Tan bé que anàvem

La Sala Fregoli de La Seca se está convirtiendo en una madriguera de buenos espectáculos aferrados a la intimidad que las dimensiones del espacio les procuran. El último, Tan bé que anàvem, reúne por primera vez a Carles Flavià y Jaume Sisa en una función espléndidamente dirigida por Pau Miró, que consigue un equilibrio entre los dos históricos artistas y mide muy bien el ritmo. Dos viejos conocidos que un día decidieron crear un espectáculo conjunto y que han estado años para levantarlo. De hecho, así empieza la conversación entre el monologuista cínico, y el cantautor galáctico que en este encuentro se revelan como dos excelentes payasos. En el fondo, dos Augusto, aunque Flavià saque maneras de cara blanca con sus interpelaciones. Flavià tiene oficio. Y Sisa, que tuvo un episodio de pánico escénico - "pero yo eso no lo puedo hacer" - se muestra como un actor natural, directo, y lejos de dejar que Flavià lleve el espectáculo hacia su territorio, equilibra la balanza con la narración y con canciones, en castellano, y no de su repertorio, muy bien introducidas en una conversación donde se mezcla la historia personal de ambos, cuestiones cotidianas y algunas reflexiones sobre las mujeres, como no podía ser de otra forma, sobre el paso del tiempo... Flavià y Sisa hilan una función con mucho humor y de ternura que incluso lleva al público a cantar el popular Torero de Renato Carosone. "Cha, Cha, Cha".¡Qué buen rato!