La Verònica

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El Raval

“Nosaltres fem la part bruta, cultivem, i els italians manufacturen”. Així opina Francesc Llorca, propietari de La Verònica amb referència a l’oli i el tomàquet sec, tan espanyols com italians, però molt més ben rendibilitzats pels darrers. Fa deu anys va obrir La Verònica, “en un moment en què no hi havia cap oferta de pizza creativa a la ciutat”. No feu cas dels fonamentalistes que només defensen la pizza de la Bota: La Verònica fa unes pizzes fenomenals, molt diferents de les napolitanes –són lleugeres, cruixents, permeten apreciar molt bé els ingredients– i amb poca vora (és a dir, amb més tall). Sense tomàquet en conserva i tot el producte és fresc: d’escarxofes o de pernil d’aglà, per exemple.

 

Lloc de la ubicació La Verònica
Contacte
Adreça Rambla del Raval, 2-4
El Raval
Barcelona
08001
Horaris De dl. a dc. de 13 a 0 h., dj. 13 a 0.30 h., dv. i ds. de 13 a 1 h., dg. de 13 a 18 h.
Transport Sant Antoni (Línies: L2), Liceu (M: L3)
Preu 12 €

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sinnombre

La verdad que fuí este verano y no se si es por que ahora trabajan para los turistas, que tanto el servicio como el producto fue bastante justo. Pedimos cosas para compartir y trajeron ensalada y la pizza a la vez. Ya daba rabia que la pizza se iba a enfriar que cuando pedimos platos para compartir mejor. Él camarero se fue dentro a buscarlos ya que en el carro de fuera solo tenía 1 y al salir se puso a repartirlos en una mesa de 10 personas que aún no tenían la comida y después de esto se puso a convensar con otro camarero, mientras esperabamos mirándolo atónitos sin empezar a comer..., así que tardaba tanto que me tuve que levantar a buscarlos, me acerco a el y le pido los platos, me los da y cuando me volvía a mi mesa con los platos, me giro y el camarero estaba señalandome con la mano mientras me criticaba hablando con el otro camarero. Me acerqué a explicarle por que me levanté a por ellos, pero mientars me acercaba empezó a gritarme sin dejarme hablar, totalmente fuera de control.... salió el encargado y le gritó para que callara por que no había manera... me preguntó con cara de asustado que había pasado.... luego más tarde vino a la mesa y nos invitó a los entrantes para arreglar el probelma, pero eso no quita todo lo demás. Si yo fuera el dueño, esa persona estaba ya en la calle, aunque yo fuera un mal educado, que no lo fui, no se puede estar gritando delante de 20 clientes que había en la terraza a otro cliente... vaya loco! jajja