Algunos cuentos terminan en la última página. Canelones recién empezó ahí. Hernán Casciari lo escribió en 2005, pero años después ese relato desencadenó una serie de hechos inesperados que hoy llegan al cine.
Inspirada en esos acontecimientos, la película Canelones sigue el secuestro de Chichita, la madre de Hernán Casciari, a manos de Daniel Olesnik, un hombre que busca vengar una broma telefónica ocurrida casi treinta años antes. La película transcurre durante una sola noche y combina thriller y humor negro para explorar la culpa, la venganza y el perdón.
El día que Canelones dejó de ser un cuento
“Canelones es un cuento que escribí en 2005 y esta película es una consecuencia del cuento”. Con esa frase, Hernán Casciari resume el punto de partida del largometraje. El giro llegó en 2013, cuando leyó el relato en el programa radial Perros de la Calle, varios años después de haberlo escrito.
“Uno de los personajes del cuento, que no lo conocía, lo escuchó y se desencadenaron unos hechos bastante peligrosos para mi mamá, sobre todo, que son los que cuenta esta película”, explica Hernán.
El texto original nació a partir de una broma telefónica que Casciari y un amigo hicieron durante la adolescencia. Años después, aquella anécdota volvió a irrumpir en su vida de una forma inesperada y terminó convirtiéndose en el punto de partida de la película. “La película es una forma bastante triste de lavar esa culpa”, confiesa el escritor.
La historia que esperó una década para ser contada
Casciari supo desde el principio que lo que había vivido tenía el peso de una gran historia. Pero durante años hubo una condición innegociable: su mamá no quería que esos hechos salieran a la luz.
"Primero que nada hubo que convencer a mi madre de que se podía contar esta historia. Mi mamá durante mucho tiempo no me permitió escribirla”, explica.
El punto de inflexión llegó años después, cuando una de las personas involucradas falleció durante la pandemia. Fue entonces cuando su mamá le dio el visto bueno para contar lo ocurrido. Y el momento no podía ser más oportuno. “Justo en ese momento, Orsai había virado de editorial a productora audiovisual”, explica Casciari.
Cinco mil personas, un casting y una película
Canelones también es el resultado del modelo de producción de Orsai, la comunidad cultural fundada por Hernán Casciari que financia sus proyectos de forma colectiva. Ya sea para editar un libro, producir una obra de teatro o realizar una película, la propuesta es la misma: convocar a la comunidad para hacer realidad cada proyecto.
“Más de cinco mil aportantes pusieron dinero para que se pueda hacer esta película, sobre todo la enorme calidad de casting”, explica Hernán. “Este grupo de participantes eligió quién tenía que ser el personaje de mi madre, quién tenía que ser el mío, quién el de Chiri”, agrega. “El director de la película es Chiri, mi mejor amigo de la infancia, con quien cometimos este pecado de adolescencia, esta broma pesada”, Para Casciari, además, hay un detalle que vuelve todavía más personal a la película.
Lo que comenzó como una broma adolescente, después fue un cuento y hoy es una película. Ese recorrido es, justamente, lo que hace única a Canelones. La película está dirigida por Christian Basilis y Ana Laura Gussoni, y protagonizada por Verónica Llinás, Darío Barassi, Agustín Aristarán y César Bordón. Se estrena en los cines argentinos el 6 de agosto.

