Lo que empezó como una cocina a puertas cerradas en La Paternal hoy ocupa una esquina de Chacarita. En Condarco, el cocinero Pablo Fridman combina una cocina de temporada con una amplia carta de vinos y un ambiente cálido y relajado.
Desde que abrió sus puertas en 2021, la propuesta mantiene algo de ese primer proyecto: una cocina que cambia según los productos disponibles y que toma platos conocidos para darles una vuelta propia. Hay desde una tortilla de papas cremosa hasta una milanesa de lomo, además de una selección de vinos de pequeños y medianos productores que también se pueden comprar para llevar a precio de vinoteca.
Desde la vereda, los grandes ventanales dejan ver un salón de luz baja. Adentro hay mesas de mármol verde, pisos de granito, sillas Thonet, hierro negro y plantas. La estética tiene un aire vintage, con una barra de madera que aparece detrás de una biblioteca de botellas.
Para tomar, elegimos un Flaneur Orange de barrancas (2024). Las botellas son parte del paisaje de Condarco: la carta, a cargo de Juan Lago Millán, reúne etiquetas de pequeños y medianos productores de distintas regiones del país, con una selección que incluye espumantes, blancos, naranjos, rosados y tintos.
Hay opciones frescas y fáciles de tomar, además de otras para quedarse un rato más con la copa. Y un detalle que suma: todos los vinos también se pueden comprar para llevar a precio de vinoteca. El vino es parte de la experiencia y también una excusa para curiosear entre botellas.
Para empezar, hay entradas para todos los gustos, desde empanadas y papas fritas hasta la tortilla de papas, uno de los platos que nos habían recomendado. Y sí: fue la estrella de la noche. Llega cremosa, con papa confitada, huevos orgánicos y lactonesa de ajo. Tiene esa textura que hace que una porción pensada para compartir empiece a parecer, misteriosamente, bastante chica.
Otras entradas son las empanadas de carne fritas, con carne cortada a cuchillo, huevo, papa y verdeo, y las papas fritas de triple cocción, con nuez moscada, pimienta y kétchup casero.
Entre los principales hay varios clásicos con algún giro. La milanesa de lomo llegó en su punto, acompañada por papas fritas. Las gírgolas a la plancha llegan sobre un puré de zanahoria, con gremolata, garbanzos crocantes y reducción de miso.
Un plato que combina la textura carnosa de los hongos con el dulzor de la zanahoria, el toque fresco de la gremolata y el crocante de los garbanzos. Durante nuestra visita, Alejandro estuvo a cargo de la atención, cercana y atenta sin resultar invasiva. Se nota el entusiasmo por lo que hacen y eso también llega a la mesa.

