Hudson queda lo suficientemente cerca como para ir y volver en el día, pero también para quedarse un rato más. En los últimos años empezó a aparecer en el radar de quienes buscan una escapada corta: naturaleza, buenos restaurantes, hotelería de alto nivel y espacios nuevos que nos invitan a desacelerar a apenas media hora de Buenos Aires.
En este recorrido hay un poco de todo: un hotel con gastronomía propia y dos canchas de polo profesionales que se ven desde la habitación, un café relajado inspirado en la costa australiana, uno de los parques más grandes del área metropolitana y una costanera donde el río se vuelve protagonista cuando cae el sol. Un plan simple pero tentador para pasar el finde en Hudson.
Un polo gastronómico y ecuestre a minutos de Buenos Aires
Recién llegados a Hudson, la primera parada es el Sheraton Buenos Aires Greenville Polo & Resort, a 20 minutos de la Ciudad de Buenos Aires. Además de ser una excelente opción para una escapada de fin de semana, su propuesta gastronómica, al mando del prestigioso chef Javier Marrone (ex Dinonna y Olsen Madrid), es un imán por sí misma y bien vale la excursión.
Hoy el hotel funciona como un polo gastronómico inédito en la zona, con tres propuestas en distintos espacios: Alsur, con su acento en productos locales; Pura Criollo, centrado en la cocina a leña; y Los Fuegos al Polo, con platos clásicos y coctelería tradicional.
Es el primer hotel del país con dos canchas de polo profesionales integradas al predio, visibles desde las habitaciones, los restaurantes y hasta la pileta de borde infinito. Y cuenta con un programa de experiencias ecuestres para distintos niveles, desde quienes se acercan por primera vez a un caballo hasta jugadores que buscan entrenamiento avanzado, para todas las edades a partir de los 9 años. Completa la propuesta su spa con pileta climatizada in-out, jacuzzi, sauna seco y húmedo, gimnasio y tratamientos personalizados.
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Salimos del hotel Sheraton y, a apenas 300 metros por la calle 152, nos encontramos con Noosa House, llamado así por la región costera australiana famosa por sus playas de surfers. El café se inspira en la energía de esos balnearios del Pacífico: clima relajado, propuesta fresca y saludable, café de especialidad y una carta que incluye ensaladas, pancakes y bowls de yogur griego y de açaí, como para recordar el verano en cualquier época del año.
Naturaleza, historia y río: el lado verde de Hudson
Después del café, el plan pide naturaleza. Y, a pocos minutos en auto, aparece el gran pulmón verde de Hudson: el Parque Provincial Pereyra Iraola.
Los Pereyra Iraola son una de las familias más importantes de la burguesía terrateniente argentina. En Hudson no sólo construyeron hace casi un siglo una mansión para Laura Pereyra Iraola, conocida hoy como Estancia Abril y parte del barrio privado Abril Club De Campo. También poseían miles de hectáreas de tierras, que desde mediados del siglo pasado son públicas y se convirtieron en este parque, declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 2008.
El arco de piedra del ingreso parece salido de un cuento y es el preludio ideal para sus 10.248 hectáreas, equivalentes a poco más de la mitad de la Ciudad de Buenos Aires. Si caminás o pedaleás por el parque lo más probable es que veas muchas aves, lagartos overos, cuises, coipos y, si tenés mucha suerte, algún esquivo zorro gris pampeano o un gato montés.
Con más de 132 especies de árboles y unas 200 especies de aves, es uno de los espacios naturales con mayor biodiversidad del Área Metropolitana de Buenos Aires. De hecho, muy cerca de su franja ribereña, entre juncales y bañados, guarda un ecosistema inesperado: la Reserva Natural Punta Lara, considerada la selva marginal más austral del mundo.
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Turismo Hudson suele organizar caminatas en este parque provincial, que en verano pueden incluir avistamiento de mariposas. Pero las actividades de esta empresa de turismo no se limitan al gigantesco predio: también incluye talleres en el Museo Taller César Bustillo de la cercana localidad de Plátanos, y encuentros con meditación, poesía y música a la luz de la luna en la escollera de la Costanera de Hudson.
Si seguimos camino hacia el este desde el parque, el verde se abre hacia el río en esta Costanera, que atrae a público de todos los gustos: los que salen a pescar, los fans de las actividades acuáticas y los que simplemente buscan un poco de agua y verde. Además de un sector de playa, hay un paseo peatonal. Sea cual sea la actividad que elijas, el río es el marco ideal para un atardecer único.
Toca volver a casa después de un finde entre naturaleza, buena mesa y descanso de hotel. Pero el viaje no necesariamente termina enseguida. En el kilómetro 30,5 de la Autopista Buenos Aires - La Plata, está Polo Hudson, un open mall de diseño y gastronomía que bien vale una escala. Además de marcas de decoración, construcción y equipamiento, hay locales de sushi, pizza, menús saludables y carne a la parrilla. Como para extender la escapada un poco más.
