Cada 19 de agosto, el Día Mundial de la Fotografía invita a mirar hacia atrás y pensar cuánto cambió nuestra forma de registrar el mundo. Para Andy Cherniavsky, esa transformación también puede contarse a través de las miles de imágenes que tomó durante décadas, muchas de ellas ligadas al rock argentino.
Su cámara retrató a Charly García, Serú Girán, León Gieco y a muchos de los grandes artistas de la escena nacional, en fotografías que terminaron formando parte de la memoria cultural del país. Pero detrás de esas imágenes también hay una historia de aprendizaje, búsqueda y experiencia.
Para celebrar este día, hablamos con Cherniavsky sobre su recorrido, su relación con Charly, la construcción de una mirada propia y los cambios que atravesó la profesión. Una conversación sobre fotografía, música, memoria y el oficio de mirar.
Andy Cherniavsky es sinónimo de rock. Su cámara retrató a Charly García, Serú Girán, León Gieco y a muchos de los grandes artistas de la escena argentina, en imágenes que se volvieron parte de la memoria cultural del país. Después de décadas detrás de la cámara, su capacidad de asombro sigue intacta. “Me sigue sorprendiendo todo de mi trabajo”, cuenta. Para ella, una de las claves está en que cada proyecto se convierta en un desafío, incluso cuando se trata de algo que se aleja de su estilo.
Cuando acepta un trabajo, cuenta, “se desarrolla algo hermoso adentro mío, que es una búsqueda que define finalmente la imagen, cómo va a ser”. Esa búsqueda implica involucrarse de lleno en cada proyecto, desde la idea hasta el resultado final.
Charly García, la música y una amistad que marcó su vida
“Con Charly la relación sigue hermosa”, cuenta Andy. Aunque hoy se ven “muy de vez en cuando”, su vínculo nació de la amistad, la admiración y, sobre todo, de una pasión compartida por la música.
“Creo que Charly también fue a través de mi amistad y de mi admiración y de mi fanatismo por la música”, explica. Cuando era joven, encontrarse para sacar fotos era casi un festejo.
“A mí Charly, de alguna manera, cuando era chica me salvó la vida”, explica. Su figura la ayudó a reafirmar su pasión por la música y a encontrar un camino dentro de la fotografía de rock, que después también la llevó a trabajar en tapas de discos.
“Fue Charly el que me fue mostrando una manera, que no había una manera de vivir, sino que había millones de maneras de vivir”, cuenta. La relación también fue importante para que Andy comenzara a reconocerse como fotógrafa. “Creo que fue la primera persona que me reconoció como fotógrafa”, comparte.
La primera vez que Charly viajó a Estados Unidos, volvió con un regalo para ella: un libro de Annie Leibovitz. “Primero que él me vea como fotógrafa y segundo, digamos, Annie, que es una ídola y una genia con la cual aprendí muchísimo”, cuenta.
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De la inseguridad a encontrar una mirada propia
Encontrar un estilo propio tampoco fue sencillo para Andy. Durante años sintió la necesidad de definir una mirada que la identificara, hasta que entendió que su identidad podía estar, justamente, en la diversidad.
“A mí me costó mucho definir una mirada propia porque sufría con el tema del estilo, como que hay que tener un estilo, una mirada propia”, cuenta. Con el tiempo, esa búsqueda se transformó en una forma de entender la fotografía desde la libertad y la variedad.
“Creo que mi mirada tiene que ver con el hecho de ser autodidacta y no haberme dedicado exclusivamente a un solo tipo de fotografía, sino haber hecho de todo, de todo, de todo. Y aparte disfrutar de la diversidad que tiene la fotografía”, explica.
Hoy, esa amplitud es parte de su identidad. “Entonces, creo que si tuviera que definir mi mirada, creo que es muy versátil. Yo siempre digo que soy como una coleccionista de mi propio trabajo”, dice. Con los años, esa inseguridad quedó atrás. La experiencia y la madurez le dieron una confianza que al principio no tenía.
Andy Cherniavsky frente a la inteligencia artificial
La fotografía también cambió. Hoy, en un momento en que la inteligencia artificial puede generar imágenes a partir de unas pocas instrucciones, Andy tiene claro qué hace que una fotografía sea irreemplazable: la experiencia y la mirada de quien está detrás de la cámara.
“Yo creo que para que una fotografía sea importante, sea algo que se diferencie de la inteligencia artificial y sea algo más que una imagen, es un impacto”, dice. Ese impacto, explica, nace de las elecciones de cada fotógrafo y de todo aquello que construyó su manera de mirar. “Yo creo que atrás de una mirada hay un alma, hay un sentimiento, hay una sensación, hay una vida”, sostiene.
En ese sentido, recupera una idea del fotógrafo estadounidense Ansel Adams, para quien la cámara era apenas una herramienta frente a todo lo que hay detrás de una imagen. “Lo importante es lo que hemos vivido, las obras de arte que vimos, las películas, los libros, los amores, las experiencias personales”, recuerda Andy. Y concluye con una convicción: “Realmente siento eso, o sea, nada puede sustituir eso”.
El consejo de Andy para la fotógrafa que fue
Detrás de una trayectoria como la de Andy también hubo una fotógrafa que recién empezaba, con dudas, inseguridades y mucho por aprender. Su recorrido como autodidacta hizo que durante años sintiera que le faltaba una formación más institucional. “Si pudiera hablar con la Andy que recién empezaba, le diría que confía en sí misma”, dice. A esa inseguridad se sumaba otro desafío: fotografiar a personalidades muy importantes y preguntarse si el resultado estaría a la altura.
“Y por otro lado, como siempre fotografiaba personalidades muy, muy importantes, era como, bueno, permanente el miedo de que no les gustara, de que no estuviera bien”, explica. Con los años, la experiencia y la madurez hicieron que algo cambiara. “Me empecé a sentir segura con el tiempo, con la madurez, con la edad, con un montón de cosas, con la experiencia”, cuenta.
Su consejo para quienes están dando sus primeros pasos es, entonces, el mismo que le daría a aquella Andy que recién comenzaba: “Creo que es muy importante eso, estar un poco seguro de sí mismo profesionalmente”.
La foto que Andy elegiría entre miles
Elegir una fotografía favorita no es sencillo después de décadas detrás de una cámara. Entre miles de imágenes y trabajos de todo tipo, Andy sí tiene una foto de rock que ocupa un lugar especial.
“Pero dentro de las fotografías en vivo, una de las que más me gustan es la de Charly arrodillado arriba del escenario”, cuenta. La imagen también fue elegida por Fito Páez para la tapa de su disco Rock and Roll Revolution, en un homenaje a Charly.
“Y creo que en vivo esa es mi mejor foto”, dice Andy. Aun así, le cuesta quedarse con una sola: “Después, no sé, todas me gustan y... no solo de Charly, sino de todos mis laburos”.
Su vínculo con la fotografía también pasa por esa diversidad. A lo largo de su carrera retrató personas, objetos, autos y todo tipo de escenas. Pero hay algo en el rock que sigue ocupando un lugar especial.
“Creo que las fotos de rock son mis predilectas porque... porque bueno, porque no van a morir nunca y siempre van a estar como de la mano de ese artista, de esas canciones, de ese disco”, explica.

