Si este verano en la previa alguien abre una lata y en el aire aparece un perfume a limón o a maracuyá, lo más probable es que adentro haya cerveza. Más liviana, con menos alcohol y con la fruta en primer plano; una combinación que empieza a ganarse un lugar entre las preferencias de los más jóvenes.
El cambio llega después de décadas en las que la cerveza que se tomaba en la Argentina tuvo casi siempre el mismo perfil: rubia, liviana y bien fría. Las primeras variaciones llegaron con el auge de las artesanales, con sus IPA, sus stouts y sus pizarrones de canillas. Después, a tono con la evolución del mercado, aparecieron las versiones sin alcohol.
Las latas frutales de baja graduación, que ya circulan por góndolas, bares y despachos de bebidas, son el capítulo más reciente de esa historia, y el fenómeno excede largamente al país. A nivel mundial, el volumen de las bebidas livianas, saborizadas y listas para consumir creció, en promedio, un 8% anual entre 2018 y 2024, según IWSR, una consultora británica especializada en el mercado de bebidas alcohólicas.
Una mezcla con más de cien años
La combinación de cerveza y fruta tiene antecedentes lejanos. Cuenta la historia más citada que en junio de 1922 Franz Xaver Kugler, dueño de una taberna en las afueras de Múnich, ubicada al final de un circuito de ciclismo, recibió una tarde a una multitud de ciclistas sedientos. Ante la posibilidad de quedarse sin cerveza, la mezcló mitad y mitad con limonada. La bebida tuvo tanto éxito que tomó el nombre de sus primeros consumidores, radler, que en alemán quiere decir ciclista. En Inglaterra, mientras tanto, la costumbre venía de la época victoriana con el shandy gaff, una mezcla de cerveza y ginger ale que dio origen al shandy.
Un siglo después, la radler sigue firme en los biergarten alemanes y la idea se extendió a otras frutas y también a otros mercados. En España, por ejemplo, la caña con refresco de limón forma parte del verano desde hace décadas.
Lo que pasa en el resto del mundo
El peso de estas bebidas varía mucho según el país. En promedio, representan 4,5 de cada 100 litros de alcohol que se consumen en el mundo. En Japón, donde las latas de chūhai (un destilado con soda y jugo de fruta) llenan las heladeras de los almacenes, la cifra trepa a 22. Le siguen Nueva Zelanda, con 15, Australia, con 13,5, y Estados Unidos, con 12,9, de acuerdo con datos de IWSR de 2024.
En la Argentina, la proporción es bastante más baja. En nuestro país, estas bebidas pesan el 2,3% del total de las etiquetas de alcoholes, la mitad que el promedio mundial, según un relevamiento de CCU al cierre de 2024. Del otro lado de la cordillera, Chile ya llega al 4,2%. Para la industria, esa diferencia marca un margen amplio para crecer.
Los jóvenes innovan y buscan sabor
Los datos apuntan a las generaciones más jóvenes como motor del cambio. En un estudio de tendencias que Ipsos realizó para CCU, en 2024, las personas de entre 18 y 25 años ubicaron la “variedad y nuevos sabores” como la tercera tendencia con más presencia en la sociedad. En el total de la población, el mismo ítem aparece recién en el décimo lugar.
La compañía detecta, además, una preferencia creciente por bebidas más livianas y sabores nuevos, en especial entre mujeres y jóvenes, y un consumo más ocasional ligado a los encuentros sociales antes que a la rutina. La lógica es la de una bebida para compartir en una previa o en una tarde al sol, con menos alcohol y más sabor.
En el mercado local, el segmento empezó a moverse en el último año con varios lanzamientos. CCU, la segunda compañía del mercado cervecero argentino, presentó en 2025 Schneider Remix Limón y Warsteiner Natur Radler, ambas a base de cerveza y jugos frutales, y en 2026 sumó Schneider Remix Pomelo. “Las bebidas que combinan cerveza con sabores frutales y baja graduación alcohólica vienen creciendo, y desde CCU impulsamos su desarrollo en la Argentina desde el año pasado”, explica Guadalupe Ries Centeno, Brand Grouper de CCU Argentina.
En septiembre pasado, la compañía dio un paso más con Stones, una marca que CCU ya comercializa en Chile, donde se consigue en versiones de mango, berries y sandía. Para su llegada al país eligió dos sabores, Stones Lemon y Stones Maracuyá, y se presenta como una marca “experta en mix”, con la fruta en el centro de la propuesta. “Con Stones buscamos seguir explorando nuevas formas de disfrutar la cerveza, incorporando sabores y experiencias diferentes que también puedan atraer a consumidores que habitualmente eligen otras alternativas”, agrega Ries Centeno.
Las dos variedades de Stones están disponibles desde septiembre pasado en latas de 473 ml, en supermercados, autoservicios y otros puntos de venta, y también en La Barra, la tienda online de CCU. Llegan con la temporada de calor a la vuelta de la esquina, el momento del año en que las heladeras se llenan de latas para la previa, las pool parties y las tardes largas de verano.

