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Ruta peruana en Buenos Aires: 13 restaurantes imperdibles

De la fusión Nikkei a bodegones del Abasto y barras cevicheras: dónde probar los mejores sabores andinos en la ciudad.

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La cocina peruana tiene la mejor relación precio/calidad de todas las colectividades y en la ciudad de Buenos Aires hay para todos los gustos. Si Perú tiene una de las cocinas más fabulosas del mundo es gracias a la fusión que se produjo al conectar, vía el océano pacífico, a la cocina criolla con la China, que da origen al concepto Chifa, y con la cocina japonesa, llamada Nikkei. Toda esta mezcla se puede encontrar dispersa en la ciudad.

La zona del abasto es el epicentro de la cocina del Perú, a modo de satélite alrededor del shopping del abasto y se estira hasta la zona de Once y Congreso. En estos lugares es donde más se ve la colectividad autóctona, garantía de calidad y autenticidad en sus platos.

Sin embargo, la escena se ha expandido con fuerza: hoy conviven en la ciudad desde imponentes salones de alta cocina y barras cevicheras contemporáneas en Palermo, Retiro o Cañitas, hasta bodegones tradicionales que preservan intactas las recetas del Pacífico y los Andes. En este recorrido, seleccionamos los mejores restaurantes peruanos en Buenos Aires para explorar toda su diversidad.

Tradicionales, populares y bodegones

1. Tori Chipchi

Seguimos en la zona del Abasto, lógicamente. Ahora es el turno de este restaurante que su nombre significa literalmente: Pollo Pollo. Tori en japonés y Chipchi en Quechua. Otro proyecto del reconocido chef Raúl Zorrilla. Acá, el plato estrella de la casa es el famoso pollo a las brasas macerado que se hace al carbón. Otra forma de pedirlo es su versión bucket, que viene frito en un apanado crispy. De la parrilla salen los clásicos anticucho de corazón y uno aporteñado de bife de chorizo.

El dato: Como todo restaurante peruano, tiene una buena carta de jugos tropicales. Es un imperdible pedir uno para acompañar el pollito.

Dónde: Av. Corrientes 3158, Abasto.

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2. La Conga

Tal vez el más callejero, auténtico y ruidoso de todo este listado. Emplazado en la picante plaza Once, en La Conga se respira un clima de bodegón familiar. A pesar de tener tres salones enormes, muchas veces hay que hacer fila para entrar pero que va muy rápido y ya es una experiencia en sí misma. Y claro que vale la pena. Lo más difícil es elegir plato, porque la carta es larga y los platos son enormes. En este comedor conviene ir por los clásicos: salchipapas y papas huancaina para entradas y arroz chaufa y bife a lo pobre como principales.

El Dato: hay que estar atentos a los días de show. Los viernes suelen tener música en vivo y la fiesta puede durar hasta muy tarde.

Dónde: La Rioja 45, Once.

3. Primavera Trujillana 1 y 2

La otra sede de cocina por fuera de la zona del Abasto es el Barrio Chino. Por estas calles se infiltra este bolichón familiar, ruidoso y colorido. Su carta se basa en el sabor casero de la cocina tradicional incaica. Tequeños de queso se mezclan con ceviches variados, papas a la huancaina, tacu tacu con salteado de mariscos y el clásico arroz chaufa. Los clásicos de la casa son el secor de cordero a la norteña y el pescado con queso de cabra. Ojo que las porciones son abundantes. La mejor elección para quienes buscan relación precio/calidad.

El dato: Ojo que tiene dos locales muy cerca uno de otro. Imprescindible si quedas con alguien que chequeen la dirección.

Dónde: 11 de Septiembre de 1888 3625, Nuñez ; Franklin D. Roosevelt 1695, Belgrano.

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4. Las Palmeras

El manifiesto de este restaurante es: Cocina con causa. Porque se toma muy en serio el concepto de restaurar que da origen histórico al término restaurante. Los Palmeras nació en el Barrio Padre Mugica (Ex villa 31) y realmente vale la pena ir hasta esa zona de la ciudad a probar sus delicias. Se nota el respeto por el sabor casero, el ají en su punto justo y el respeto por el producto fresco. Los platos claves de este lugar son los Ceviches y tiraditos, el lomo saltado y los arroces chaufa con mariscos.

El dato: para quienes dudan de moverse hasta el Barrio Mugica deben saber que actualmente se mudo a la parte de la frontera, muy cerca del Ministerio de Educación, es de muy fácil acceso.

Dónde: Carlos H. Perette 580, Retiro.

5. Chan Chan

Hoy la cocina incaica tiene alrededor de 200 restaurantes en esta ciudad, pero hay uno que abrió el camino, cuando todavía no tenía la fama mundial que Gastón Acurio les dio. Desde principios de la década 90 que Chan Chan viene haciendo escuela.

Manteles de plásticos, ruido y mucha amistad en este emblemático lugar que sirve un ceviche clásico, mixto con crema de rocoto que es de los mejores de la ciudad. Y si hay un peruano donde comer anticuchos bien limeños es acá. La carta es larguísima, vas a tener que ir más de una vez para recorrerla.

El dato: no le des más vueltas, a la hora de comer en Chan Chan, la Chicha Morada es la bebida que tenés que pedir.

Dónde: Av. Hipólito Yrigoyen 1390, Monserrat.

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6. La Catedral del Pisco

Es imposible abarcar la carta de La Catedral en una sola visita. Es un lugar que recorre casi toda la gastronomía peruana de punta a punta, de la costa a los Andes. Desde las entradas clásicas como papas a la huancaína y anticuchos, hasta caldos, ceviches, pollo a las brasas y causas. Es interminable el menú. A eso se suma mucho ambiente y un clima de alegría que hace que la experiencia sea todavía más disfrutable. Un imperdible para quienes quieren probar los sabores más representativos de la cocina peruana.

El dato: si no vas por los tradicionales, un recomendado es el seco de cordero patagónico, ideal para compartir entre varios en los días fríos. Representante de la cocina más andina.

Dónde: Av. Corrientes 3126, Balvanera.

Barras Cevicheras y fusiones

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7. Barra Chacala

Esta cadena de restaurantes de los mismos dueños de La Mar merece su apartado en este listado. Lleva su cuarto local abierto y en todos mantiene el mismo espíritu. Inspirada en las dinámicas y tradicionales barras cevicheras del Puerto del Callao, la propuesta (otra vez aparece la cabeza de Gastón Acurio) logra un equilibrio perfecto: traslada toda la calidez, la fiesta y la frescura de la cocina callejera limeña a salones de estética contemporánea.

Acá vas a encontrar porciones abundantes y una relación precio-calidad sumamente amigable con el bolsillo. La carta despliega desde tiraditos, causas y wantacos de trucha en sección piqueo, hasta contundentes arroces y pescados enteros.

El Dato: La estrella de la casa es el Tiradito Chucuito o la Parihuela costeña, ideal para acompañar con sus yucas fritas en los días de frío.

Dónde: Arévalo 1392, Palermo; Bulnes 2579, Palermo; Montañeses 2585, Belgrano; Caseros 467, San Telmo.

8. Grau Cebichería

La magia de este lugar tiene una explicación clara: las manos del chef Raúl Zorrilla Porta, un viejo conocido de Buenos Aires que sigue emprendiendo para difundir la cocina peruana. Grau es su proyecto que mejor rescata el ceviche. Con alma popular pero aspiraciones de la alta cocina, aquí la pesca fresca de estación (mero, lenguado, chernia, corvina) es la reina indiscutida: una cava refrigerada expone las especies del día para que el comensal elija la de su preferencia antes de definir la preparación. La propuesta es amplia y abarca desde tiraditos, causas y pescados enteros como el Chijau Kay, hasta arroces cremosos, chupes y chicharrones.

El destacado: El ceviche Carretillero es la puerta de entrada a este maravilloso mundo de sabores y colores. Pesca del día y mariscos bañados en una potente leche de tigre con ají amarillo y rocoto, con el toque crujiente perfecto de unas rabas doradas.

Dónde: Guardia Vieja 3372, Abasto.

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9. Pes Gastrobar

Para romper un poco el molde de este listado sumamos este interesante proyecto que cruza a Perú con España. Es el lugar que tenés que elegir si no buscás algo solemne y silencioso.

Si te entregás a las manos de Jimmi Alvarez, hacelo y probá las combinaciones caóticas y muy personales que van saliendo de este local pequeño, bullicioso pero muy cálido. Acá la presencia peruana es arbitraria, se destacan las croquetas de ají de gallina, el ceviche nikkei de trucha y el pollito de campo ideal para compartir.

El dato: no le tengas miedo y pedite el postre Picarón, masa de zapallo, peras en almíbar y caramelo salado.

Dónde: Bolívar 916, Monserrat.

Cocina Nikkei y Alta Cocina peruana

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10. La Mar

Hablar de la expansión global del recetario peruano exige hacer una parada en el buque insignia creado por Gastón Acurio. En su amplio y renovado local de Palermo, la propuesta esquiva la rigidez para ofrecer una carta en constante movimiento, basada en la pesca del día y la estacionalidad de la materia prima. Hoy, bajo la dirección del chef Daniel Llasca, los clásicos de la casa (como sus ceviches de culto, tiraditos y anticuchos) mantienen un estándar técnico impecable que justifica gastar un poco más para vivir esta experiencia.

El dato: No hay que perder de vista sus eventos especiales: con el ciclo "Marea Alta", el restaurante recibe cada jueves a un chef invitado para crear un menú a cuatro manos que cruza la despensa marina con la identidad del cocinero visitante.

Dónde: Arévalo 2024, Palermo.

11. Kamay Lounge Casa Gardel

Ubicado en el pasaje Carlos Gardel, a metros del Abasto, es una opción para quienes buscan mezclar tradición criolla con cocina nikkei. Se destaca la ambientación tropical, que simula un atardecer en la selva en el interior, y un patio arbolado al fondo del local. La propuesta invita a hacer un recorrido completo por las distintas variantes de la cocina del Perú. Hay comida callejera, como el Ceviche carretillero, un Chaufa Maido de arroz al wok con bife de chorizo y el ampuloso Risotto de Salmón Pachamanquero, algunas muestras de una carta extensa.

El dato: los cócteles de autor son un gran invitación para empezar la noche, hay que estar atentos a los happy hour.

Dónde: Carlos Gardel 3131, Balvanera.

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12. Lima Estilo Nikkei

Un lugar clave donde la gastronomía de mar y montaña hablan todo el tiempo. Ahora con nuevo local en Las Cañitas, la propuesta sigue fiel entre la técnica japonesa y los productos peruanos. Desde ceviches frescos y tiraditos de corte preciso hasta causas nikkei, coronadas por láminas de salmón, palta en cubos y el toque crocante justo. Es un lindo lugar para quienes buscan un clima de hospitalidad cálido pero con alto nivel en el servicio.

El dato: en temporada no podés perderte el ceviche al wasabi que trae shiromi, pulpo, langostinos ecuatorianos y vieiras. Todo marinado en leche de tigre bien cremosa al wasabi.

Dónde: Rodríguez Peña 1967, Hotel Hub Porteño, Recoleta; Migueletes 715, Las Cañitas.

13. Tanta

Nos alejamos de la zona del abasto y vamos al centro porteño. Tanta se ubica en una amplia esquina de Retiro. Lo primero que llama la atención es lo imponente que es el local, un poco lejos de la tendencia actual de restaurantes con menos cubiertos (800mt2 tiene el salón). Acá vas a encontrar cocina criolla peruana con una marcada e imperdible impronta casera.

Porciones generosas pensadas para compartir en familia o entre amigos. Los sabores van por el lado de la nostalgia y del confort. Hay desde piqueos tradicionales (como croquetas de choclo y wantanes de langostinos) hasta causas, pastel de papa, tiraditos, arroces salteados al wok y opciones de pastas caseras fusionadas con cremas de ajíes.

El dato: no dejar pasar el Aeropuerto de Quinoa, una contundente chaufa de arroz y quinua con pollo y verduras, cubierta con tortilla y salsa de ajo picante, ni su imponente Piqueo Criollo Tanta.

Dónde: Esmeralda 938, Retiro.

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