El aeropuerto puede ser mucho más que el lugar donde esperás el embarque. También es la oportunidad para descubrir algunos de los sabores, materiales y diseños que mejor representan al país. Desde chocolates patagónicos y alfajores hasta vinos, cuero y objetos de diseño, sus tiendas reúnen una selección de clásicos argentinos que vale la pena llevarse. En esta selección reunimos algunos de los sabores y objetos más representativos de nuestro país, que podes encontrar y que te recuerdan que llegaste a casa.
Hay recuerdos que no entran en una foto. A veces tienen gusto a chocolate, a un buen alfajor o la textura de la guarda pampa que acompaña durante años. El aeropuerto también puede ser parte del viaje: un último paseo donde encontrar un regalo —o un gusto para vos— y llevarte un pedacito de Argentina en forma de chocolate, vino, mates o diseño local. Porque algunos recuerdos siguen viajando con vos mucho después del regreso.
Si hablamos de regalos que nunca fallan, el chocolate siempre ocupa un lugar destacado. Entre las marcas más buscadas aparece Rapanui, uno de los grandes referentes de la chocolatería barilochense, con una propuesta que combina tradición patagónica, materias primas de calidad y sabores contemporáneos.Si esperás hasta el último momento para hacer las compras, también podés encontrar un local de Rapanui en el Aeropuerto de Bariloche.
Si hay un souvenir gastronómico que identifica a la Argentina, ese es el alfajor. Cuesta volver de un viaje sin una caja en la valija, aunque el plan de "llevarlos para regalar" muchas veces se desarma antes de llegar a destino. Lo mejor es que cada región tiene su propia versión de este clásico.
Desde Mendoza, Entre Dos le dio una vuelta de tuerca al alfajor tradicional con recetas que combinan ingredientes seleccionados, rellenos generosos y una propuesta que ya cosechó varios reconocimientos. Una excelente opción para descubrir nuevos sabores sin alejarse de uno de los grandes clásicos de la gastronomía argentina, que podés encontrar en sus locales exclusivos de los aeropuertos de Mendoza y San Juan, y también en los locales de ShopGallery.
Y si de clásicos se trata, Atalaya juega de local. Sus medialunas forman parte del ritual de cualquier viaje por la Ruta 2 y hoy también pueden disfrutarse en el aeropuerto. Para muchos, saben a vacaciones desde el primer bocado.
Después de los sabores, llega otro de los grandes sellos de identidad del país: el diseño. Si la idea es llevarse un recuerdo pensado para durar, las colecciones de Alma Pampa son una excelente elección. Ponchos, camperas, objetos de diseño y accesorios artesanales combinan tradición, materiales de calidad y un estilo bien argentino, convirtiéndose en piezas que acompañan durante años y siempre encuentran lugar en la valija. Para completar la experiencia argentina, los mates, los mapas del país, los ponchos, las camperas y los objetos de cuero se convierten en recuerdos que cuentan historias. Piezas con identidad propia que invitan a llevarse un pedacito de la cultura local y conservar la memoria del viaje.
Lo mismo sucede con Los Robles Polo Time, una marca que desde hace más de medio siglo trabaja el cuero argentino para crear billeteras, bolsos, mochilas y accesorios con impronta clásica. Son piezas prácticas, duraderas y con ese sello artesanal que sigue distinguiendo a la marroquinería argentina.
Entre los grandes emblemas del país tampoco puede faltar el vino. En Casa Vigil, una cuidada selección de etiquetas invita a recorrer distintas regiones vitivinícolas. La propuesta tiene como gran protagonista a los vinos de su propia bodega, distinguida con premios internacionales, y se completa con otras etiquetas que representan lo mejor de la región. Ya sea para regalar o para compartir al volver a casa, una buena botella siempre es una forma de prolongar el viaje.
Si la idea es encontrar varios de esos clásicos en un mismo lugar, ShopGallery reúne una selección de productos locales e internacionales, desde vinos y chocolates hasta golosinas, perfumería y souvenirs para llevarse un recuerdo del viaje o encontrar ese regalo que todavía faltaba.
Y como todo buen viaje también se despide con algo rico, La Cabrera al Paso lleva algunos de los grandes clásicos de la parrilla nacional al aeropuerto, con propuestas como el sándwich de lomito y el infaltable choripán.
Porque algunos recuerdos no se guardan en el celular ni en una foto. A veces viajan en una botella de vino, en una caja de chocolates o en ese objeto que, mucho después del regreso, todavía es capaz de devolverte, por un instante, al lugar donde empezó el viaje.

