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Lo de Jesús

El nuevo lujo es comer como en un restaurante sin salir de casa

Cómo el delivery de comida casera convirtió la cena en casa en una verdadera experiencia de restaurante porteño.

Sofia Falke
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Durante mucho tiempo, pedir comida a domicilio fue sinónimo de resolver una cena. Una pizza cuando no había ganas de cocinar, unas empanadas para compartir o algún plato conocido para salir del paso. Pero algo cambió.

Hoy, el delivery también puede ser un plan en sí mismo: una mesa puesta, una botella de vino abierta y un plato pensado para disfrutarse como si acabara de salir de una cocina profesional.

El delivery dejó de ser el plan B. Hoy puede ser el plan. Detrás de un plato que llega a la puerta de casa hay una operación pensada al milímetro: platos diseñados para llegar en su mejor versión, packaging pensado para conservar texturas y temperatura, tecnología y una cocina que trabaja para que la experiencia no termine en la puerta.

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En Buenos Aires, Lo de Jesús Delivery es un ejemplo de cómo este cambio puede convertirse en un modelo de negocio. En diciembre de 2023, la empresa decidió darle un lugar central al delivery y convertirlo en una unidad de negocio independiente y estratégica. Desde entonces, el canal no dejó de crecer y hoy concentra la mayor parte de sus ingresos.

La ciencia de que un plato llegue perfecto

Un plato de restaurante está pensado para llegar a la mesa al instante. En delivery, tiene que llegar igual de bien después de unos kilómetros: la milanesa, crocante; la carne, en su punto; la tortilla, babé.

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Detrás de cada pedido hay una cocina que trabaja a toda máquina. Ahí se coordinan las compras, los controles de calidad, las pruebas y cada detalle para que el plato llegue igual de bien, sin importar de qué sucursal salga.

Pero la clave está en pensar la comida para el viaje. Las carnes tienen que llegar al punto elegido, las milanesas mantener su crocancia y la tortilla seguir babé. Cada plato se desarrolla teniendo en cuenta el tiempo, la temperatura y el recorrido hasta la puerta de casa.

También entra en juego el packaging. Lo de Jesús trabaja de forma constante en investigación de nuevos envases y tecnología aplicada al delivery, e incluso participa en convenciones internacionales vinculadas al rubro para seguir perfeccionando sus procesos.

Y el fenómeno no parece estar cerca de agotarse. Lo de Jesús proyecta superar el millón de pedidos durante 2026 y continúa ampliando su presencia en Buenos Aires. Actualmente cuenta con sucursales en Palermo, Belgrano, Caballito, Barrio Norte, Villa del Parque, Villa Urquiza y Colegiales, con nuevas expansiones proyectadas en Flores y San Cristóbal.

Los números ayudan a dimensionar el fenómeno. Lo de Jesús maneja actualmente 80.000 pedidos mensuales y tiene previsto llegar a 100.000 antes de fin de año.

El producto más vendido también habla de esa apuesta por los clásicos: el pastel de papas alcanza unas 30.000 unidades mensuales. Le siguen las milanesas de bife de chorizo, peceto y suprema, además de tortillas, buñuelos, empanadas y carnes a la parrilla.

Un delivery para cada momento

El próximo paso de la compañía apunta incluso más allá de Lo de Jesús. La empresa proyecta crear el Grupo LDJ, que integrará nuevas marcas vinculadas con comida saludable, panadería, pastas y platos regionales.

La apuesta muestra cómo el delivery puede dejar de ser una solución puntual para convertirse en una propuesta capaz de acompañar distintos momentos de consumo.

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Quizás por eso el nuevo lujo no tenga tanto que ver con salir de casa. Puede estar en algo bastante más simple: pedir, abrir la caja y sentir que, por un rato, la mesa de casa también puede ser un restaurante.

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