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Cariñito Fonda
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10 restaurantes baratos en Mendoza donde siempre se come bien

Cocina sencilla, sabores reconocibles y precios razonables: direcciones confiables para comer rico en Mendoza sin gastar de más.

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En una escena gastronómica cada vez más amplia y diversa, hay algo que sigue siendo clave: saber a dónde ir sin fallar. Esta guía reúne restaurantes baratos en Mendoza con cocina sencilla, reconocible y bien hecha, esos lugares donde los platos llegan a la mesa sin vueltas, los sabores son claros y los precios se mantienen dentro de lo razonable. Desde bodegones clásicos hasta fondas modernas y pizzerías de barrio, son direcciones confiables para comer bien sin gastar de más. Acá van 10 lugares ideales para compartir, volver seguido y recomendar sin dudar. Sitios donde comer rico es la regla y no la excepción.

1. Guchini

Fast food, sí. Pero con producto cuidado y espíritu gourmet. Guchini ya se instaló en Mendoza con una sola premisa: sánguches bien pensados, sabrosos y directos, ideales para comer al paso o compartir en plan juntada. Todo gira alrededor del ritual del sánguche como excusa para encontrarse, ya sea con amigos, familia o después de una jornada larga.

Entre sus hits aparecen varios infalibles, pero hay dos que definen la casa: el Guchicken, perfecto para la salida del trabajo o del colegio, y el sánguche de milanesa, un clásico argentino reinterpretado con respeto y personalidad. Guchini es un infaltable, si no lo viste previamente en las redes, tenes que ir a probarlo y entender de qué se trata.

El dato: Al encontrarse estratégicamente a metros de la Plaza Italia, tiene como premisa que disfrutes tus sandwiches en este spot prestando reposeras,  mantas y hasta tejos para armar un picnic en buena compañía.

Dónde: San Lorenzo 577, Ciudad, Mendoza.

2. Bigalia

Cálida, simple y honesta. Así es la cocina de Bigalia, una pizzería que respeta la tradición napolitana pero la acerca al día a día mendocino, sin vueltas y con mucho sabor. Acá todo gira alrededor de la pizza bien hecha: masa cuidada, pocos ingredientes, cocina a la vista, y un producto que hace que quieras volver.

La Margherita es su gran carta de presentación y también su sello. Masa madre con 48 horas de fermentación lenta, materia prima de calidad y cocción a alta temperatura para lograr una pizza liviana, sabrosa y sin necesidad de adornos. Un clásico que confirma que lo simple, cuando está bien hecho, nunca falla. Un must en tu visita a Mendoza.

El dato: está certificada como Pizza DOC en Mendoza, esto es un sello de autenticidad y calidad para productos tradicionales italianos, aplicable a la pizza napolitana que sigue reglas estrictas de ingredientes.

Dónde: Sarmiento 776, Ciudad, Mendoza.

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3. Cariñito Fonda Andina

Más que un restaurante, Cariñito funciona como espacio de encuentro. La experiencia está pensada para compartir, conversar y disfrutar sin mirar el reloj. No por nada el promedio de permanencia supera la hora y media.. La propuesta se apoya en sabores reconocibles, recetas con historia y una manera de recibir que hace sentir a cada comensal como en casa.

El plato que mejor resume esa identidad es la humita con asado banderita, una combinación que une dos mundos que conviven en su cocina: lo andino y lo gaucho argentino. Tradición familiar, raíz y sabor en un plato que conecta con la memoria.

El dato: tienen una puntuación de 4, 9 puntos en Google, resaltando especialmente su diseño y ambientación, su atención y lo sabrosos que son sus platos.

Dónde: Perú 776, Ciudad, Mendoza.

4. Flor del Desierto

Flor del Desierto parte de una idea simple pero contundente: transformar lo conocido en algo sorprendente. Su cocina toma sabores argentinos reconocibles y los reinterpreta con creatividad. El desierto aparece como concepto y metáfora: un territorio que, lejos de ser límite, se vuelve punto de partida para crear.

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La carta trabaja con ingredientes y productos locales, aplicando técnicas modernas pero siempre con respeto por el producto. El canelón relleno con esencia de empanada es uno de los mejores ejemplos de ese juego: un plato que se reconoce desde el primer bocado, pero que sorprende por su forma y ejecución. Todo está pensado para que el comensal no se pierda, pero sí se anime a algo distinto.

El dato: Ahora, suma un plus ideal para familias: una sala de juegos para niños y un menú infantil con opciones caseras, sabrosas y pensadas para ellos.

Dónde: Sarmiento 681, Ciudad, Mendoza.

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5. Bosco Restaurante

Bosco es parte de la historia viva de la gastronomía mendocina. De la mano de la familia Barbera, pionera del rubro desde hace más de 70 años, el proyecto nació en medio del Parque San Martín, con una propuesta de platos de bodegón que se resignifican desde el producto y la técnica, siempre con apoyo a productores locales y materias primas regionales. Desde una milanesa con pasta hasta un pastel de papa reinterpretado, la carta mantiene una renovación constante sin perder el espíritu de cantina moderna.

Más que un restaurante, Bosco funciona como lugar de encuentro. Todo sucede en diálogo con el entorno natural del parque, que atraviesa la experiencia de principio a fin.

El dato: El Tagliatelle Cacio e Pepe se consolidó como su plato icónico, tanto por su sabor como por la experiencia que propone alrededor de la mesa.

Dónde: Av. Del Prado S/N, Mendoza.

6. Club de Campo Cantina

Un clásico de Guaymallén y de Mendoza. La Cantina del Club de Campo Mendoza combina experiencia, servicio y cocina bien hecha. Detrás está Séptimo Día, un proyecto familiar liderado por Marisol Álvarez y el chef Mauro Pellegrino, con más de 25 años de trayectoria en gastronomía y hotelería.

Entre los clásicos que nunca fallan aparece la milanesa a la napolitana, un plato sencillo y querido, ejecutado con técnica y respeto por la tradición. La propuesta se completa con un fondo de parquizado alucinante, donde la gente juega al golf y sirve de paisaje.

El dato: Recomendamos revisar su carta y reservar con anticipación ya que la carta varía según el día de la semana y va desde menús ejecutivos hasta opciones de cuatro pasos para los domingos, pasando por brunchs y platos tradicionales.

Dónde: Elpidio González 3778, Mendoza.

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7. Pizzería Capri

Capri no necesita presentación: es una de las pizzerías más antiguas y queridas de Mendoza, con excelentes calificaciones y una clientela fiel que vuelve desde hace décadas. Conocida como “el palacio de la pizza”, abrió sus puertas el 22 de noviembre de 1962 de la mano de Bartolomé Carrió y, 61 años después, sigue viva, intacta y vigente.

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La propuesta es clara y sin vueltas: pizza al molde, media masa, muzzarella que se desborda y bordes bien crujientes, cocida en hornos pizzeros a gas a alta temperatura. El hit indiscutido es la pizza con muzzarella, junto a los clásicos sanguchitos triples de miga, pero también se destacan combinaciones como muzzarella con anchoas saladas, la especial con morrón y el triple de jamón, queso y verdura.

El dato: Hacé esto: sentate en la barra, pedí pizza por porción y acompáñala con cerveza tirada. Además, en solo 1 minuto a reloj (o menos) te llega tu porción.

Dónde: Lavalle 109, Ciudad, Mendoza.

8. Bodegón El Gallego

Hablar de El Gallego es hablar de milanesas XXL que ya son parte del folklore gastronómico mendocino. Famosas en la provincia y en todo el país, estas porciones gigantes se viralizan cada vez que llegan a la mesa. El apodo “El Gallego” viene de su padre, andaluz de Granada, en una época donde así se llamaba a todo español.

La carta ofrece 7 u 8 variedades de milanesas, todas para compartir. La Gallego (napolitana con jamón cocido, huevo frito, cheddar y panceta), la Marinita con queso gratinado, tomate, jamón crudo y rúcula, la Cuyana con quesos mantecosos y aceitunas, y la infalible “La del barrio”, cubierta con tallarines caseros al pesto, son algunas de las más pedidas. Y ojo: no todo son milanesas. También hay pastas, tortilla española y un cierre obligado con el flan casero con dulce de leche y crema, receta familiar.

El dato: Las reservas son por orden de llegada y no te podés ir sin probar la mítica “De Locos”, una montaña de ingredientes pensada para compartir entre hasta 12 personas.

Dónde: Italia 5694, Mendoza.

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9. Margha Pizzería

En Margha todo gira alrededor de la cocina simple, consciente y a la vista, con el horno a leña como corazón de la pizzería. La propuesta invita a sentarse sin apuros, ver cómo se trabaja la masa y dejar que el ritual de la pizza haga lo suyo. Nada está forzado: el clima es de barrio, relajado y cercano.

El gran diferencial está en el proceso. Detrás de cada pizza hay búsqueda y alquimia: blends de harinas, hidrataciones, temperaturas y pruebas constantes hasta lograr una masa liviana, crocante y con ese tostado inconfundible del horno a leña. Sin encasillarse en un solo estilo, Marga toma lo mejor de la napolitana, la pizza a la piedra y la neoyorquina para llegar a un resultado propio, disfrutable y sin etiquetas.

El dato: La Margherita es el plato que mejor los representa. Un clásico italiano reinterpretado para poner en valor productos locales como el tomate y el aceite de oliva mendocino. Simple, equilibrada, honesta, y elegida por muchos.

Dónde: Beltrán 721, Godoy Cruz, Mendoza.

10. La Central Vermutería

Elegido por muchos como plan seguro, La Central Vermutería es uno de esos lugares ideales para ir con amigos, pedir un vermú y dejar que la mesa se llene de platos para compartir. La propuesta gira en torno al tapeo y a una cocina pensada para circular, probar y volver a pedir, siempre con sabores claros y bien ejecutados.

La carta, de influencia española e italiana, cambia con cada estación y propone platitos que funcionan tanto solos como en conjunto. Desde fainá con cebolla morada y pimentón, hasta croquetas de jamón crudo con romesco y queso sardo, todo invita a armar una experiencia distendida y sin rigidez. A eso se suma un cuidado especial en la presentación y en el ambiente, donde la gastronomía dialoga con el arte y el diseño.

El dato: El vermú es protagonista absoluto. Con más de 18 etiquetas locales e internacionales, La Central ostenta la mayor oferta de vermouth de la provincia, pensada para maridar y elevar cada plato.

Dónde: Av. Bartolomé Mitre 794, Ciudad, Mendoza.

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