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Día del Padre 2026: 12 planes en Buenos Aires para festejar distinto

Viñedos a una hora del Obelisco, teatro, fútbol, río y pizza bien porteña: ideas para festejar sin caer en lo de siempre.

Pilar Passamonte
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El Día del Padre 2026 es una buena excusa para salir un poco del plan de siempre. Una caminata por un barrio que siempre estuvo ahí, un paseo en velero por el río, una noche de teatro coronada con una muzza en una pizzería notable o un brindis entre viñedos a pocos kilómetros del Obelisco (sí, leíste bien: una bodega a una hora de la city).

Buenos Aires tiene propuestas para muchos tipos de padres: el futbolero que se emociona con pisar una cancha aunque diga que no, el que mide la felicidad en sánguches bien hechos, el que se prende a cualquier aventura, el rutero, el fan de la sobremesa, el que dice que no quiere nada especial pero después disfruta todo. Acá va un recorrido para elegir qué hacer este 21 de junio sin caer en la salida de siempre.

1. Teatro y pizza notable en calle Corrientes

Hay una fórmula porteña que casi nunca falla: función de teatro y pizza después. Para ese domingo especial, la calle Corrientes puede ser una gran opción si la idea es salir al Centro, ver alguna obra y terminar la noche como corresponde, con una grande de muzza, una fugazzeta o una porción de pizza al molde en una de esas pizzerías donde la ciudad parece seguir funcionando igual que siempre.

La cartelera porteña tiene varias opciones para mirar con atención, desde comedias grandes hasta obras más íntimas. Todas invitan a salir un rato de la rutina y armar una noche completa alrededor del teatro.

El dato: el plan puede coronarse en la misma zona con pizza clásica de avenida Corrientes. Güerrín es una parada obligatoria para quienes quieren clima de pizzería porteña. Las Cuartetas y Banchero también entran perfecto en el recorrido.

Dónde: Multiteatro: Av. Corrientes 1283; Teatro Metropolitan: Av. Corrientes 1343; Pizzería Güerrin: Av. Corrientes 1368; Las Cuartetas: Av. Corrientes 838; Banchero: Av. Corrientes 1300.

2. Simulador de Fórmula 1 para acelerar un rato

Para padres fierreros, fanáticos de la Fórmula 1 o simplemente de esos que se entusiasman con cualquier plan que tenga un poco de competencia, un simulador profesional puede ser un regalazo. Más todavía en un momento en el que el apellido Colapinto volvió a poner a medio país a hablar de curvas, boxes y tiempos de vuelta.

La experiencia permite subirse a una butaca de carrera, elegir pista, probar distintos formatos de conducción y sentir, aunque sea por un rato, la adrenalina de manejar como si se estuviera dentro de un monoplaza.

Hay opciones en distintos centros de simulación de Buenos Aires, con tecnología de alto rendimiento, realidad virtual, pantallas envolventes y setups pensados para que la experiencia sea lo más inmersiva posible. Es un plan bajo techo, diferente y con ese condimento lúdico que funciona muy bien para padres que disfrutan los autos, los desafíos o las experiencias que salen un poco del molde.

El dato: muchas experiencias duran alrededor de una hora y algunas incluso suman after race con comida y bebida, ideal para transformar el regalo en una salida completa.

Dónde: Av. Santa Fe 5085, Palermo; Asunción 2909, Agronomía; DOT Baires Shopping, Saavedra.

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3. Paseo por Caminito con pasta y café incluidos

Muchas veces el mejor plan es volver a mirar con ojos de turista algo que siempre estuvo ahí. Caminito tiene eso: color, conventillos, tango sonando en la calle, fachadas que piden foto y una mística bien porteña que, aunque la hayamos visto mil veces, sigue funcionando. Para este domingo especial, caminar un rato por La Boca puede ser una buena excusa.

Después del paseo, la salida puede coronarse con almuerzo en Il Matterello, un restaurante familiar de La Boca que nació en un viejo conventillo y mantiene viva la tradición italiana con pastas caseras, recetas familiares y ese clima de casa atendida por sus anfitriones.

Es un plan simple, sin demasiada logística e ideal para padres que disfrutan caminar, comer bien y reencontrarse con una Buenos Aires de conventillos, sobremesa y veredas con historia.

El dato: si todavía quedan ganas de seguir en modo barrio, una buena opción es pasar por La Perla de Caminito, el Bar Notable ideal para tomar un café o probar algo dulce antes de volver.

Dónde: Il Matterello: Martín Rodríguez 517 y La Perla de Caminito: Av. Don Pedro de Mendoza 1895, La Boca.

4. Día de bodegas sin salir de Buenos Aires

No hace falta irse a Mendoza para pasar el día entre viñedos. A menos de una hora del Obelisco –o un poco más según el destino elegido– Buenos Aires también tiene sus propias bodegas, restaurantes de campo, degustaciones y paisajes que cambian por completo el pulso del día. Para padres que disfrutan del vino, el buen comer y las salidas con algo de ritual, este plan tiene todo: ruta corta, copa en mano, mesa linda y la sensación de haber viajado mucho más lejos.

Entre las opciones para tener en el radar está Estancia Vigil, en Los Cardales, con viñedos, restaurante, mercado, barra y degustaciones. También aparece Bodega Gamboa, en Campana, con visitas guiadas, picnic, degustación y almuerzo en Casa Gamboa; y Zaffratelli, en Carlos Keen, una propuesta más familiar que combina recorrido por el viñedo, vinos con maridaje y cocina de campo.

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Es un plan distinto, especial y muy disfrutable para padres que encuentran felicidad en una buena copa, una sobremesa larga y esa pequeña fantasía de perderse en un viñedo sin salir de Buenos Aires.

El dato: Estancia Vigil trae a la provincia de Buenos Aires el universo del prestigioso enólogo Alejandro Vigil y de su proyecto de culto, El Enemigo.

Dónde: Estancia Vigil, Los Cardales; Bodega Gamboa, Campana; Zaffratelli Viñedo & Restó, Carlos Keen, Luján.

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5. Sándwiches de culto en Paulín

Paulín es de esos lugares donde el plan se entiende apenas entrás. Hay historia, ritmo de Microcentro, sándwiches abundantes y ese encanto de los clásicos que no necesitan ponerse de moda porque nunca se fueron.

La idea es simple, pero está a la altura: elegir un sándwich enorme, acomodarse donde haya lugar y mirar cómo los pedidos van y vienen a toda velocidad por la barra. Paulín tiene ese espíritu de bodegón rápido, de almuerzo de oficina convertido en plan, ideal para padres que disfrutan comer bien sin vueltas y reencontrarse con lugares que todavía tienen identidad propia.

Una Buenos Aires de barra, pan, fiambre y charla. Un clásico, con ritmo propio y muy porteño.

El dato: la postal de los sándwiches deslizándose por la barra tiene una explicación: en los años de mayor movimiento oficinista se empezaron a “revolear” los platos para ganar tiempo. La escena terminaría convirtiéndose en una de las marcas registradas del lugar.

Dónde: Sarmiento 635, San Nicolás.

6. Una tarde de golf al aire libre

No hace falta ser socio de un club ni entender demasiado de palos, swings y hándicaps para pasar un buen rato. Ir a tirar unas pelotas a un driving puede ser un plan distinto para el Día del Padre… Un poco de aire libre, algo de competencia familiar y esa mezcla perfecta entre “vamos a probar” y “a ver quién le pega mejor”. Es un gran candidato para padres deportistas, curiosos o simplemente con ganas de hacer algo fuera del almuerzo clásico.

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Una buena opción puede ser Driving Norte, un buen espacio para iniciarse o practicar sin que el plan se vuelva demasiado técnico. Tiene gateras para tirar pelotas, zonas de práctica y profesores, así que puede servir tanto para quienes ya juegan como para quienes nunca agarraron un palo. También está el Campo de Golf de la Ciudad, más pensado para quienes quieren jugar una vuelta completa o tener una experiencia un poco más formal.

La gracia del plan está en sacarle presión. No hace falta jugar bien, vestirse como para un torneo ni saber de técnica. Alcanza con animarse, competir un rato en familia y quizás cerrar con algo para comer o tomar por la zona. La idea es simple: aire libre, juego y un plan que puede terminar siendo mucho más divertido de lo que parecía en la previa.

El dato: el Campo de Golf de la Ciudad tiene más de 100 años de historia y es uno de los pocos campos públicos de golf en toda Latinoamérica.

Dónde: Driving Norte, Belgrano; Campo de Golf de la Ciudad, Palermo.

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7. Bowling en familia

Hay planes que funcionan porque no piden demasiado: llegar, elegir zapatos, agarrar una bola y empezar a competir aunque nadie sepa muy bien qué está haciendo. El bowling tiene algo de eso. Es simple, lúdico, apto para distintas edades y perfecto para padres que disfrutan los planes familiares con un poco de juego, risas y revancha incluida.

En la city porteña hay varias opciones para jugar, pero Paloko es uno de los clásicos más conocidos, con sedes en Cabildo, Paternal y también en Ronda, dentro de DOT Baires Shopping. La dinámica suele basarse en el orden de llegada, así que conviene ir con algo de margen, sobre todo si el plan es hacerlo un domingo.

La gracia está en que no hace falta organizar demasiado ni tener ninguna habilidad especial. Puede ser una serie corta o convertirse en un plan de tarde completa, con varias rondas, cargadas familiares y alguien que inevitablemente se va a tomar demasiado en serio el tablero.

El dato: el plan se puede combinar con pool, ping pong, fichines o algo para comer, según la sede elegida.

Dónde: Av. Cabildo 454, Colegiales; Av. San Martín 2269, La Paternal; Vedia 3600, Saavedra.

8. Visitar la cancha de River o de Boca

Para padres futboleros, una visita a la cancha puede ser mucho más que un paseo. Es volver a mirar camisetas, copas, tribunas, fotos viejas y rincones que para muchos tienen algo de archivo familiar. Si hay un club que atraviesa sobremesas, discusiones, cábalas y recuerdos, armar un plan alrededor de ese estadio puede ser una forma muy linda de festejar.

En River, la salida puede empezar o terminar en Banda, el restaurante del Monumental con vista al estadio y una propuesta pensada para desayunar, almorzar, merendar o cenar en clave millonaria. También está Bodegón 1901, el nuevo espacio gastronómico ubicado en la Tribuna Belgrano, con identidad riverplatense y vistas al campo de juego. El plan puede completarse con una visita al Museo River, para recorrer la historia del club entre camisetas, títulos y objetos de distintas épocas.

Para hinchas de Boca, la alternativa es ir al Museo de la Pasión Boquense, ubicado debajo de una de las tribunas de La Bombonera, y hacer el recorrido por uno de los estadios más míticos de Buenos Aires.

Para padres que pueden hablar media hora de un gol de hace veinte años, este plan tiene algo imbatible: fotos, anécdotas, cargadas familiares, camisetas viejas y esa emoción medio inexplicable que aparece cuando el fútbol deja de ser solo fútbol.

El dato: si el plan xeneize pide cierre con mesa, una buena opción es acercarse a Los Campeones, la pizzería de Barracas famosa por su tradición futbolera, sus paredes llenas de historia y esa mezcla de pizza, barrio y camisetas que va perfecto con el recorrido.

Dónde: Estadio Mâs Monumental, Belgrano; La Bombonera, La Boca; Los Campeones, Barracas.

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9. Escapada a Tomás Jofré

Hay planes que empiezan antes de llegar. Ruta, mate, charla en el auto y esa sensación de que el día ya cambió apenas se sale de la ciudad. Tomás Jofré tiene bastante de eso. Un pueblo chico, de ritmo tranquilo, convertido en destino gastronómico para quienes buscan almuerzos abundantes y sobremesas largas sin tener que irse demasiado lejos.

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La onda está en entregarse al ritual completo. Caminar un poco por el pueblo, elegir alguno de sus restaurantes de campo y sentarse sin mirar tanto el reloj. La idea no es comer rápido: es ir con tiempo, dejar que el almuerzo se estire y cerrar con un paseo por la zona. Ideal para padres que disfrutan comer bien, salir un rato a la ruta y convertir un almuerzo en una excursión de día entero. Tomás Jofré es un clásico que sigue funcionando y nunca falla.

El dato: entre los restaurantes para tener en el radar aparecen La Macanuda, Fronteras y Santa Victoria, con propuestas que suelen combinar picadas, pastas caseras, parrilla, postres y café.

Dónde: Tomás Jofré, partido de Mercedes, Provincia de Buenos Aires.

10. Cena en rooftop para ver Buenos Aires desde arriba

Hay salidas que cambian bastante con solo subir unos pisos. Un rooftop o un bar en altura puede ser una buena opción para festejar distinto: vista abierta, luces de la ciudad, algún trago, platos para compartir y esa sensación de haber salido del restaurante de siempre sin tener que irse demasiado lejos.

En Buenos Aires hay varias opciones para tener en el radar. Trade Sky Bar funciona en los pisos 19 y 20 del edificio Comega y también tiene rooftop, con propuesta de cena, after y cocktails. Alvear Roof Bar, en Recoleta, es una opción más de atardecer, tragos y platos ligeros desde el piso 11. Y Crystal Bar, en Puerto Madero, tiene un ambiente interior con vistas a la Reserva Ecológica, el río y la ciudad desde el piso 32 del Alvear Icon.

Es un plan para salir un poco del restaurante de siempre sin complicarse demasiado: elegir un lugar con buena vista, llegar antes de que baje del todo el sol y dejar que la ciudad haga su parte.

El dato: tanto en Trade Sky Bar como en Alvear Roof Bar se puede reservar online. En Crystal Bar la ubicación es por orden de llegada, por lo que conviene ir más temprano que tarde.

Dónde: Trade Sky Bar: Av. Corrientes 222, piso 19, San Nicolás; Alvear Roof Bar: Av. Alvear 1891, Recoleta; Crystal Bar: Aimé Painé 1130, Puerto Madero.

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11. Día de pesca para bajar un cambio

Para algunos padres, el mejor regalo no es un restaurante ni una experiencia con demasiada producción sino unas horas al aire libre, mate cerca y tiempo para conversar sin apuro. Un día de pesca puede tener mucho de eso. No importa tanto si vuelven con algo o no: la excusa es salir temprano, preparar el equipo y compartir una jornada tranquila lejos del ruido de la ciudad.

El Delta del Paraná –en Tigre o San Fernando– o alguna salida embarcada por el Río de la Plata pueden funcionar bien para armar un plan sin tener que manejar durante horas. Hay opciones para quienes ya tienen caña y conocen la dinámica, y también guías o excursiones organizadas para quienes prefieren resolver todo con ayuda.

La clave está en no apurarlo. Llevar abrigo, algo rico para comer, termo, paciencia y ganas de pasar tiempo juntos. Para padres que disfrutan el aire libre, la espera y esas charlas que aparecen cuando no hay demasiado alrededor, puede ser uno de los planes más simples y lindos de la lista.

El dato: en invierno suele haber menos mosquitos. Es un detalle práctico que mucha gente no tiene en cuenta y hace que las salidas de junio sean especialmente agradables.

Dónde: Delta del Paraná en Tigre o San Fernando, o salidas embarcadas por el Río de la Plata.

12. Paseo en velero por el Delta

Abrigo, mantita, copa de vino en mano, algo rico para picar y el atardecer cayendo sobre el Delta. Hay planes que no necesitan demasiado para sentirse especiales y un paseo en velero entra perfecto en esa categoría. Para un Día del Padre distinto, esta idea tiene ese equilibrio justo entre escapada, celebración y momento compartido: un plan tranquilo, con paisaje, brindis y la sensación de haber salido un rato de la ciudad, aunque estés a pocos kilómetros de casa.

La mayoría de las experiencias salen desde Tigre o San Fernando y suelen durar alrededor de dos horas y media. Hay opciones privadas y también propuestas para grupos reducidos, algunas con degustación de vinos, empanadas, picada o snacks a bordo. Ideal para padres que disfrutan del río, del aire libre o de esos planes que parecen simples, pero terminan quedando en la memoria.

El dato: en plataformas como Bigbox o Civitatis aparecen alternativas a precios accesibles, con valores que varían según la modalidad, la cantidad de invitados y lo que incluya cada salida.

Dónde: Salidas desde Tigre o San Fernando, Buenos Aires. El punto de embarque puede variar según la experiencia elegida.

Quizás el mejor plan para el Día del Padre sea cambiar un poco el escenario. Salir de la mesa de siempre, encontrar una excusa para compartir algo distinto, hacer una ruta corta, comer rico, caminar por un barrio, volver a una cancha, brindar con una copa de vino o quedarse charlando un rato frente al río. En Buenos Aires, sobran planes. Lo importante es elegir uno que tenga algo de él.

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