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Ajo Negro | Pescados
Ajo Negro

¿Dónde comer pescados y mariscos en la Ciudad de Buenos Aires?

Gastrobares, bistrós de barrio y restaurantes recomendados por la Guía Michelin: una lista de lugares dedicados a exponer la gran diversidad marina de las costas argentinas.

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Ostras, cholgas, navajas, chipirones, anchoas y pescados de mar o río como surubí, boga, chernia y corvina mora: más de 4.000 kilómetros de costa argentina alojan una enorme diversidad de especies marinas.

Más allá de los locales japoneses o de sushi, cada vez más gastronómicos porteños enfocan su trabajo en poner en valor nuestro patrimonio y se esfuerzan por brindar pescados y mariscos difíciles de conseguir en las cartas de la ciudad. A continuación, ofrecemos una lista de bares, bistrós y restaurantes -clásicos con años de trayectoria y propuestas más actuales- para disfrutar platos de mar en Buenos Aires.

1. Ajo Negro

En un ambiente industrial y relajado, Ajo Negro pasea por el mar argentino a través de un formato de tapas. La idea nació para ofrecer diversidad y productos exclusivos a precios más accesibles y fue valorada por la Guía Michelin como Bib Gourmand.

Sus dueños actuales, oriundos de Mar del Plata y pescadores, utilizan materias primas nobles -como caviar, erizos, centolla y navajas- en combinación con técnicas y productos de diversas cocinas en una serie de raciones chicas y medianas.

Los baos con langostinos rebozados, mayonesa de wasabi y pickles son la puerta de entrada y uno de los favoritos del menú, al igual que la pesca con cremoso de papa y una salsa oscura de inspiración danesa. Se recomienda sumar el crudo peruano y las navajas patagónicas con gremolata de almendras, pero la carta se actualiza según lo disponible en cada temporada y van incorporando tapas del día.

El dato: para ver el trabajo en los fuegos, la ubicación en la barra es ideal. También hay pequeñas mesas altas y mesones bajos al fondo del local.

Dónde: Av. Córdoba 6237, Chacarita.

2. Ultramarinos

Ubicado en el Barrio Chino, el segundo restaurante de Maxi Rossi -chef de Picarón- pone el foco en especies marinas difíciles de conseguir, todas juntas, en una misma carta. Él mismo se comunica con pescadores de norte a sur del país que lo proveen de pescados, crustáceos, moluscos y bivalvos frescos. La propuesta recomendada por la Guía Michelin invita a probar un poco de todo: snacks, pescados crudos, productos curados, opciones a la plancha y estofados con sabores estridentes y guiños a la cocina española.

En una imponente barra frente a la cocina o en mesas espaciadas, lo más pedido es el escabeche de cholgas, las costillas de pacú marinadas y la pesca a la plancha: corvina mora, besugo y pescadilla en esta temporada. También vale la pena probar los chipirones con nduja, el acordeón de papa con boquerones, aceitunas y sriracha, y el arroz meloso con cachetes de abadejo al pil pil.

El dato: cuentan con almuerzos ejecutivos a un precio muy competitivo y un menú degustación con o sin maridaje.

Dónde: Pasaje Arribeños 1980, Belgrano.

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3. Oviedo

Si buscás un restaurante clásico donde el pescado siga siendo protagonista, Oviedo sigue siendo una apuesta segura después de más de tres décadas. A cargo de Emilio Garip, Oviedo se destacó en su época y se mantiene hasta hoy por su impronta española y la calidad de sus productos, seleccionados por el mismo dueño. Distinguido por la Ciudad de Buenos Aires como Restaurante Icónico, el salón traslada a otros tiempos con su atmósfera clásica y elegante.

En ese escenario se prueban recetas tradicionales como ostras frescas o gratinadas, dúo de anchoas y boquerones, langostinos al ajillo, pulpo con perejil y oliva, cazuela de mariscos con ventresca de chernia y caldeirada de salmón blanco. La carta también propone pescados de temporada -besugo, corvina, atún, lenguado, abadejo, merluza y más- a la plancha, al vapor, a la romana o al horno con vegetales.

El dato: el lugar aloja una de las cavas más importantes de la ciudad con vinos de guarda, exponentes modernos y etiquetas del exterior.

Dónde: Antonio Beruti 2602, Recoleta.

4. Silvino

La presencia marina en la carta de Silvino es predominante y permanente, una decisión del chef Gaspar Natiello, socio de este neobistró, quien conoce el producto a la perfección por su trabajo en espacios especializados como Ajo Negro y Sarasa Negro. Entre patés, buñuelos, pastas caseras y carnes con vueltas de rosca, sobresale el crudo del día, los chipirones a la amatriciana con papas cascadas y panceta, y los langostinos con beurre blanc y pan de maíz.

Complementan la selección de mar unos nuevos mejillones con leche de coco y curry verde, y una renovada pesca de temporada que ahora sale con sopa de tomate asado, espinacas y garbanzos (sobre todo lisa, chernia o corvina mora en invierno). Las recetas experimentan cambios de acuerdo a la estacionalidad y en los próximos meses tendrán platos nuevos, además de algunos especiales del día o semana.

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El dato: cada tanto reaparece su afamado calamar -preferido entre clientes habitué- que se sirve rizado y tiernizado con un cremoso ajoblanco.

Dónde: Guevara 421, Chacarita.

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5. Lula

En Lula, el mar ocupa un lugar central: casi la mitad de la carta está dedicada a pescados y mariscos. El chef Teo Valentini y su tío Sacha Hamra construyen una propuesta de inspiración mediterránea que cambia al ritmo de la temporada. La idea es simple: trabajar con el mejor producto disponible y dejar que marque el menú. Entre los imperdibles están los chipirones con papas fritas, salsa lionesa y crocante de nduja; el calamar entero a la parrilla con perejil, pimentón y papas confitadas; y la pesca entera a las brasas con salsa de ajo, perejil y alcaparras, que en invierno suele ser besugo o lisa.

Las porciones son generosas, ideales para compartir, y siempre hay dos opciones de crudos que varían según la pesca del día. Con apenas unas mesas, manteles impecables, velas y luz tenue, Lula tiene ese aire de bistró al que siempre dan ganas de volver. La carta cambia seguido, así que cada visita trae algo nuevo.

El dato: los “domingos de pastas” ya son un clásico de Lula. Todos los meses abren de manera especial con una serie de pastas artesanales para almorzar como en casa. Las fechas se comunican por Instagram.

Dónde: Estomba 991, Villa Ortúzar.

6. Pes Gastrobar

A un costado del Mercado de San Telmo, Pes es un gastrobar sencillo y acogedor con sabores hogareños. Sus socios, oriundos de Perú y España, tomaron como referencia al mestizaje entre pueblos indígenas, españoles y africanos -de la época del Virreinato del Perú- para crear un menú donde pescados y mariscos conviven con productos como llama, cordero, charqui, queso de oveja, granos, cereales y frutas.

La carta se reinventa al menos tres veces al año, siempre con platos para compartir y precios accesibles. Entre los favoritos están los mejillones al vino blanco con papas noisette y focaccia casera, el ceviche nikkei (de trucha, lenguado, mero o chernia, según la temporada) con tamarindo, mirin, soja y jengibre, las croquetas de bacalao, la focaccia de zapallo con anchoas a la sidra y el escabeche de pescado —anchoa de banco o lisa— con papines, chips de plátano, huevo y arroz.

El dato: las mesitas de madera sobre la vereda se llenan los fines de semana, especialmente en días soleados, con el ir y venir de la gente de paseo y el espíritu bohemio que rodea al mercado.

Dónde: Bolívar 916, San Telmo.

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7. Barra Chalaca

Junto a La Mar y Tanta, Barra Chalaca es uno de los proyectos del reconocido chef peruano Gastón Acurio en el país. Es el más descontracturado de todos, con una propuesta callejera que remite a las barras cevicheras del Callao: el principal puerto de Perú. La carta es un recorrido por los grandes clásicos de la cocina marina peruana: ceviches y tiraditos como protagonistas, causas en distintas versiones, piqueos para el centro de la mesa, arroces bien sabrosos, platos tradicionales y pescados enteros de temporada preparados de diferentes maneras. Ideal para ir en grupo, llenar la mesa de platos y viajar al Perú sin salir de Buenos Aires.

Hay mucho para probar, como las empanadas de picante de langostinos, el ceviche Huanchaco de pesca del día en crema de ají amarillo, la causa Nikkei de trucha con palta y huevo, la Jalea Chalaca para picar (mariscos y pesca fritos con diversas salsas) y la pesca del día frita con papas fritas, criolla y arroz.

El dato: tienen cuatro sucursales porteñas que se llenan cada día por sus porciones generosas a precios razonables.

Dónde: Montañeses 2585, Belgrano; Arévalo 1392, Palermo;  Bulnes 2579, Palermo; Av. Caseros 467, San Telmo.

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