Los principales bares gays de Barcelona

Aquí encontrarás el mejor ambiente gay de la ciudad

Átame

Suena  Mónica Naranjo, Raphael y, de repente, Madonna. Es lo que pasa en ese bar, que propone tranquilas tardes y noches mucho más movidas al ritmo de la música más “petarda” de todos los tiempos. Los martes tienen “happy hour” de 19 a 22h, y también los martes, los jueves y los domingos siempre hay espectáculo a  la medianoche.

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Eixample

Bim Bar

Los mismos propietarios del bar nocturno Bim Bam Bum son los responsable de esta agradable cafetería pensada como punto de encuentro durante el día en el Gayxample. Encontraréis comida (ensaladas, batidos) y podréis tomar algo, desde cafés a cócteles.

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Bim Bam Bum

Chicos con camisetas ajustadas, alguna “drag” con ganas de dar espectáculo, música house, un poco de hielo y muy picante. Esos son los ingredientes del cóctel que compone uno de los locales más marchosos de la ciudad barcelonina. La cara visible de ese negocio (junto con su socio Igor) es el cubano Roelkis Hernández, un ex-gogo de Matinée reconvertido en empresario.

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Eixample

Botanic

Ocupa el espacio del antiguo Black Bull. El hecho diferencial del Botànic y su gran apuesta es un patio lleno de vegetación que ocupa gran parte del interior de isla del Eixample.

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Eixample

Boys Bar BCN

Este local del carrer Urgell ha vivido distintas etapas hasta llegar a la actual. Primero, fue un bar lésbico llamado Museum Girls. Después, aposto por la música de los 80 y los 90 reencarnado en el Museum Retro. Desde el mes de marzo de 2013, se llama Boys Bar, y es la nueva sede de un bar de copas que ya existió en la caller Muntaner. El público habitual son fans de Matinée y de fiestas como la Bitch.

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Eixample

Dacksy

Dacksy Cocktail Bar nace en Barcelona un mes de julio del años 2006 en pleno centro del Gaixample con la idea de hacerse un hueco en la vida del ambiente barcelonés.

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Eixample

Dietrich

Petardeo 'gaixamplero' en un local que ya empieza a hacer historia. Copas y drags en un local con una pequeña pista de baile donde el "moderneo", el músculo y las pelucas son la norma. Los sábados por la noche se convierte en Le Dietrich, su contrapartida para chicas, donde las organizadoras de la fiesta Silk organizan noches con mujeres DJ y 'performances'.

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Eixample

El Cangrejo Raval

Recomendado

El Cangrejo es una catedral donde los altares se otorgan en función de la longitud de la cola de la folclórica. Juega al equívoco de versiones al aceite de majas desnudas que no se sabe a ciencia cierta si son majas. Los clientes del Cangrejo lo reivindican y llenan cada viernes y sábado los espectáculos de estas mujeres que se pintan los sueños igual que se pintarrajean los ojos.

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Ciutat Vella

El Cangrejo Eixample

El hermano pequeño de El Cangrejo del Raval es uno de los locales que mejor funcionan del "Gaixample". Podréis bailar éxitos recientes y música nacional en buena compañía. No es tan 'kitsch' como su pariente más próximo, pero no se queda atrás.

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Eixample

La Bata de Boatiné

Recomendado

La Bata es un clásico de la noche barcelonesa, templo queer por excelencia: por su interior alargado –propicia el roce- han pasado generaciones de adeptos a la fiesta y al dejarse ir, acólitos de la noche abierta y transgresora. En el 1993 moría Pilar Monge, la propietaria de un bar de alterne, y su hijo Xavier Eugeni tomó las riendas y le cambió el nombre haciendo una lluvia de ideas regada de alcohol con los clientes del local –gente del barrio Chino, noctámbulos de todo tipo, aficionados al lado más bestia, viejos mariquitas y maricas de nueva hornada. La Bata de Boatiné les pareció el mejor de todos y después de 20 años y diversos propietarios es con este nombre con el que se ha ganada la fama a pulso. A la gente del Front d’Alliberament Gai les encantó su carácter canalla, enseguida se lo hicieron suyo, añadiéndole un aire más combativo al bar, que se posiciona claramente a favor de la lucha por los derechos de las minorías y por el derecho a decidir. Cuando entras en el bar, lo primero que te da la bienvenida es una gran polla de fibra de vidrio con una butaca: marca del tono del local, festivo, desenfadado, extravagante, claro y altamente sexual. La clientela es variada: desde el alternativo culturilla a la bollera punki, desde el trabajador de La Caixa hasta un bailarín del Liceu. El hecho que se haya hablado al Info Usurpa y en la Cosmopolitan los corrobora. En La Bata se bebe –el horripilante Jagermaister corre como el agua-, se liga –todos con todos, en todas sus v

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El Raval
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Críticas y valoraciones

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