Llegar al aeropuerto también puede ser parte del viaje. Entre el check-in, los controles y la espera antes de embarcar, hay tiempo para hacer una pausa, comer algo rico y darse un gusto antes de subir al avión. Una hamburguesa contundente, una medialuna, un sándwich para comer al paso o un postre pueden convertirse en ese pequeño placer que acompaña la previa al vuelo.
En Aeropuertos Argentina, la propuesta gastronómica reúne opciones para distintos momentos y antojos: desde clásicos argentinos hasta sabores internacionales y alternativas dulces. Una selección pensada para comer antes de volar, recargar energías o simplemente aprovechar la espera para disfrutar de algo rico.
Hamburguesas que hacen más rica la espera
En Hard Rock Café, La Hamburguesa de Messi propone una versión bien cargada de la clásica burger: doble porción de carne de res, queso provolone, chorizo en rodajas, cebolla morada caramelizada y una salsa picante y ahumada de la casa. Todo llega acompañado por papas fritas sazonadas, en un plato pensado para quienes buscan algo sabroso y abundante. El resultado es una combinación de texturas y sabores que se disfruta de principio a fin.
Si la idea es buscar un sabor bien argentino, la Hamburguesa de Wagyu de La Cabrera Al Paso lleva el espíritu de la parrilla al formato de comida al paso. Se sirve en pan brioche, con cebolla, provoleta, tomate, lechuga y mayonesa de chimichurri, y viene acompañada por papas fritas y gaseosa. Así, La Cabrera lleva su identidad parrillera a una alternativa más informal, ideal para hacer una pausa y comer algo rico durante la espera en el aeropuerto.
A esta propuesta se suma The Outbacker Burger de Outback, con queso, pepinillos, tomate, lechuga, cebolla y panceta, acompañados por mayonesa. Una combinación completa, en línea con el estilo de este restaurante de inspiración australiana.
La carta es conocida por sus porciones generosas y sus platos de carnes. Además de esta burger, aparecen algunos de los clásicos de la casa, como las Baby Back Ribs y la Bloomin’ Onion, junto con carnes, pastas y opciones para compartir. Una alternativa para sentarse a comer con calma y hacer de la espera una parte más del viaje.
El ritual de la medialuna, con destino a la pista
Hay antojos que parecen hechos para acompañar un viaje: algo rico, fácil de comer y perfecto para disfrutar durante la espera. Las medialunas de Atalaya son uno de ellos. Nacida en 1942 en Chascomús como un emprendimiento familiar, Atalaya hizo de sus medialunas un clásico con más de 80 años de historia, manteniendo hasta hoy sus recetas originales.
Del lado francés, Brioche Dorée propone su croissant de jamón y queso, ideal para quienes prefieren una opción salada. Inspirada en la tradición de las boulangeries y los cafés franceses, la propuesta también incluye distintas opciones para acompañar la pausa, desde piezas de pastelería hasta combos de desayuno. Entre ellos, el Desayuno París, con dos medialunas, café y jugo de naranja, y el Desayuno BD, que combina café con pan de chocolate.
Le Pain Quotidien toma su nombre de la expresión “el pan de cada día” y recupera el espíritu de la panadería tradicional en espacios cálidos y comunitarios. Para quienes prefieren algo dulce, el local ofrece un croissant de dulce de leche y almendras, elaborado con masa hojaldrada, dulce de leche y almendras fileteadas, ideal para acompañar con un café. También hay tostadas, danesas y otras opciones de pastelería para disfrutar durante la espera.
Sándwiches y bagels para una pausa rápida
Si el antojo pide algo entre dos panes, Tostado tiene muchas opciones. El Napolitano de Tostado es una alternativa simple y sabrosa: lleva tomate, mix de quesos en hebras®, aceitunas negras y aceite de oliva extra virgen. Fresco y de inspiración mediterránea, es una buena opción para hacer una pausa durante el viaje, en los espacios cómodos de Tostado.
El bagel de salmón de MÖOI es de esos platos que funcionan a cualquier hora. El pan, hecho de forma casera a partir de una receta tradicional heredada, se rellena con salmón ahumado, rúcula y queso blanco. El resultado es un bocado fresco y abundante, donde el sabor intenso y ahumado del salmón se equilibra con la suavidad del queso blanco y el toque fresco de la rúcula.
Entre las alternativas vegetarianas de Le Pain Quotidien aparece este Roque Monsieur, preparado con bechamel de espinacas, zanahoria, queso ahumado y hummus. Es una versión diferente del clásico francés, con una combinación de sabores suaves y reconfortantes y una buena dosis de vegetales. La propuesta se completa con el espíritu de la marca, que busca recuperar la tradición de la panadería en espacios cálidos y modernos, con mesas comunales pensadas para compartir la comida y la conversación.
Algo dulce para cerrar el viaje
La Carrot Cake PANI Style toma un clásico de la pastelería y lo lleva al universo de PANI, con un bizcocho húmedo de zanahoria, relleno de queso crema y chocolate blanco. Por encima, suma frosting y un crumble de frutos secos que aporta textura y termina de completar una versión bien tentadora.
Abu Betty, de La Panera Rosa, es otra alternativa para los amantes de la pastelería. Inspirada en las meriendas caseras y los sabores de la infancia. Además, la carta de La Panera reúne tortas, waffles, pancakes y distintas preparaciones dulces, pensadas para disfrutar a cualquier hora.
Para quienes prefieren un final más fresco, la tarteleta de frutas de Brioche Dorée combina una base delicada con suave crema pastelera, kiwi, arándanos y frutillas frescas. Ligera, colorida y fácil de disfrutar, es una buena compañera para una pausa entre vuelo y vuelo. Como parte de su propuesta, Brioche Dorée prepara sus productos diariamente en las cocinas de sus locales, con foco en la frescura y la elaboración del día.
La comida también puede ser parte de la experiencia de viajar: solo hace falta elegir qué ganas acompañar en cada momento. En el aeropuerto hay distintas alternativas para transformar la espera en una pausa rica antes de seguir camino.

