silvino
Silvino | Restaurante
Silvino

Salimos a probar: Silvino, cocina de mar y clásicos porteños en Chacarita

Un restaurante clásico porteño con cocina de mar y platos reconfortantes en el corazón de Chacarita.

Sofia Falke
Publicidad

En el corazón de Chacarita, el restaurante Silvino se ganó un lugar entre los favoritos del barrio gracias a su combinación de cocina de mar, sabores clásicos -reversionados- y un ambiente que invita a quedarse. Con la firma de Natiello al frente de la propuesta gastronómica, la carta apuesta por platos reconfortantes que juegan con técnicas de la cocina francesa y toques de otras culturas, siempre con el producto como protagonista.

Renovó su menú para la temporada de primavera, sumando nuevas opciones como gambas al ajillo, croquetas de choclo con jalea de gochujang y queso feta, y una berenjena parmigiana fría, sin dejar de lado los clásicos que ya conquistaron a sus comensales. Entre pisos de cerámicos, muebles de madera antigua y luces cálidas, Silvino propone una experiencia gastronómica pensada para disfrutar sin apuro.

silvino
SilvinoRestaurante

Luces tenues, mesas cómodas, una barra que invita a quedarse a tomar algo y una cocina entreabierta. Silvino es uno de esos restaurantes a los que siempre dan ganas de volver: un espacio cálido y relajado, con una carta que invita a probar sabores nuevos a precios amigables. El verdadero protagonista es el producto.

Hay personas de todas las edades y cada una parece encontrar su lugar. En una misma noche vimos amigos charlando, una pareja cenando y alguien comiendo solo en la barra. Todos disfrutando del momento, sin apuro. Silvino funciona como un pequeño paréntesis dentro de la ciudad.

La cocina acompaña sin imponerse: está presente, pero el volumen permite conversar y quedarse un rato largo en la mesa. Y hay otro detalle que dice mucho del vínculo con el barrio: algunos entran, saludan y siguen su camino, como si Silvino ya fuera parte de su rutina. De a poco, el restaurante parece haberse convertido en uno de esos lugares que los vecinos sienten como propios.

silvino
SilvinoRestaurante

Empezamos con la croqueta de choclo, jalea de gochujang y queso feta, un bocado que juega con el contraste entre el dulzor del choclo, el picante y fermentado del gochujang y la intensidad salina del feta. Una entrada que funciona muy bien para abrir el apetito y que ya anticipa una carta con combinaciones poco obvias.

También probamos la berenjena parmigiana fría, una versión más fresca y liviana de un clásico italiano. La preparación mantiene ese juego de capas, sabores y texturas que hace reconocible a la parmigiana, pero llevada a un registro más ligero y fresco. Es una entrada ideal para compartir, especialmente si la idea es probar varios platos y salir de las opciones más previsibles de una carta.

Después llegaron las gambas al ajillo. Las gambas, jugosas y tiernas, se encuentran con una preparación intensa, cargada de ajo y aceite, donde cada ingrediente suma sabor sin tapar al producto. Y, por supuesto, pide pan cerca: la salsa es casi tan protagonista como las gambas y cuesta dejar una sola gota en el plato.

silvino
SilvinoRestaurante

Para seguir, pedimos los chipirones con amatriciana, papa cascada y panceta, uno de

los platos más contundentes de la noche. Los chipirones aportan ese sabor marino y una textura delicada que contrasta con la intensidad de la salsa amatriciana, de base tomatosa y con un punto especiado. La papa cascada suma cremosidad y cuerpo, mientras que la panceta aporta el toque salado y crocante que termina de redondear el plato. Una combinación inesperada, pero equilibrada, que lleva un clásico italiano a un terreno mucho más libre.

silvino
SilvinoRestaurante

Entre los principales también probamos los cavatellis con cabutia, kale, semillas de zapallo, tomates cherry confitados y gremolata de limón. Es una opción más vegetal, pero con mucho sabor. La cabutia aporta dulzor y cremosidad, el kale suma un toque verde y las semillas de zapallo, un contraste crocante.

Los tomates cherry confitados suman dulzor y sabor, mientras que la gremolata de limón aporta frescura y acidez. El resultado es un plato reconfortante, pero a la vez liviano y equilibrado.

Para acompañar, la carta de vinos ofrece distintas opciones. Entre los rosados aparecen Punta de Flechas Rosé 2024 (Tannat-Torrontés), 35. Cinco Cofermentación de Criollas 2023 y Breva Rosé Syrah 2021. En tintos, la selección recorre diferentes estilos y cepas, con etiquetas como Maida Criollas Tintas 2025 y Cara Sur Criolla Chica 2024. También hay copas del día, una alternativa práctica para probar distintos vinos sin tener que elegir una botella completa.

silvino
SilvinoRestaurante

Y para el final, la torta vasca de chocolate con confitura de naranja. Cremosa y de sabor intenso, tiene ese centro casi fundente que caracteriza a este tipo de tortas, pero con un giro cítrico que evita que resulte demasiado pesada. La confitura de naranja aporta acidez y dulzor en la medida justa y funciona como contrapunto perfecto para el chocolate. Un cierre goloso, pero equilibrado, para una comida que se disfruta mejor sin apuro.

Recomendado
    Últimas noticias
      Publicidad