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  1. Domaine des Génaudières
    Foto: Clo&ClemDomaine des Génaudières
  2. Saumur
    Foto: Clo&ClemSaumur
  3. Plantagenêt
    Foto: M. ChaigneauPlantagenêt

5 motivos para descubrir Nantes y el Loira Atlántico

Castillos medievales, paisajes que cortan el aliento, gastronomía, aventura y riqueza cultural: si planificas un viaje para las próximas semanas, este destino es imbatible

Time Out en colaboración con Pays de la Loire
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La región del Pays de la Loire -o País del Loira-, popularmente conocido como Loira Atlántico, es una de las zonas con mayor atractivo de toda Europa y, en gran medida, la joya histórica de Francia, sin contar París. Ubicado en el norte, justo al lado de las tierras ventosas de la Bretaña y Normandía, el Loira Atlántico es un enclave en el que la naturaleza se nos presenta en su versión más rica, y la historia se muestra en toda su grandeza de siglos acumulados. El Loira es una zona de clima templado y benigno, bueno para el cultivo del pasto y de la vid, y que por tanto se ha convertido en una de las tierras vinícolas y ganaderas con mayor variedad y calidad del continente. Además, ofrece a la vista paisajes hipnóticos, extensiones verdes, ríos y cielos amplios, además de un patrimonio bien conservado de edificaciones –calles de piedra, castillos, iglesias– que se remontan hasta la Edad Media, y que se reparten entre centros urbanos, como la ciudad de Nantes, y pequeños pueblos con encanto.

Siempre es un buen momento para planificar una escapada y visitar el Loira Atlántico, al fin y al cabo es un destino cercano y siempre satisfactorio. Pero en estos meses en particular, cuando estamos saliendo de muchas restricciones en Europa y aún es difícil planificar viajes a destinos internacionales más remotos, el norte de Francia se convierte en una opción conveniente e inmejorable. A continuación, os ofrecemos pistas y consejos de posibles actividades para pasar unos días inolvidables en uno de los paraísos de nuestro entorno más cercano, un viaje que siempre resulta satisfactorio y que se recuerda durante toda la vida.

Una noche de ensueño en un castillo
Foto: Hotel Château du Grand-Lucé

1. Una noche de ensueño en un castillo

¿Habéis soñado alguna vez en vivir en un castillo? Esta es una fantasía recurrente para mucha gente, y la pena es que es difícilmente realizable en la vida real. Pero podemos encontrar una solución intermedia: alojarnos en uno durante una noche, o varias noches, como parte de una escapada fantástica en la que combinemos turismo rural, historia y pequeños lujos. En el Loira Atlántico están algunos de los castillos medievales y del primer renacimiento mejor conservados de Europa, y algunos de ellos se han reconvertido en hoteles en los que podemos pasar unas horas de ensueño. Si entra dentro de vuestros deseos alojaron en una amplia habitación con muros de piedra y vistas de altura, aquí van algunas recomendaciones. Por ejemplo, está el castillo de Grand-Lucé, una construcción relativamente nueva –es de principios del siglo XVIII– con una decoración rococó de época, puro estilo Luis XV, y rodeado de unos jardines admirables que son como un pequeño Versalles. También está el castillo de Flocellière, que tiene mucha más antigüedad: el primer plano es del siglo XI, y la construcción actual se remonta hasta el siglo XIII. Otras opciones son el castillo de Craon o el castillo de Noirieux, dos fortalezas del siglo XVIII con una bella decoración art-déco y un servicio de restauración exquisito. Dormir y vivir en un castillo nunca ha sido tan fácil.

Descubre la zona ‘troglodita’ del Loira
Foto: D. Drouet

2. Descubre la zona ‘troglodita’ del Loira

Uno de los atractivos más buscados del Loira Atlántico son sus vistas, sus paisajes, su naturaleza encantadora. Pero hay otro mundo que no está al descubierto y que resulta igual de fascinante una vez nos introducimos en él. En el valle de Saumorois, y más concretamente en el pueblo de Rochemenier, existe otro Loira Atlántico que está bajo tierra, y que se remonta a la baja Edad Media, cuando muchos habitantes de la zona excavaron las rocas para crear ahí un tejido de conexiones subterráneas para el comercio y para la vida. Es lo que se conoce como el ‘Loira troglodita’, una red de cuevas que estuvo en funcionamiento hasta el siglo XIX y que hoy es uno de los principales atractivos turísticos de la zona. Cuando visitamos Rochemenier, podremos encontrarnos con todo tipo de actividades inesperadas. Por ejemplo, es recomendable visitar el Museo de la Seta de Saint-Hilaire-Saint-Florent, un espacio subterráneo con una tierra rica en la que crecen y se conservan diferentes variedades de setas, o admirar el arte antiguo y moderno que se conserva en el museo de Les Troglos de la Sablière, con obras excavadas en la roca. Hay más lugares encantadores o misteriosos: la Cave aux Sculptures o los sarcófagos que adornan muchos espacios de la zona, como bodegas o restaurantes. Y es que, una vez terminéis la visita arqueológica, la zona troglodita también ofrece comida excelente y el mejor vino.

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Sainte-Suzanne, un pueblo con encanto
Foto: A. Lamoureux

3. Sainte-Suzanne, un pueblo con encanto

Sainte-Suzanne es uno de los pueblos más bonitos de Francia. Ubicado entre Le Mans y Laval, es un enclave medieval que se ha conservado prácticamente a la perfección desde hace siglos, y eso que durante mucho tiempo fue una zona de disputas guerreras especialmente intensas. Sainte-Suzanne es una localidad muy pequeña, ideal para una escapada de un solo día, que permite admirar el pueblo desde fuera –está rodeado de una pequeña muralla baja–, pasear por sus calles estrechas y pedregosas y sentir como si estuvieseis viajando en el tiempo. Sainte-Suzanne tiene algunos atractivos más, como un molino que se mantuvo en activo hasta finales del siglo XX –y que hoy es un taller de papel–, un museo de justicia antigua y rincones ideales para fotografiar. Una visita que no se borrará de vuestra memoria.

Un evento inolvidable: Le Voyage à Nantes
Foto: CLACK - Chama Chereau - LVAN

4. Un evento inolvidable: Le Voyage à Nantes

La ciudad de Nantes tiene mucha historia a sus espaldas y, por tanto, es un punto de visita obligado en cualquier ruta por el Loira Atlántico. Nantes tiene sus orígenes en el siglo XI, fue el centro de la famosa Guerra de los Cien Años que enfrentó a los reinos de Francia e Inglaterra, y entre sus calles, sus museos y sus lugares de interés se muestra parte del mejor arte medieval y del gótico que se conserva en el país. Para conocer Nantes en profundidad, por tanto, hay que dedicarle tiempo, pero eso se puede hacer también de una manera interactiva, divertida e intensa gracias a la actividad Le Voyage à Nantes (o VAN), una ruta lúdica que se activa cada verano –este año será entre el 2 de julio y el 11 septiembre– y que nos permite conocer la historia, la gastronomía, la modernidad y las diversiones de la ciudad como si fuera un juego cultural. Durante los días en que funciona el VAN se ofertan actividades especiales en los museos, hay actividad cultural en la calle, habrá citas musicales y una feria gastronómica.

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Una ruta en bicicleta por la Vendée
Foto: La Vélodyssée Aurélie Stapf-porteurdesonge.com

5. Una ruta en bicicleta por la Vendée

Si os gusta movernos en bicicleta, la costa atlántica de Francia está perfectamente acondicionada para que os podáis mover de sur a norte sin necesidad de utilizar un coche o cualquier otro vehículo a motor, gracias a la ruta de la Vélodyssée, que se extiende por más de 1.200 kilómetros que conectan todos los pueblos de la zona, y que sólo en el Loira Atlántico acumula 400 kilómetros de caminos lisos, asfaltados y que transcurren entre parajes naturales impresionantes. Así que, aunque llegues al Loira en coche o en tren, otra posibilidad es alquilar una bicicleta y descubrir una parte significativa de la zona yendo en bici de castillo en castillo, de pueblo en pueblo, y recorriendo las rutas fluviales del río Erde, que pasa por Nantes. Toda esta zona de la Vélodyssée que discurre por la Vendée está jalonada de obras de arte, placas informativas y lugares especialmente indicados para descansar, comer y complementar la visita con pistas culturales. Deporte, gastronomía y educación: ¿se puede pedir más?

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