Tigre Morado propone una experiencia de cocina peruana que combina ceviches, tiraditos, platos tradicionales y cócteles de autor en un ambiente inspirado en el Pacífico. El restaurante invita a compartir distintas preparaciones, desde entradas frescas y causas hasta clásicos como el lomo salteado y postres que merecen un lugar propio en la mesa.
La propuesta también suma un atractivo inesperado: Under Bar, un espacio escondido al que se accede por una pequeña escalera dentro del local. Con una ambientación íntima, espejos y una barra de cócteles, es una alternativa para quienes buscan celebrar una ocasión especial o descubrir un rincón diferente de Palermo. En esta visita, probamos algunos de los platos de la carta y recorremos los detalles que hacen de Tigre Morado una opción para parejas, grupos de amigos y encuentros entre semana.
Cuando Tigre Morado abrió sus puertas en Palermo, la propuesta se distinguía por ofrecer algo diferente. Las mesas y sillas sobre la vereda, la música y los aromas anticipaban una experiencia que transportaba al Pacífico. En el interior, las luces tenues, la decoración inspirada en el mar y los muebles de caña reforzaban esa sensación. En una época en la que la gastronomía peruana de este estilo todavía no era habitual en Buenos Aires, el restaurante se convirtió en pionero.
Fuimos un jueves y el salón estaba repleto. Había mesas de todos los estilos: desde grupos grandes que celebraban cumpleaños hasta parejas y cenas de amigas. El ambiente era animado y todas las mesas parecían disfrutar de la experiencia. Nos atendió Ley, quien nos explicó que podíamos empezar por las entradas, seguir con algunos platos para compartir y después probar los principales, o continuar con el formato de picoteo.
La gastronomía: sabores peruanos de principio a fin
Empezamos con dos bebidas que remiten a la tradición peruana: la clásica Chicha Morada y La Serena, un cóctel preparado con Pisco 1615, maracuyá, ginger beer, Britvic y menta.
La primera entrada fue el Tiradito Parma, una novedad en la carta. El plato combina láminas de pesca blanca bañadas en una salsa suave de vieiras, vegetales de temporada y toques marinos. La presentación invita a probarlo antes del primer bocado, mientras que los sabores cítricos y equilibrados convierten cada porción en una experiencia delicada, con una textura que recuerda a un amuse-bouche.
Después llegó la Causa Dos Tartar, una combinación de papa amarilla, tartar de langostino, palta, tartar de trucha, huevito, nori, crema acevichada, togarashi y ciboulette. Con sus distintas texturas y sabores, el plato nos acercó un poco más a Lima.
Una visita a Tigre Morado tampoco estaría completa sin probar un ceviche. Elegimos el Ceviche Carretillero, preparado con pesca blanca, leche de tigre al rocoto y criollita, acompañado de chicharrón de pescado. El picante aparece en su justa medida y aporta carácter sin quitarle protagonismo al resto de los ingredientes.
Para el principal, elegimos un clásico de la cocina peruana: el Lomo Salteado, preparado con ajíes, cebolla, huevito frito y toda la sazón del wok. La carne se destaca por su sabor preciso y sabroso. Las papas, aunque no son fritas, también merecen una mención: tienen una cocción impecable, con el equilibrio justo entre una textura crujiente y un interior cremoso.
Para coronar y finalizar la experiencia, probamos los Churritos en sus salsas, espolvoreados con azúcar impalpable y acompañados de dulce de leche. Como fanática de los churros, después de probarlos en distintos lugares y formatos, me sorprendió la delicadeza de esta masa.
El azúcar tiene un toque cítrico que equilibra el dulzor y suma un matiz inesperado. La masa, sin embargo, es la verdadera protagonista: una recomendación para quienes disfrutan de los churros y de la pastelería en general.
En una visita anterior también había probado la Chocoteja, otro postre que vale la pena tener en cuenta. La combinación de cremoso de chocolate y chulpi garrapiñado con maíz, aceite de oliva y sal propone un contraste de sabores y texturas que merece un lugar entre los destacados de la carta.
Un restaurante para distintas ocasiones
Tigre Morado es una opción para diferentes planes: una cita en pareja, un cumpleaños con amigos, un after office o una cena entre amigas. Su ambiente animado y la posibilidad de compartir varios platos hacen que la experiencia se adapte tanto a una salida informal como a una celebración.
La marca cuenta con tres locales en Buenos Aires y sus alrededores:
- Palermo: Honduras 5900. Esta fue la sucursal que visitamos.
- Costanera: Av. Costanera Rafael Obligado 185.
- Olivos: Av. Del Libertador 2405.
El dato: un bar secreto dentro de Tigre Morado
El local de Palermo esconde un espacio que no está a la vista de todos: Under Bar. Incluso después de entrar al restaurante, sigue teniendo ese aire de secreto bien guardado. La intriga empieza cuando descubrís una pequeña escalera que conduce hacia abajo.
Al descender, aparece un ambiente íntimo, decorado con espejos y una barra que llama la atención por su estética. La propuesta incluye una amplia variedad de etiquetas y cócteles de autor, en un entorno que invita a quedarse y disfrutar de una experiencia diferente.
Por su atmósfera reservada, Under Bar también es una alternativa para celebrar un cumpleaños con el círculo más íntimo. Un rincón escondido dentro de Tigre Morado que suma otra dimensión a la visita.
