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Le Rêve | Aperitivos
Le Rêve

8 lugares para tomar aperitivos en Buenos Aires

Vermú, tragos, picoteo y bares para recuperar el ritual del aperitivo porteño.

Sofia Falke
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Hay rituales que vuelven porque nunca dejaron de funcionar. El aperitivo es uno de ellos: una copa, algo rico para picar y ese momento de la tarde en el que todavía no es hora de cenar, pero ya dan ganas de sentarse en un bar. En Buenos Aires, la costumbre encuentra nuevas formas sin perder su espíritu porteño, desde el clásico vermú con soda hasta cócteles, vinos y pequeños platos para compartir.

Para celebrar esa pausa entre el día y la noche, reunimos seis lugares para tomar aperitivos en Buenos Aires. Hay vermús de elaboración propia, barras de coctelería, bares notables, bistrós franceses y esquinas de barrio donde la música también forma parte del plan. Opciones diferentes, pero con algo en común: una buena excusa para pedir una copa, abrir el apetito y quedarse un rato más.

1. Casa Bellucci

En Parque Chacabuco, Casa Bellucci combina una carta de pastas artesanales, platitos y pizzas porteñas contemporáneas con una identidad ligada a las costumbres de la mesa porteña. El restaurante funciona además como moscatería, con distintas expresiones de moscato que conviven con vinos, cervezas y cócteles, dentro de una propuesta que recupera sabores y rituales asociados a la gastronomía de Buenos Aires.

En ese contexto, el sábado 19 de septiembre, Día del Aperitivo, quienes visiten el lugar serán recibidos con un vasito de aperitivo de cortesía. La acción retoma el hábito de iniciar la comida con una bebida antes de pasar a las pastas artesanales, las pizzas de fermentación lenta y los platitos que forman parte de la carta.

El dato: Abre de martes a viernes de 19:30 a 00 h; sábados de 11 a 16 h y de 19:30 a 00 h; y domingos de 11 a 16 h.

Dónde: Del Barco Centenera 1699, Parque Chacabuco.

2. El Aperitivo

En Villa Devoto, El Aperitivo hace honor a su nombre: vino, vermú, tragos y algo rico para picar, en un bar de barrio donde la idea es quedarse un rato. La carta suma tapas y platos pensados para compartir, mientras los libros, los vinilos y la música le ponen banda sonora a la espera.

El plan es sencillo: llegar cuando cae la tarde, pedir una copa y dejar que la noche empiece sin apuro. La música se escucha hasta la vereda y el ambiente invita a quedarse un poco más, especialmente cuando todavía no es hora de cenar.

El dato: seguí su Instagram para enterarte de los eventos, novedades y planes que van sumando constantemente.

Dónde: Marcos Paz 4563, Villa Devoto.

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3. Malasangre

Malasangre abrió en Belgrano con una misión: hacer del vermú el protagonista. Cinco años después, el bar sigue siendo un punto de encuentro para tomar buenos tragos, picar algo y escuchar jazz o DJs. Una barra con identidad propia que ayudó a poner al vermú otra vez en el centro de la escena porteña.

Malasangre tiene cinco vermús propios: Mítico, Torino, Rojo, Blanco y Rubí, elaborados con distintas bases de vino y botánicos. La colección va de perfiles especiados y profundos a otros más cítricos y frescos, y Mítico fue reconocido en los World Vermouth Awards 2023. En la barra, las cinco etiquetas son la base de una coctelería de autor que reinterpreta el clásico aperitivo porteño.

El dato: los martes hay jazz en vivo para acompañar la noche con improvisación, buenos tragos y otro ritmo. Un plan ideal para arrancar la semana con una copa en la mano y música de fondo.

Dónde: Av. Cramer 2704, Belgrano.

4. Almacén y Bar Lavalle

En una esquina con historia, Almacén y Bar Lavalle recupera uno de los rituales más porteños: la hora del vermú. Este Bar Notable de la Ciudad funciona en el solar donde nació el dibujante Florencio Molina Campos y mantiene el espíritu de los antiguos almacenes de despacho de la década de 1930.

Entre las 11 y las 13 y de 17 a 20, el protagonista es el vermú de grifo de elaboración propia, que se produce en Avellaneda y se sirve especialmente durante esos horarios. Se puede pedir clásico, con soda, o probar versiones como el Ferroviario, con Fernet; el Americano, con Campari; el Vermutidina, con Hesperidina y tónica; o el Jamaica, con hibiscus y soda.

El dato: para acompañar, cada vermú llega con un triolet de papitas, maní y palitos salados, o se puede sumar la versión con salame chacarero, queso y aceitunas.

Dónde: Lavalle 1699, San Nicolás.

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5. Le Rêve

Le Rêve propone recuperar el momento previo a la cena con una mirada francesa. El bistró, cuyo nombre significa “el sueño”, lleva seis años construyendo una experiencia que combina la tradición gastronómica francesa con una atmósfera cálida, elegante y sin demasiadas formalidades. Y entre sus propuestas, hay una especialmente pensada para quienes disfrutan de sentarse a tomar algo y picar: el aperitivo de 18 a 20 h.

Durante esas dos horas, la coctelería toma protagonismo con una selección de clásicos internacionales como Negroni, Martini, Dry Martini, Old Fashioned y Mojito, que se pueden acompañar con un menú de platos pequeños y una selección de quesos. La propuesta invita a disfrutar de una copa y algo para comer antes de la cena, en un ambiente pensado para quedarse conversando.

El dato: el aperitivo funciona como una puerta de entrada a la cocina de Ramiro Hernández, chef ejecutivo formado en Gato Dumas y con experiencia en restaurantes de Argentina, España y Austria.

Dónde: Nicaragua 5001, Palermo.

6. Suma

En una esquina de Villa Crespo, Suma funciona como un bar-restó de espíritu de cantina y alma de club social. La propuesta invita a sentarse sin apuro, pedir una copa y dejar que la noche avance entre música, comida y charla. En la barra, la coctelería pone el foco en recetas clásicas y tiene entre sus opciones de aperitivo al vermú y el Pirlo, además de clásicos como el Negroni, el Garibaldi y el Fernet con cola.

Para acompañar, la carta apuesta por platos conocidos trabajados con buenas materias primas: hay anchoas de Mar del Plata, croquetas de carne braseada, pastas caseras, milanesa napolitana y el famoso lomito Suma, servido en pan de papa con provola ahumada, mayonesa casera y papas rejilla. También hay una selección de vinos de pequeños y medianos productores, con etiquetas de distintos estilos y regiones. El resultado es un bar relajado, de luz tenue y espíritu barrial, pensado tanto para una cita como para encontrarse con amigos alrededor de una copa.

“Nuestra coctelería sigue la línea de todo lo que hacemos: sabores tradicionales con el foco puesto en el producto. Esa es la base de nuestra identidad, que se repite en la carta de comidas, la selección de vinos y la oferta de coctelería. Tenemos aperitivos y cocktails clásicos, simples y bien hechos, servidos en cristalería adecuada”, Tomás Romero, socio, sommelier y encargado de la oferta gastronómica de Suma.

El dato: la música es parte central del plan: DJs de vinilos, jazz en vivo y playlists de amigos de la casa acompañan las noches, mientras que la vereda suma mesas para quedarse horas.

Dónde: Julián Álvarez 890, Villa Crespo.

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7. Costa 7070

En Costa 7070, el Día del Aperitivo se celebra frente al río con una selección de cócteles pensada por la bartender Inés de los Santos. La propuesta toma clásicos de la coctelería y los reinterpreta con una mirada propia. El 19 de septiembre, Costa 7070 se suma al Día del Aperitivo con tres cócteles para brindar frente al río.

El Spritz da Costa, con Aperol, cordial de limón y ananá y Chandon Extra Brut; el Sbagliato de Menorca, con Campari, vermouth blanco, manzana, pasas y sidra; y el Negroni del Barco, que combina gin Tanqueray de limones encurtidos, vermouth Montaña y Campari de pistacho. “Nos interesa que los aperitivos sean parte de la experiencia completa. Que una persona pueda llegar, pedir una copa y que esa bebida ya empiece a contar algo de lo que sucede en Costa”, cuenta Inés de los Santos.

El dato: esta selección que refleja la búsqueda de Costa 7070 por tomar referencias reconocibles de la coctelería y reinterpretarlas desde una mirada propia, frente al río.

Dónde: Av. Costanera Rafael Obligado 7070, Belgrano.

8. Cruz Godoy

En Godoy Cruz, la coctelería acompaña la misma lógica que atraviesa la cocina: producto, estación y sabores reconocibles llevados a un lugar propio. La carta se mueve entre aperitivos, espumantes, cítricos, frutas y cordiales de temporada, con tragos frescos pensados para acompañar la experiencia alrededor del fuego.

Entre las opciones aparece el Rosso Julep, que combina Lombroni Rosso con pomelo, limón, almíbar de mascabo y soda. El resultado es un cóctel fresco y equilibrado, con un perfil cítrico, refrescante y ligeramente amargo. Otra opción es el Tónico Cruz, preparado con Gin Bosque, cordial de temporada, limón y agua tónica. Aromático, vibrante y ligero, combina las notas de naranja del gin con la acidez del limón y los sabores del cordial.

El dato: para acompañar los cócteles, la carta suma opciones como pan a las brasas con selección de salsas, ensalada de escarola con morcilla vasca, remolacha y parmesano, chistorra de río con pacú, fruta y hierbas, provoleta con frutas y vegetales, y puerros con panceta y café.

Dónde: Godoy Cruz 1725, Palermo.

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