Todavía conmovido por la partida de su padre, Ángel Mahler, figura clave del panorama musical argentino y su mayor inspiración, Damián encontró en la música el mejor modo de homenajearlo. Y lo hace poniéndose al frente de dos proyectos que estaban en la agenda de su papá: “Spiderman” y “El Padrino” sinfónicos, espectáculos multimedia que combinan proyección en pantalla gigante con orquesta en vivo en un viaje sensorial que celebra la fuerza del arte y la memoria compartida.
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Spiderman se presentará el 30 de Agosto y El Padrino el 25 de Septiembre, ambos en el Gran Rex con entradas ya a la venta, acá. Y en esta nota Damián comparte recuerdos, reflexiona sobre la fuerza del legado de su papá y celebra esa pasión común que los marcó de por vida.

Una infancia entre partituras
Mirando para atrás no puede dejar de pensar su infancia y su ligazón a la música en conexión al vínculo con su papá. “Mi primer recuerdo más consciente es esta situación que se daba cuando se hacía Drácula en el Luna Park, donde mi mamá nos acercaba con mi hermano al costado en el que estaba dirigiendo mi papá y salíamos corriendo para abrazábamos a su pierna mientras él dirigía el final de la obra. Creo que ese es uno de los recuerdos más lindos que tengo: esa conexión, un estadio vibrando, su música, la obra y todo lo que generaba. Y también, muchas memorias de estar en el estudio con él: me dejaba apretar un botón en un rack: seguramente ese botón no hacía nada, pero él me decía: “bueno, ahora apretá acá” y yo, ok, listo, tenía mi tarea y lo hacía”.
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Criado en un ámbito donde las melodías y el teatro eran moneda corriente recuerda que la decisión de dedicarse a la música vino a los doce años cuando su papá compró un piano de cola y se vio de inmediato cautivado por ese instrumento que le despertó algo que nunca hasta el momento había sentido. Y, aunque tuvo absoluta libertad para elegir a qué dedicarse – y en algún momento como todos los chicos fantaseó con ser jugador de fútbol- la influencia de ese padre tan talentoso y dedicado fue inevitable y siempre recurrió a él a la hora de buscar consejos. En ese trayecto, el diálogo se volvió cada vez más enriquecedor: de maestro y alumno pasaron a colegas que intercambiaban miradas y aprendizajes.
La decisión de dedicarse a la música vino a los doce años cuando su papá compró un piano de cola
Un sinfónico con pulso cinematográfico
Damián confiesa que disfruta de cierto aspecto ecléctico dentro de lo que hace: “Amo la presencia de la música sinfónica en ámbitos de la música popular: ya sea agregarle orquesta a la música de los Beatles, tocar bandas de películas o llevar arreglos de música retro a universos sinfónicos. Me pasa lo mismo con el teatro musical que genera el encuentro entre instrumentos más académicos y más populares que interactúan para contar una historia” ,narra entusiasmado y agrega “Contar a través de lo musical y cómo se puede convertir en la extensión de la palabra, me moviliza un montón. La idea de que la música aparece cuando la palabra ya no es suficiente y entonces necesitamos volcarnos a un medio que pueda expandir esa expresión”.
Amo la presencia de la música sinfónica en ámbitos de la música popular
Las fechas en las que va a dirigir Spiderman y El Padrino sin duda serán especiales porque eran proyectos que había encarado su papá y que formaban parte de su agenda. “Si bien estoy acostumbrado a tomar su lugar porque arranqué dirigiendo sus obras y formando parte de su universo, obviamente esta ocasión va a ser diferente. Creo que mi hermano y yo somos el legado vivo de lo que mi papá fue y va a seguir siendo porque él volcó en nosotros esta pasión por la música; nos enseñó este mundo y fue una invitación que ninguno de los dos pudimos evitar, que nos tomó por completo y que nos apasiona todos los días de nuestra vida” cuenta emocionado.

Música y cine en preciso ensamble
Los conciertos multimedia implican un desafío singular: “Hay que tocar con la precisión de un reloj suizo; la música debe estar exactamente sincronizada con lo que ocurre en pantalla, sin margen de improvisación. A diferencia de cualquier otra obra, donde uno puede decidir la velocidad o la intensidad, acá hay que seguir cada instante como un cronómetro perfecto”, explica Damián.

En Spiderman la propuesta suma complejidad con el cruce entre lo sinfónico y lo electrónico, ya que una orquesta y una DJ compartirán el desafío. En El Padrino en cambio, encuentra un vínculo más íntimo: “me toca de cerca porque es música italiana y toda la familia de mi papá era italiana; ahí siento una cercanía de estilo, de sonoridad y de expresión. El desafío es sonar a la altura de todos los fanáticos que van a venir a verlas”.
John Williams, la brújula
Si tiene que elegir una película que lo marcó, no duda: E.T. de Steven Spielberg, con música de John Williams “Creo que hay algo en esa música, en esa película, generada desde la visión de un niño que mira el mundo adulto y que no termina de comprender ciertas lógicas. Hay algo en ese discurso musical que genera Williams, que está construido para llegar al momento final en donde las bicicletas se escapan de los policías y salen volando por el bosque que me impacta y me moviliza como ninguna otra” Y es justamente Williams su referente musical: “Desde su aparición con Tiburón en 1975 logró llevar la música sinfónica al terreno popular. Hizo que el público masivo escuchara una orquesta como si fuera una canción pop”.
Entre el legado y el futuro
Y hablando de situaciones que lo atraviesan, no puede quedar afuera su propia paternidad, que funciona como espejo de la de su padre. Desde la llegada de su hija, Damián cuenta que en ese aprendizaje de convertirse en guía de otro ser humano “que te mira como si vos tuvieras todas las respuestas” le gusta jugar a armar el paralelismo con su infancia y entender que hacía su papá en las mismas situaciones para dimensionar las vivencias desde otro lugar.
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Mientras tanto, el Damián músico que abraza el legado no se detiene con una apretada agenda que lo encuentra preparando nuevas funciones de The Abitur, Back to the Orchestra y Mi pobre angelito sinfónico. Y proyectando un 2026 que lo devuelva a su otro gran amor: el teatro musical.
PING PONG SOBRE BUENOS AIRES
Un musical inolvidable: Drácula, sin dudas
Una canción que sea la banda sonora de tu vida: Seminare
Un café para sentarte a escribir: El Gato Negro
Un paseo para recomendarle a un turista: Cuando soy turista en otra ciudad me encanta caminarla. Así que recomendaría caminatas: una por la Avenida Corrientes desde Callao hasta Florida y pasear un poco por Florida para ver la cantidad de oferta cultural que hay en Buenos Aires y lo que significa el teatro. También le diría que si les gusta más los espacios verdes y cómo conviven con la ciudad que vaya a caminar por todo el corredor norte ahí por Figueroa Alcorta.
Un barrio para homenajear en una canción: Yo crecí y viví buena parte también de la adultez cerca del obelisco. O sea, la zona de los teatros que no sé si se le puede decir un barrio pero yo le escribiría una canción a la Avenida Corrientes.
Una cantina para comer rico: No sé si cuenta como cantina, pero comer una buena pizza en El Cuartito.
Un sonido que te remita a la infancia: Un montón de teclados que usaba mi papá en esa época; él componía y producía con esos teclados. Cuando escucho un Yamaha DX7 me acuerdo instantáneamente de mi infancia y vuelo 30 años para atrás.