Barrio perdido

'Barrio perdido', de Patrick Modiano

BARRIO PERDIDO
Patrick Modiano
Trad. Adoración
Elvira Rodríguez.
Cabaret Voltaire.
224 pàg. 17,95 € Los protagonistas de las novelas de Patrick Modiano caminan, caminan mucho y caminan por las calles de París. Esto les emparenta con una tribu de personajes de ficción de primera calidad-Lucien de Rubempré, Jean Valjean o los dandis de Baudelaire-, pero si tienen una deuda con alguien, este es Walter Benjamin. Como ocurre en los mejores textos del pensador-flâneur alemán, los paseos de los hombres de Modiano son una vía para llegar al conocimiento, y la verdad que se revela lo hace más allá del indagador (o paseante). Claro que Modiano articula su mundo a través de la narración, que quiere decir que habla de cómo alguien trata de solucionar un problema. En Barrio perdido el alguien es un escritor de novelas policíacas que se reúne en París con su editor japonés. Esta cita es la excusa para volver, veinte años después, a la ciudad donde nació y vivió la primera juventud. Y el problema es que se siente como si se hubiera convertido en un fantasma: "Soy un fantasma?", se pregunta.

Aunque parece imposible, Modiano contesta esta pregunta sin caer en ninguna de las trampas que pone. No hay goticismo de segunda mano (sí una escena sobrecogedora siguiendo el coche conducido por un hombre muerto veinte años atrás: sólo David Lynch la podría llevar al cine), ni especulación confusionista (sí ambiente bochornoso, sí ciudad vacía, sí personajes que hieren a quien aman, sí descenso al infierno, sí amores equivocados que no renuncian a ser amores). Pero lo que hay, sobre todo, es pulso narrativo. Mujer, pistola, decisión. -Marià Veloy

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