Convertida en un clásico absoluto del cine familiar de los 90, Mrs. Doubtfire vuelve a escena en versión local y con ambición grande. Papá por siempre se estrena el 16 de enero de 2026 en el Teatro Liceo (entradas, acá) y promete ser uno de los grandes títulos del verano porteño (acá te dejamos más). Una comedia musical para toda la familia, con orquesta en vivo, humor físico, emoción genuina y un protagonista que se mete en un desafío tan icónico como exigente.
Al frente está Martín “Campi” Campilongo, que asume el rol popularizado por Robin Williams con una mezcla de respeto, vértigo y disfrute total. Antes del estreno, hablamos con él sobre el peso del personaje, el desafío físico de un musical con banda en vivo, el trabajo con un elenco joven y la emoción de ponerse en la piel de un padre dispuesto a todo por no perder el vínculo con sus hijos. Acompañado por Dani “La Chepi” —en su debut en el género musical— y bajo la dirección de Ariel Del Mastro, Papá por siempre recupera el espíritu del film original, pero lo traduce al lenguaje del teatro con una impronta local, actual y profundamente emotiva.
Papá por siempre es un personaje icónico y muy querido. ¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te ofrecieron ponerte en la piel de Mrs. Doubtfire y qué tuvo este proyecto para que dijeras que sí?
El proyecto vino de la mano de Juan Caballé, que es el productor, y yo tenía otro proyecto para hacer en enero, pero este me obnubiló por el tamaño del proyecto. Y ni hablar del antecedente de quemi personaje lo hizo Robin Williams, ¡me encantó, me encerró por todos lados!
Venís del unipersonal, de la comedia popular y también de personajes fuertes en ficción, como Domingo Cavallo en Menem. ¿En qué momento de tu carrera te encuentra este musical y qué sentís que hoy podés aportar al personaje que quizás antes no?
Yo trato todo el tiempo de agarrar trabajos que no me sean fáciles, que me saquen de mi zona de confort. No, no, no conozco ese lugar. Cada vez que me aparece un laburo tiene que tener cierta complejidad y complicación para mí, para obligarme a hurgar por lugares que no conozco, a aprender y a conocer cosas nuevas. Papá por siempre es tremendo en ese sentido. Es muy distinto a lo que vengo haciendo. Le dije que sí en este momento de mi vida porque me siento preparado y estoy aprendiendo un montonazo.
Yo trato todo el tiempo de agarrar trabajos que no me sean fáciles, que me saquen de mi zona de confort
Tu humor siempre combina risa con un costado emocional muy marcado. ¿Cómo trabajás ese equilibrio en una obra familiar, donde el mensaje tiene que llegar tanto a chicos como a adultos?
Yo siempre agarro trabajos que mis hijos puedan ver y no sentir vergüenza. Es como mi límite de juego. Ya mis hijos mayores están grandes, pero la más chica tiene 13. Entonces, siempre mis laburos puede verlos la familia. Mi límite de juego es ese. Y a mí me gusta eso, me gustan las dos caras del teatro: el drama y la comedia. Y esta obra tiene eso: tiene emoción y tiene mucha comedia. Y a mí me gusta, como espectador y como actor, cuando voy al teatro o cuando estoy arriba del escenario, que haya las dos cosas en la obra. Cuando están las dos cosas, me voy lleno a casa.
Yo siempre agarro trabajos que mis hijos puedan ver y no sentir vergüenza
El elenco reúne mucho talento emergente —como Albana Fuentes, Pablo Albella y varios niños—. ¿Qué sentís que podés aportarles desde tu experiencia y qué te devuelve a vos trabajar con una generación tan diversa?
Los chicos nuevos me están enseñando un montón. Estoy muy alerta porque traen una cosa realmente novedosa; toda la camada nueva trae cosas realmente novedosas. Te puede gustar o no, pero hay que estar alerta, hay que estar como esponja y absorber eso. A mí, en lo personal, me encanta. Pero sé que hay mucha gente de mi edad que por ahí no está tan de acuerdo. Yo estoy muy receptivo. Hay muchas cosas que no entiendo y es ahí donde trato más de poner atención. Ellos me enseñan mucho y yo tuve muchos maestros, muchos compañeros de laburo muy generosos siempre en la vida, y espero poder devolver de la misma forma. Yo trato de compartir lo que aprendí.
Vas a protagonizar un musical con orquesta en vivo en escena. ¿Qué desafíos concretos te presenta este género y qué te entusiasma de asumirlos?
La orquesta en vivo suena increíble. Yo me siento un rockstar, me siento un rockstar ahí cantando con una banda en vivo. Sí, soy Juanse de Los Ratones, me encanta, estoy feliz de la vida. Para mí es una novedad, nunca en la vida me había pasado.
Y el primer desafío es la edad: tengo 56 años y estoy bailando y haciendo un montón de cosas que a mi edad no es tan fácil como a los 20. De hecho, cuando dije que sí a este proyecto, tuve que dejar de fumar y empezar a entrenar. Desde abril que estoy entrenando y desde abril dejé de fumar para estar a la altura de esto y poder responder.
Cuando dije que sí a este proyecto, tuve que dejar de fumar y empezar a entrenar
La obra pone en primer plano la paternidad y el amor incondicional por los hijos. ¿Cómo te definís vos como padre y cómo creés que te definirían tus hijos?
Yo, como padre, me creo un muy buen padre, sí. Mis hijos me dicen eso. Vinieron a ver los ensayos y me dicen: “¡Ay! Hacés las mismas cosas que hacés vos, hacés voces y estás todo el tiempo haciendo chistes”. Y bueno, se ve que Daniel tiene mucho de mí, o yo tengo mucho de él. Tenemos mucho en común.

