1. Bosco Restaurante


Bosco ya forma parte del ADN gastronómico de Mendoza. Impulsado por la familia Barbera —referente del rubro desde hace más de 70 años—, el restaurante propone una cocina de impronta bodegonera que se actualiza desde el producto y la técnica, sin perder su esencia. La carta va cambiando, pero siempre mantiene ese equilibrio entre lo clásico y lo contemporáneo: platos reconocibles, bien ejecutados, con fuerte presencia de ingredientes locales.
Ubicado dentro del Parque General San Martín, el entorno juega un rol clave. Comer en sus espacios al aire libre es parte de la experiencia, con el verde como protagonista. Además, el lugar se fue adaptando con el tiempo, sumando propuestas más relajadas como sunsets, brunchs o incluso picnics, que amplían el plan más allá de la mesa tradicional.
El dato: el tagliatelle cacio e pepe es su plato icónico, tanto por su sabor como por la experiencia que se arma alrededor de la mesa.
Dónde: Av. del Libertador s/n, Parque General San Martín, Ciudad de Mendoza.



















