1. La infancia que la preparó para pelear


Margarita Graziana Di Tullio creció en una familia del puerto de Mar del Plata, donde su padre, Antonio, tuvo una influencia decisiva en su crianza. Desde chica, la vestía con ropa de hombre y la entrenaba para pelear. La llevaba a practicar boxeo y, según contó Di Tullio años más tarde, llegó a participar en peleas por dinero contra otros jóvenes.
Las armas también aparecieron temprano en su vida. A los 10 años, su padre le enseñó a disparar y, con el tiempo, Margarita desarrolló una marcada afición por los revólveres. Quienes la conocieron recordaban que prefería las armas de fuego a las armas blancas. Así, desde muy joven, quedó vinculada a dos elementos que más tarde serían parte de su historia: las peleas y las armas.



















