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12 escapadas cerca de Buenos Aires para hacer en el día o pasar el fin de semana

Pueblos con calles de tierra, destinos con tradiciones gastronómicas y postas históricas son algunas de las propuestas.

Carola Cinto
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A veces no hace falta irse demasiado lejos para cambiar de aire. A pocos kilómetros de Buenos Aires aparecen pueblos rurales, estaciones de tren, antiguas pulperías, caminos de campo y pequeños destinos donde el tiempo parece ir a otro ritmo. Algunos son ideales para una escapada gastronómica, otros invitan a caminar sin apuro y también están los que sorprenden por su naturaleza, su historia o sus paisajes.

En esta nota reunimos 12 lugares para hacer una escapada desde Buenos Aires, desde pueblos de menos de 100 habitantes hasta destinos que combinan naturaleza, patrimonio y propuestas gastronómicas. Hay opciones para ir y volver en el día y otras que vale la pena disfrutar con más tiempo. Todos tienen algo en común: están lo suficientemente cerca como para llegar en auto —o incluso en barco— y lo suficientemente lejos de la rutina como para desconectar en solo algunas horas.

1. Magdalena - a 103 km

Este rincón de la provincia, ubicado a orillas del Río de la Plata, es un destino completo: tiene playas, naturaleza y un casco histórico que parece detenido en el tiempo. El recorrido puede empezar por su Plaza San Martín, su parroquia Santa María Magdalena y su Teatro Español.

Luego continuar por el Balneario Municipal (sobre todo si es una tarde de sol o de verano) y continuar por la Reserva Natural El Destino, a unos 17 km del centro, donde se puede disfrutar de senderos, bosques nativos y avistaje de aves. Para completar la visita hay cabalgatas y conocer la Casa Museo, en honor a los Pearson, quienes crearon este parque.

El dato: llevá binoculares (o al menos una buena cámara con zoom). Magdalena es un destino muy valorado por observadores de aves y fotógrafos de naturaleza: en la reserva y en la costa se registran cientos de especies, especialmente al amanecer y al atardecer.

Dónde: en auto, el camino más directo es tomar la Autopista Buenos Aires–La Plata y luego continuar por la Ruta Provincial 11 hacia Magdalena. El viaje demora aproximadamente 1 hora y 45 minutos, dependiendo del tránsito.

2. Arditi - a 108 km

Como muchos pueblitos de la provincia de Buenos Aires -y del interior del país- Arditi nació alrededor de una estación ferroviaria que fue inaugurada a fines del siglo XIX. Es una de las localidades más chiquitas del partido de Magdalena y conserva ese ritmo tranquilo, donde la “magia” está en recorrer sin apuro ni destino.

Este lugar no tiene más de 100 habitantes y su nombre es en honor a quien fue el presidente del Ferrocarril de la Provincia de Buenos Aires, Julio Arditi. La idea del paseo es caminar por sus calles y coleccionar imágenes de sus casas más antiguas y su circuito de postas que une su estación con su antigua escuela, el oratorio y el destacamento policial. Una buena opción puede ser combinarlo con el anterior o con algunos de los otros pueblos rurales que están en la zona.

El dato: la familia del Dr. René Favaloro tiene un campo en este lugar que fue adquirido mientras él trabajaba en Vieytes.

Dónde: el acceso más directo es por la Autopista Buenos Aires–La Plata y luego por la Ruta Provincial 36, desviándose hacia los caminos que conducen a la localidad. El viaje demora aproximadamente 1 hora y 50 minutos. Arditi se encuentra a unos 17 km de la ciudad de Magdalena.

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3. Cazón - a 177 km

Muchos lo conocen como “el pueblo del millón de árboles” porque tiene uno de los viveros más importantes del país con más de 200 hectáreas donde se producen diversas especies y donde se hacen caminatas que recorren el lugar con audios autoguiados. Esta iniciativa impulsó a muchos vecinos a crear sus propios viveros y quintas que también se suman al recorrido.

Si vas un fin de semana podés recorrer el Paseo de los Emprendedores, donde se venden artesanías, productos frescos y más. Septiembre suele ser un mes especial para visitarlo porque es cuando se celebra el aniversario del pueblo con desfiles, música en vivo, ferias y más. En el pueblo, ubicado en el partido de Saladillo, se pueden disfrutar de cocinas criollas como, por ejemplo, unos buenos canelones caseros en La Pulpería de Cazón. Está ubicada en la ochava más conocida del pueblo y solo abre algunos días al mes (Consultas y reservas: 1137596886).

El dato: podés alojarte en Modo Domo Cazón, un domo geodésico con capacidad para tres personas ideal para disfrutar del contacto con la naturaleza y vivir una experiencia diferente.

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Dónde: el camino más directo es por la Ruta Nacional 205 hasta el kilómetro 171/175, donde se toma el acceso pavimentado a Cazón. El viaje demora entre 2 horas y 30 minutos y 3 horas, según el tránsito.

4. Navarro - a 124 km

Uno de los principales atractivos de este lugar, ubicado en el norte de la provincia, es su laguna natural ideal para unos mates al atardecer o un chapuzón en verano (está permitido nadar allí). También tiene gran relevancia histórica: fue fundado en 1767 para poner un límite a la expansión de la corona española. Si bien el fortín de aquella época ya no existe, en 1977 se construyó una réplica que hoy sigue en pie y puede visitarse. Además fue donde fusilaron a Manuel Dorrego en 1828 y, por esto, también funciona aquí un Parque Biográfico del prócer argentino.

A este recorrido histórico se le puede sumar una visita a los tres pueblos rurales que lo rodean: Las Marianas, donde se destaca su estación de tren; Villa Moll, famosa por su Fiesta de la Empanada; y J.J. Almeyra, que conserva la atmósfera de un pequeño pueblo ferroviario.

El dato: el pueblo tiene varias pulperías donde probar sabores criollos como empanadas, asado, locro y embutidos. También te recomendamos parar en alguna panadería para probar sus famosos buñuelos (este 12 y 13 de septiembre es la fiesta local).

Dónde: Navarro está a aproximadamente 124 km de Buenos Aires. Para recorrer los pueblos rurales, el auto resulta prácticamente imprescindible, ya que están separados de la ciudad cabecera por caminos rurales. Las Marianas está a unos 25 km; Villa Moll y J. J. Almeyra también se conectan con Navarro y entre sí mediante caminos del interior.

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5. Gouin - a 138 km

Gouin tiene un motivo gastronómico que alcanza para justificar el viaje: sus pasteles criollos: crocantes, con un poco de almíbar, de batata o de membrillo, no te podés ir de este lugar sin probarlos. La Fiesta Nacional se suele hacer cada diciembre y convoca no sólo a pasteleros que compiten por ser los mejores, sino también a diferentes artistas y agrupaciones.

Más allá de esta tradición culinaria, Gouin también se puede disfrutar de una caminata por sus callecitas y explorar su Plaza San Martín, su antigua estación de tren y su Capilla San Agustín, rodeadas de construcciones tradicionales. En su estación hoy funciona un restaurante de campo, el lugar ideal para disfrutar de un buen asado, empanadas fritas, chacinados y más.

El dato: en el pueblo hay varias pulperías para sentarse a almorzar y, si tu visita coincide con el segundo o cuarto domingo del mes, vas a poder vivir La Matera, un evento donde diferentes artesanos y emprendedores del pueblo muestran sus productos.

Dónde: hay que tomar Acceso Oeste y luego Ruta Nacional 7 en dirección a Carmen de Areco. A la altura del km 129/138, según el punto de referencia, se toma el acceso hacia Gouin y se recorren aproximadamente 10 km por un camino rural hasta llegar al pueblo. El viaje ronda las 2 horas, dependiendo del tránsito.

6. Carmelo - a 138 km

Está al otro lado del Río de la Plata y, para llegar, es necesario cruzar en barco desde Tigre (el trayecto dura unas dos horas). Al llegar, la sensación de esta escapada es que uno se fue mucho más lejos de lo que realmente viajó. Esta ciudad fue fundada en 1816 y combina bodegas familiares, playas y un centro histórico.

El plan si o si tiene que tener una bodega incluida por lo que te recomendamos recorrerlas por la mañana y disfrutar del almuerzo allí. Algunas opciones: Bodega Boutique El Legado, Bodega Zubizarreta y Almacén de la Capilla-Bodega Cordano. En la ciudad hay que visitar el Puente Giratorio sobre el arroyo Las Vacas y pasar la tarde en alguna de sus playas como Carmelo o Seré, para luego pegar la vuelta.

El dato: sea cual sea la bodega que elijas, te recomendamos reservar con anticipación tanto el recorrido como el almuerzo.

Dónde: una de las formas más prácticas es cruzar en barco desde Tigre directamente a Carmelo, un trayecto de alrededor de dos horas, aunque la disponibilidad de servicios depende de la temporada y la empresa. Otra alternativa es viajar en ferry desde Buenos Aires hasta Colonia del Sacramento y desde allí continuar por tierra hasta Carmelo.

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7. Villa Lía - a 127 km

Las casonas antiguas, almacenes de ramos generales y sus edificios históricos son los atractivos de esta localidad ubicada en San Antonio de Areco. La mejor recomendación es recorrerla caminando y hacer diferentes paradas en su estación centenaria, su Capilla San José y su Museo y Centro Cultural Los Rostros de la Pampa que resguarda objetos de los habitantes de la zona.

Este rincón de la provincia es famoso también por sus restaurantes de campo y almacenes como La Argibay, un sitio llevado adelante por dos hermanas en honor a su mamá que funciona en una casona de 1920 que fue cuidadosamente restaurada. Locro, pastas caseras, flan con dulce de leche son algunos de los protagonistas de su carta.

El dato: andá con tiempo para recorrerlo caminando. Solo una de sus calles está asfaltada y buena parte del pueblo mantiene su paisaje rural. Es justamente esa escala pequeña la que hace que Villa Lía se sienta como un verdadero descanso del ritmo porteño.

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Dónde: el recorrido es por RN 9 y luego RN 8, hasta llegar a San Antonio de Areco. Desde allí se toma la RP 41 hacia Baradero y, después de unos 18 km, aparece el acceso a Villa Lía. Son aproximadamente 127-132 km, dependiendo del punto de partida, y alrededor de 1 hora y media de viaje.

8. Oliden - a 91 km

Es un pequeño pueblo rural, de unas cinco manzanas, que está en el partido de Brandsen. También se formó alrededor de su estación ferroviaria y hoy conserva algunas construcciones de aquella época. Su característica principal es la gastronomía de campo, con su insignia en la galleta de campo de la panadería La Odilense, que funciona hace más de un siglo en el pueblo. Si te gustan los sabores regionales la visita es una buena oportunidad para probar miel, embutidos y quesos que se hacen en este lugar.

Es muy probable que en el recorrido pueda haber ciclistas que eligen pasear por la localidad por sus senderos tranquilos, prácticamente sin autos. También por quienes disfrutan de caminar mate en mano y respirar la tranquilidad del lugar que solo se ve interrumpida en septiembre cuando se realiza la Fiesta de la Galleta de Campo que convoca a más de 15.000 personas.

El dato: otros lugares que podés visitar son el Almacén de La Vieja Etel (atendido por su hijo) y Chacinados La Piara, para probar salame, bondiola y jamón crudo de Oliden.

Dónde: una de las opciones es tomar la Autopista Buenos Aires-La Plata y continuar por la Ruta Provincial 36 hasta el acceso a Oliden. El trayecto ronda una hora y media, aunque el tiempo depende del tránsito y del punto exacto de partida.

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9. Lozano - a 100 km

Es una pequeña localidad rural en el partido de General Las Heras que nació por el ferrocarril y hoy conserva calles tranquilas, casas antiguas y lugarcitos para disfrutar de cocina casera. Uno de los principales atractivos es la vieja estación que se conserva de pie y El Resorte, una pulpería que abrió en 1912 y que hoy ofrece picadas, empanadas y asado campero (para consultas y reservas: 2227-629447).

Otra opción para probar sabores criollos es La Tacuara, que funciona justo frente a la estación y que es el más conocido del pueblo. Tiene un patio al aire libre para disfrutar de un almuerzo al sol y el plato estrella son las pastas caseras. Este lugar también organiza peñas y eventos.

El dato: se puede llegar en tren con la línea Belgrano Sur, pero hay que chequear los horarios antes de salir: Lozano tiene actualmente un servicio ferroviario muy limitado, con una frecuencia de ida y otra de vuelta durante los fines de semana. Es una forma pintoresca de llegar, pero requiere organizar el día alrededor del horario del tren.

Dónde: en auto, se toma Acceso Oeste, continuar hacia Luján y luego seguir por la Ruta Provincial 47, hasta llegar al acceso a Lozano. La localidad se encuentra a unos 12 km de General Las Heras, desde donde se accede por un camino de tierra que sale de la RP 40.

10. Villa Ruiz - a 93 km

Este rincón de la provincia, además de tener origen con el ferrocarril, también creció a los pies del antiguo Camino Real, la ruta que conectaba Buenos Aires con el Alto Perú. En los últimos años, y gracias al turismo comunitario, Villa Ruiz tiene su propio circuito turístico con algunos atractivos como: visitar el almacén de Félix Lapegüe, conocer el Club Social y Deportivo, descubrir la capilla Nuestra Señora de la Asunción, entre otros.

Este paraje, ubicado en San Andrés de Giles, tiene menos de 500 habitantes. Caminar sus calles, ver fachadas, visitar su estación que hoy funciona como museo puede ser una buena idea para continuar el paseo luego de un rico almuerzo en alguna pulpería como La de Ruiz, donde la polenta con estofado es uno de sus platos estrella sobre todo durante el invierno.

El dato: si vas en auto, aprovechá para combinar Villa Ruiz con Azcuénaga. Están muy cerca y ambos forman parte de una propuesta de turismo comunitario: podés armar en un mismo día un recorrido por dos pueblos rurales, sus estaciones, almacenes, capillas y propuestas gastronómicas. La provincia los promociona conjuntamente como una escapada de campo.

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Dónde: el recorrido habitual es por Acceso Oeste hasta Luján, luego Ruta 7 y el desvío hacia Carlos Keen; desde allí quedan unos 16,5 km hasta Villa Ruiz. El trayecto total ronda los 93 km.

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11. Bavio - a 90 km

En este lugar, se respira vida de campo. Su antigua estación hoy funciona como Posta Cultural y Museo Estación Bavio que se puede visitar para conocer un poco más sobre la historia del pueblo. Hay fotografías, objetos de época y testimonios sobre cómo era la cotidianidad de los vecinos años atrás.

Es un rincón de la provincia que muchos ciclistas eligen para recorrer durante el fin de semana. El plan puede incluir cabalgatas y visitas a granjas y estancias que funcionan alrededor del casco del pueblo. Algunas paradas que tenés que hacer son: la parroquia Nuestra Señora de Luján, la Escuela Número 16 y la Laguna Bavio, ideal para disfrutar de la tranquilidad de la tarde o de un asadito a sus orillas (tiene asadores, mesas y hasta un muelle).

El dato: si la idea es aprovechar para almorzar en algún lugar, te recomendamos El Quincho de Simurro, un lugar atendido por sus dueños que ofrece cocina argentina 100% casera.

Dónde: una de las opciones es tomar la Autopista Buenos Aires–La Plata y continuar por la Ruta Provincial 11, para luego tomar la Ruta Provincial 54, que atraviesa Bavio. La localidad está a unos 35 km de Magdalena. Para una escapada de un día, conviene ir en auto porque permite combinar Bavio con otros puntos del partido de Magdalena.

12. Egaña - a 303 km

Es una pequeña localidad rural del partido de Rauch que parece detenida en el tiempo. Nació alrededor de una estación del antiguo ramal ferroviario que unía Las Flores con Tandil, pero el cierre del servicio de pasajeros hizo que el pueblo fuera perdiendo habitantes y actividad. Hoy quedan la estación, una capilla, un almacén, un club y algunas construcciones que recuerdan su pasado.

Uno de sus grandes atractivos está fuera del pequeño núcleo urbano: el Castillo San Francisco, una construcción histórica vinculada a la antigua estancia San Francisco, que se encuentra en las cercanías de Egaña. Es probablemente el lugar más llamativo para sumar al recorrido. Para completar la escapada, vale la pena explorar el entorno rural y combinar Egaña con Rauch, que está a unos 20 km y ofrece más servicios, gastronomía y atractivos para pasar la noche.

El dato: no vayas esperando encontrar un pueblo turístico tradicional. Egaña tiene muy pocos servicios y justamente ahí está parte de su encanto: es una escapada para quienes disfrutan de la historia ferroviaria, los paisajes rurales y los lugares poco conocidos. Conviene organizar alojamiento y comida antes de llegar.

Dónde: el recorrido implica tomar la Autopista Buenos Aires–La Plata, continuar hacia el sur por Ruta Provincial 29 y luego seguir hacia Rauch. Desde Rauch hay aproximadamente 20 km hasta Egaña. Para un viaje de esta distancia, lo más recomendable es contar con auto y verificar previamente el estado de los caminos rurales.

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