1. Casa República


En pleno microcentro, Casa República propone una pausa entre historia, arquitectura y buena gastronomía. Instalado en el restaurado Palacio Peña, conserva vitrales, salones y detalles originales de fines del siglo XIX. Podés instalarte durante horas con un café o una merienda en su pulpería-bar, o sentarte a almorzar con una carta inspirada en los sabores argentinos.
La visita puede completarse en Concepto Preludio, una cuidada librería especializada en fotografía, diseño, arquitectura y patrimonio. También vale la pena recorrer la imponente escalinata, contemplar la cúpula restaurada y detenerse en los salones históricos antes de volver al café. Acá el tiempo parece pasar más lento.
El dato: Entre los imperdibles de la carta están los buñuelos de la huerta, la tira de asado con ensalada de rúcula y parmesano, el pastel de papa y el omelette sorpresa, un homenaje al chef Gato Dumas.
Dónde: Florida 460, San Nicolás.



















