1. Museo de Arte Moderno de Buenos Aires: un aniversario que mira al futuro


En su 70° aniversario, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires se convierte en uno de los grandes protagonistas del Día del Arte. La excusa es perfecta: a partir de hoy 15 de abril despliega Habitando el futuro, un ambicioso programa anual que cruza arte, naturaleza, tecnología y formas de vida contemporáneas.
Más que una muestra puntual, es un recorrido en capas. Desde el 18 de abril —fecha central de la celebración— y a lo largo de 2026, el museo activa más de diez exposiciones que dialogan entre sí y convierten la visita en una vivencia abierta, ideal para dejarse llevar.
Entre los imperdibles aparece Océano interior, una experiencia inmersiva que propone sumergirse en paisajes submarinos y ecosistemas inspirados en la Antártida. No es solo una muestra para ver: es un recorrido sensorial que pone en juego preguntas sobre la crisis climática y nuestra relación con el entorno.
En esa misma línea, Naturaleza arquitecta invita a cambiar la perspectiva: acá los ríos, los bosques y hasta los volcanes se leen como fuerzas creativas, con capacidad de diseñar y transformar el mundo. Y, en Bosques umbral, la tecnología —desde saberes ancestrales hasta inteligencia artificial— se vuelve una herramienta para imaginar otros futuros posibles.
Para quienes quieran entender la dimensión del museo, Moderno y MetaModerno funciona como puerta de entrada a su colección: más de 300 obras que recorren la historia del arte argentino moderno y contemporáneo, con el plus de expandirse en archivos digitales que se activan durante la visita mediante códigos QR.
Pero, más allá de las salas, hay dos propuestas que cambian por completo la experiencia. En la entrada, Ariel Cusnir interviene el espacio con un gran mural que transforma sus delicadas acuarelas en un paisaje envolvente. Plantas, ríos y pequeñas criaturas se expanden a escala monumental y generan una sensación de extrañeza: lo mínimo se vuelve inmenso.
Algo similar sucede —aunque desde otro registro— con la propuesta de Ana Gallardo. Su proyecto ocupa el café del museo y lo convierte en un espacio atravesado por la memoria afectiva. Más que una obra para observar, es una invitación a quedarse, conversar y repensar cómo nos vinculamos con los otros.
El dato: el programa también abre un espacio para la memoria: en colaboración con el Parque de la Memoria, el museo presentará una exposición que recupera el rol del arte frente a la violencia política, a 50 años del último Golpe de Estado.
Dónde: Av. San Juan 350, San Telmo.







