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Playas poco conocidas para descubrir en Argentina

Cuando hablamos de playas no siempre lo hacemos de mar y arena fina. En esta nota te recomendamos ríos, lagos y otros rincones para disfrutar el agua.

Carola Cinto
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Cuando pensamos en una playa, casi siempre imaginamos arena fina y agua turquesa. Pero en Argentina la playa puede ser una bahía de lago rodeada de coihues, una costa de canto rodado en la Patagonia, un río serrano con ollitas profundas o una lengua de arena frente a un embalse.

De norte a sur, el país ofrece una colección de playas tan diversa como sus paisajes. Esta selección reúne algunos de esos lugares que demuestran que la palabra playa tiene muchas formas posibles y que, a veces, las más memorables son justamente las que menos se parecen a las del Caribe.

1. Punta Perdices - Rio Negro

Le dicen “El Caribe argentino” y, si bien no tiene arena fina, sí comparte con este lugar el color turquesa del agua. Pero a diferencia de esos destinos, acá el protagonista sigue siendo el paisaje natural. No hay reposeras, ni música ambiente, pero sí una playa amplísima para estirar la lona y disfrutar del verano patagónico.

Si bien muchas familias eligen llegar a este lugar con provisiones, también está la opción de disfrutar de algo rico para comer o tomar en el parador Punta Perdices. Los churros son los protagonistas, ideales para acompañar con unos mates. También se puede hacer kayak o stand up paddle.

El dato: en Punta Perdices no hay mucha infraestructura por lo que es recomendable buscar alojamiento en San Antonio Oeste, a 62 kilómetros o Las Grutas, a unos 74 kilómetros. Es muy importante tener en cuenta el régimen de mareas, ya que cambia varias veces a lo largo del día.

Dónde: para llegar al balneario hay que tomar la RN 3 para llegar tanto desde Las Grutas como desde San Antonio Oeste. Desde Buenos Aires son 1090 kilómetros en auto (13 horas aproximadamente) o dos horas en avión hasta Puerto Madryn y de ahí tres más en vehículo.

2. San Eduardo del Mar - Provincia de Buenos Aires

Hay una fórmula de la Costa Atlántica que no falla: playa tranquila, viento fresco y un acantilado que sirve de resguardo. San Eduardo del Mar es un balneario tranquilo, a 15 minutos de Miramar, que respeta al pie de la letra esta receta y que es elegida por quienes quieren huir del ruido.

Es la última playa del partido General Pueyrredón y no tiene mucha infraestructura. Es ideal para disfrutar del sol, de chapuzones en agua fresca y de caminatas sin destino por la arena. La playa tiene guardavidas pero hay que tener en cuenta que es bastante profunda a pocos metros de la costa.

El dato: lo ideal es alojarse en Miramar o Mar del Plata y llegar hasta aquí para pasar el día, ya que no tiene mucha infraestructura.

Dónde: desde CABA, hay que tomar la Autovía 2 en dirección a Mar del Plata y luego la RP 11 en dirección sur hacia Miramar. Son 450 kilómetros.

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3. Los Ángeles - Necochea

A pocos kilómetros de Necochea, la costa se vuelve más agreste, los médanos se mezclan con el pasto y el mar choca contra las rocas que dibujan un paisaje distinto al de las playas tradicionales de la provincia. Acá no hay grandes multitudes ni ruido urbano: hay horizonte, viento y una sensación de inmensidad que invita a bajar el ritmo.

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El paseo no termina en la costa: cerca de la playa están el Médano Blanco, una de las mayores cordilleras de dunas de la Argentina, y la Cueva del Tigre, una formación rocosa cargada de historias y leyendas. Es un destino especial para los que quieran disfrutar de unas vacaciones tranquilas.

El dato: en Los Ángeles se pueden hacer cabalgatas, travesías en 4x4 y hasta pesca deportiva. Podés reservar la excursión en este link.

Dónde: tomar la Autovía 2 desde Buenos Aires hasta la zona de Mar del Plata. Luego, la Ruta Provincial 88 en dirección a Necochea y desde allí seguir por el camino costero hacia Balneario Los Ángeles. Los últimos kilómetros son por camino de tierra o mejorado, por lo que conviene circular con precaución, especialmente después de lluvias.

4. Playa Yuco - Neuquén

En este lugar el bosque llega hasta la orilla. A pocos kilómetros de San Martín de los Andes, Playa Yuco combina aguas transparentes y un entorno de coihues y montañas que cambia de color con cada hora del día.

El agua del lago Lácar suele ser fría incluso en verano, con temperaturas agradables que en los días soleados invita a un chapuzón. Está dentro del Parque Nacional Lanín, por lo que el acceso es controlado y se realiza por un camino de ripio corto que atraviesa el bosque.

El dato: en Playa Yuco se puede hacer kayak, stand up paddle, senderismo y disfrutar de un picnic entre árboles centenarios, especialmente durante el verano.

Dónde: desde San Martín de los Andes hay que tomar la Ruta Provincial 48 en dirección al acceso al Parque Nacional Lanín y seguir las indicaciones hacia Playa Yuco. El trayecto es de unos 30 kilómetros y los últimos kilómetros son por un camino de ripio corto que atraviesa el bosque.

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5. La Puntilla - Neuquén

En este lugar el silencio se escucha y lo que sucede en el cielo se pinta sobre el agua. Desde arriba, el lago Traful aparece como un espejo y, desde abajo, combina arena y canto rodado, con aguas transparentes y una vista privilegiada de las montañas que rodean el valle.

El agua suele ser fría incluso en verano, aunque durante los días cálidos anima a los turistas a un chapuzón. La Puntilla forma parte del entorno protegido del Parque Nacional Nahuel Huapi y se accede fácilmente por un camino costero, con estacionamiento cercano y un acceso cómodo para los que viajan en familia.

El dato: una de las excursiones más recomendadas es la navegación por el lago Traful para conocer el Bosque Sumergido, un conjunto de cipreses que quedó bajo el agua y que hoy puede verse con gran claridad gracias a la transparencia del lago. Es una de las experiencias más emblemáticas de Villa Traful.

Dónde: desde Bariloche hay que tomar la Ruta Nacional 40 hacia Villa La Angostura y luego la Ruta Provincial 65 hasta Villa Traful; el recorrido es de aproximadamente 100 km y demanda unas 2 horas. Está a unos minutos del centro de la villa.

6. La Toma, Los Reartes - Córdoba

Muchos podrán decir que un río no puede ser considerado una playa, y en parte tendrían razón si pensamos únicamente en arena fina, olas y agua salada. Pero en los paisajes de montaña esa definición queda corta: hay orillas donde el agua cristalina y el entorno natural, crean verdaderas playas serranas, ideales para pasar el día, refrescarse y disfrutar del verano de otra manera.

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Los Reartes es uno de esos rincones serranos donde el río corre entre piedras enormes, forma pequeñas ollas naturales y se vuelve tan transparente que deja ver el fondo incluso desde la orilla. Es un lugar tranquilo, ideal para las familias.

El dato: además de disfrutar del río, desde Los Reartes se pueden recorrer senderos serranos, visitar el casco histórico del pueblo y combinar la salida con una escapada a Villa General Belgrano, que está a pocos minutos de distancia.

Dónde: desde Córdoba capital hay que tomar la Ruta Provincial 5 hacia el Valle de Calamuchita. Tras pasar por Villa General Belgrano, se llega a Los Reartes, y desde el centro del pueblo se accede fácilmente al balneario La Toma. El recorrido es de aproximadamente 90 km y lleva alrededor de 1 hora y 30 minutos.

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7. Golpe de Agua - Potrero de Garay, Córdoba

Este balneario, a orillas del río Los Espinillos, tiene algo de playa escondida entre las sierras. El río transparente esquiva piedras y forma ollitas, ideales para un chapuzón. Hay zonas con arena para descubrir y plantar reposera (mejor si los pies tocan el agua fresca).

Durante el verano el agua suele ser más templada que la de muchos ríos serranos, por eso es un lugar muy elegido para nadar y pasar el día en familia. El entorno mantiene un perfil tranquilo, con espacios para descansar y una vista abierta que convierte a Golpe de Agua en uno de los rincones más lindos de Potrero de Garay para disfrutar del lago sin el movimiento de los balnearios más concurridos.

El dato: para llegar hay que recorrer senderos de ripio hasta el camping que funciona solo en verano y que cuenta con asadores y baños.

Dónde: desde Córdoba capital hay que tomar la Ruta Provincial 5 hacia el Valle de Calamuchita. Al llegar a Potrero de Garay, se accede al balneario Golpe de Agua por los caminos internos que bordean el embalse Los Molinos. El recorrido es de aproximadamente 75 km y demanda alrededor de 1 hora y 20 minutos.

8. Luján Playa, Las Compuertas - Mendoza

En Mendoza también se puede disfrutar del verano en la playa. El paisaje de este lugar tiene algo de oasis: el verde aparece entre la aridez típica de Mendoza y el río aporta una frescura que cambia por completo el ambiente.

El agua es fresca durante todo el año, incluso en verano, pero el balneario cuenta con sectores acondicionados para disfrutar del día con mayor comodidad. Es un lugar muy elegido por familias y grupos de amigos que buscan combinar naturaleza y descanso, con una vista privilegiada de la precordillera y un entorno mucho más tranquilo que el de otros balnearios de la provincia.

El dato: una de las mejores experiencias es combinar la visita a Luján Playa con un recorrido por las bodegas y restaurantes de Las Compuertas y Chacras de Coria, una de las zonas gastronómicas y vitivinícolas más destacadas de Mendoza.

Dónde: desde la Ciudad de Mendoza hay que tomar la Ruta Provincial 82 en dirección a Cacheuta. Tras pasar por Chacras de Coria y Blanco Encalada, se llega a Las Compuertas, donde se encuentra Luján Playa. El recorrido es de aproximadamente 35 km y demanda entre 35 y 45 minutos en auto.

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9. Bahía Príncipe - Potrerillos, Mendoza

En Mendoza también hay una playa donde la arena termina frente a un paisaje de montaña. Bahía Príncipe, sobre la costa sur del embalse Potrerillos, sorprende por el color turquesa del agua y por la amplitud de su playa, que contrasta con las cumbres de la Cordillera de los Andes. Es uno de esos lugares donde el calor del verano mendocino se siente menos, con espacio para descansar y nadar.

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La playa tiene una extensa franja de arena, sectores boyados y un entorno preparado para disfrutar del lago con seguridad, además de servicios gastronómicos y espacios recreativos.

El dato: una de las actividades más recomendadas es hacer kayak o stand up paddle sobre el embalse Potrerillos, especialmente al atardecer, cuando la luz tiñe de dorado las montañas y el lago se vuelve un espejo.

Dónde: desde la Ciudad de Mendoza hay que tomar la Ruta Provincial 82 en dirección a Cacheuta y Potrerillos. El acceso a Bahía Príncipe se encuentra en el Parador N°1 del embalse Potrerillos, sobre la costa sur del dique. El recorrido es de aproximadamente 70 km y demanda unos 50 minutos en auto.

10. El Doradillo - Puerto Madryn, Chubut

A pocos kilómetros de Puerto Madryn, este es uno de los pocos lugares del mundo donde se pueden ver ballenas francas australes desde la costa, muchas veces a pocos metros de la orilla. La playa es amplia, de arena y canto rodado, y el paisaje combina acantilados bajos, mar abierto y una sensación de inmensidad que sólo existe en la Patagonia.

Durante el invierno y la primavera las ballenas llegan para reproducirse y criar a sus ballenatos, convirtiendo a El Doradillo en un escenario natural único. Incluso fuera de la temporada de avistaje, el lugar conserva un encanto especial: playas tranquilas, atardeceres intensos y un entorno protegido que invita a caminar durante horas junto al mar.

El dato: la mejor época para visitar El Doradillo es entre junio y octubre, cuando las ballenas francas australes suelen acercarse tanto a la costa que pueden observarse sin necesidad de embarcarse. Podés reservar la excursión en este link.

Dónde: desde Puerto Madryn hay que tomar la Ruta Provincial 1 hacia el norte. El Doradillo se encuentra a unos 15 kilómetros del centro de la ciudad y el acceso es completamente transitable, con varios miradores y bajadas a la playa a lo largo del recorrido.

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