Un clásico porteño, el palacio Peña, se reinventa para convertirse en experiencia viva y contemporánea. Un viaje multisensorial por nuestro país. A un mes de su apertura, Casa República se convirtió en un imperdible del microcentro porteño.
El Palacio Peña, con sus salones, vitrales, molduras y carpinterías recuperadas reabrió convertido en un proyecto que es una ventana para experimentar con todos los sentidos. El proyecto recuperó y restauró estos detalles originales para volver a integrarlos al recorrido del edificio, preservando parte de la identidad de una construcción centenaria.
Cruzar la puerta de Florida 460 es ingresar a un espacio que escapa a las clasificaciones. Un diálogo vivo entre un restaurante, una galería, una cava y una librería que expresa una potencia amplia, diversa y federal. Se trata de una mirada donde el foco está puesto en los oficios y las historias detrás de cada detalle para contar nuestra identidad.
El proyecto de recuperación y puesta en valor del histórico Palacio Peña tomó quince meses de trabajo minucioso que logró posicionar a Casa República como una puerta de entrada para conocer y disfrutar distintas expresiones de la identidad local.
Nada en Casa República responde al azar. El viaje se expresa en cada una de las obras fotográficas expuestas que presentan diferentes miradas sobre la espacialidad nacional. Entre las elegidas aparecen los gauchos y caballos de Marcos Furer, el paisaje patagónico y rural bajo la mirada de Eliseo Miciu, las tradiciones criollas y la vida de campo en la fotografía de Céline Frers y las grandes batallas de la Independencia con soldados y uniformes reales, puestos en escena por Gonzalo Lauda.
También te puede interesar: Buenos Aires a través de sus galerías: cinco paradas imprescindibles
A esta expresión visual se suma Concepto Preludio, la librería casi secreta integrada al recorrido del primer piso. Este espacio fue concebido como una invitación a descubrir libros, fotografía y fotografía fine art. De la mano de editoriales nacionales, exhibe y comercializa piezas de destacados fotógrafos y desarrolla propuestas de curaduría personalizadas para proyectos de decoración, turismo u hotelería.
El patrimonio vivo
Uno de los pilares en Casa República es que la gastronomía es parte de nuestra identidad y puede ser vehículo para recorrer nuestro país de punta a punta. Al frente de esta nave está Nicolás Raimundo, chef ejecutivo con más de doce años de trayectoria. Su trabajo en el día a día es combinar técnica contemporánea, producto argentino y personalidad para que el concepto general se vuelva tangible en cada plato. El chef consultor es Sebastián Raggiante y el curador es Martiniano Molina.
El viaje no se limita a los platos. También incluye una selección de productores, bodegas y marcas argentinas que aportan distintas historias y geografías. La cava sigue la misma lógica: un vino propio, desarrollado junto a una bodega elegida especialmente para el proyecto, y una carta que recorre el país de punta a punta. Una topografía nacional que es más que la suma de distintas etiquetas, es un modo de leer la Argentina considerando sus alturas y sus suelos.
También te puede interesar: Museos porteños para visitar al menos una vez en la vida
Visitar Casa República es una verdadera experiencia: recorrer un edificio histórico recuperado, sentarse a disfrutar de la gastronomía argentina, descubrir una obra de arte, escuchar música, encontrar un libro o simplemente disfrutar de uno de los espacios más singulares que hoy ofrece Buenos Aires.
El Palacio Peña vuelve así a formar parte de la vida porteña y se reconvierte en un lugar de encuentro para locales y visitantes de todas partes del mundo.

