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Dónde comer sándwiches en Buenos Aires: 12 paradas imperdibles

Sándwiches contundentes en barrios que vale la pena explorar: una guía para comer bien entre panes en toda la ciudad.

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Buscar dónde comer sándwiches en Buenos Aires hoy implica mirar más allá de los clásicos de siempre. La escena se expandió más allá del circuito gastronómico habitual e incluye barrios como Versalles, Villa Devoto, Parque Chacabuco y San Justo, donde algunos de los panes más trabajados de la ciudad. La propuesta es contundente en todos los casos: masa madre, cocciones largas, ingredientes de origen cuidado y combinaciones que justifican el viaje.

De la focaccia artesanal con mortadela y stracciatella al pebete de autor con jamón estacionado dieciocho meses, el formato sándwich evolucionó sin perder su lugar en la mesa porteña. En estas 12 propuestas —bodegones renovados, pastificios, almacenes modernos y sandwicherías de culto—, el sándwich siempre deja una razón para volver.

1. Áncora

En Áncora, los sándwiches ocupan una sección propia de la carta y funcionan como puerta de entrada a una cocina rioplatense de impronta actual. La propuesta se sostiene en buen producto, técnica precisa y combinaciones bien resueltas. Entre los imperdibles está el Club Sandwich, con pollo grillado, tomate, lechuga, jamón, queso fundido y panceta crocante. Llega entre pan tostado y con papas doradas al costado.

El Chivito retoma el clásico uruguayo en versión contundente, con ojo de bife jugoso, jamón, panceta, queso, huevo, vegetales y mayonesa casera. El resultado: una combinación generosa, de ejecución precisa y perfil reconfortante.

El dato: la experiencia se completa con cócteles clásicos y aperitivos, más una selección de vinos curada por Aldo Graziani.

Dónde: Comodoro Pedro Zanni 351, Retiro.

2. A Coruña

En Versalles, A Coruña convierte a sus bocatas en uno de los grandes atractivos de la carta. Como el nombre sugiere, la carta gira en torno a la cocina española. Entre las opciones, destacan el sándwich de tortilla con chorizo colorado y alioli, el de rabas con alcaparras y alioli, el de buñuelos con morrones y mayonesa de pimentón y, por último, el de jamón crudo con aceitunas negras.

Para maridar, lo ideal es ir por una caña bien fría, sidra o un vermut con soda o pomelo, que equilibra los sabores y completa el plan. El combo cierra en un salón cálido con guiños a Galicia o, mejor aún, en la amplia vereda al aire libre, que se activa desde las 18 de lunes a viernes y los fines de semana a partir del mediodía.

El dato: conviene dejar lugar para el postre, con imperdibles como peras al vino tinto con crema, natilla de naranja y azafrán o budín de pan con dulce de leche y crema, ideal para acompañar el café.

Dónde: Irigoyen 1801, Versalles.

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3. Buche Salumería

En su local de Devoto, Buche Salumería rinde culto al sándwich con una sección completa de la carta bautizada “los san-buche”. La estrella de este apartado son sus versiones más generosas, servidas en distintos panes y con guiños a la tradición italiana, con opciones como jamón crudo y lardo con gruyere, jamón crudo con tomates en oliva y parmesano, o salame tipo spianata con reggiano y manteca. También se suman alternativas como pastrón con pepinos encurtidos y mostaza, pavita apenas ahumada con gouda y chutney de estación, y brie con pistachos y tomates asados.

La experiencia sigue con una selección de sándwiches de miga artesanales que reivindica este clásico bien porteño. Conviven los infalibles de jamón y queso o salame y queso con versiones más sofisticadas, como jamón crudo con gruyere, asadito argentino con fontina y porchetta con gouda.

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El dato: podés pedirte cada uno los san-buches en focaccia, ciabatta, baguetín clásico o baguetín de cabutia.

Dónde: Asunción 4085, Villa Devoto.

4. Biasatti Pastificio

En Colegiales, el pastificio y cafetería Biasatti Pastificio eleva la focaccia con versiones artesanales. La masa, elaborada con biga —un prefermento que descansa durante 24 horas— y una hidratación del 75%, da como resultado una miga aireada y una corteza crocante. El resultado: una base que aporta tanto protagonismo como los ingredientes que la acompañan.

Entre las opciones más tentadoras está la focaccia de mortadela con pistacho, pesto de albahaca, ricota cremosa y stracciatella, una combinación que resume el espíritu italiano de la propuesta. También destacan la de prosciutto, rúcula y manteca de parmesano y la versión vegetariana con berenjenas asadas, tomates secos, pesto de albahaca, burrata, albahaca fresca y parmesano.

El dato: además de consumirse en el local, también hay take away. En casa, se hornean unos minutos para quedar como recién hechos.

Dónde: Jorge Newbery 3202, Colegiales.

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5. Sifón

En Sifón —el bodegón moderno que le rinde homenaje a la soda— la sección de sándwiches propone dos versiones que condensan el espíritu de la casa. La opción vegana se construye a partir de gírgolas como eje, en un sándwich de pan ciabatta que incorpora hummus, vegetales frescos y cebolla morada encurtida.

Por otro lado, el de pollo frito (disponible únicamente en la sede de Chacarita) se sirve en pan brioche y reúne sriracha, pepinillos, repollo y sésamo, mientras que el puré de calabaza actúa como toque final que equilibra el conjunto. Ambos sándwiches incluyen papas fritas como acompañamiento.

El dato: entre vermuts al atardecer, ciclos de música y una terraza pensada para disfrutar sin apuro, siempre hay algo pasando.

Dónde: Jorge Newbery 3881, Chacarita; Av. Corrientes 1660, Paseo La Plaza.

6. Mondongo & Coliflor

En una de las esquinas más tradicionales de Parque Chacabuco, Mondongo & Coliflor apuesta por piezas XL servidas en pan ciabatta de masa madre y acompañadas por papas fritas. Acá los clásicos conviven sin conflicto con combinaciones más audaces. Entre clásicos porteños y reversiones de la casa, la carta va desde la infaltable milanesa con lechuga, tomate y mayonesa hasta combinaciones más elaboradas, como el bife de chorizo con manteca de chimichurri o la bondiola con queso y cebolla caramelizada.

También hay espacio para la Caesar en formato sándwich, con pollo, parmesano y su clásica salsa. El choripán completa la oferta, en versión clásica o con provoleta, siempre en pan francés.

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El dato: los sándwiches pueden pedirse para llevar, con bebida incluida, o disfrutarse en el salón con vino o cerveza bien fría.

Dónde: Del Barco Centenera 1698, Parque Chacabuco.

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7. Almacén y Bar Lavalle

Con casi un siglo de historia y una reciente puesta en valor, Almacén y Bar Lavalle volvió a abrir sus puertas con una propuesta que combina espíritu de bodegón moderno y cocina clásica. Entre platos de impronta porteña y recetas sin artificios, los grandes protagonistas son sus pebetes en pan brioche. Uno de los más destacados es el de jamón crudo, preparado con un jamón cordobés estacionado durante 18 meses, queso Mar del Plata, manteca y rúcula.

Otra de las favoritas de la carta es la hamburguesa de almacén, servida en un pan tipo pebete de formato ovalado. Se prepara con carne de bife de chorizo y se completa con queso brie, pepinos agridulces, morrones, cebolla encurtida y chimichurri verde, en una combinación tan jugosa como sabrosa. Dentro de las propuestas más originales aparece el pebete de vitel toné, disponible todo el año. Lleva carne de peceto, lechuga fresca y la clásica salsa toné, lo que lo convierte en la versión sándwich de un ícono de la cocina argentina.

El dato: todos los sándwiches salen acompañados por porción de tortilla fría o papas fritas. Además, se puede cambiar el pan brioche por francés, integral o árabe tostado.

Dónde: Lavalle y Rodríguez Peña, San Nicolás.

8. La Zarpada Almagro

La Zarpada Almagro recupera el espíritu de los pizza-café de los 90 en clave contemporánea, con una carta que va de la pinsa romana a los sándwiches, minutas y pastas caseras, en un espacio repleto de guiños a la cultura popular argentina. La combinación de mortadela, burrata y pesto encuentra su mejor aliado en un pan de pinsa romana horneado en el local, elaborado con una mezcla de harinas de trigo, arroz y soja y una fermentación de 48 horas que le aporta ligereza y una corteza crocante.

El “Mortadela zarpado” combina abundante mortadela y burrata, y un pesto casero “con receta secreta y zarpada”, dice Santiago Amín, el chef que diseñó la carta de este nuevo local. La ambientación acompaña con guiños a los años 50 y 60, entre murales de Sandro y la Coca Sarli, un piano en uso, metegol y una barra pensada para quedarse un rato largo.

El dato: La Zarpada Almagro trajo la pinsa romana a la Argentina y la popularizó.

Dónde: Bulnes 910, Almagro.

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9. La Poesía

En la histórica esquina de Chile y Bolívar, La Poesía sigue siendo un clásico de la cultura porteña, donde el pasado de escritores y artistas convive hoy con jazz, libros y una cocina que va de bodegón a sándwiches de la casa. Uno de los más populares es el sándwich de pastrón: servido en pan figazza elaborado en su propia panadería, combina pepinos, tomate, lechuga, cebolla caramelizada y mostaza Dijon. De tamaño generoso, invita a compartirlo con una porción de papas fritas al centro de la mesa.

Además, La Poesía ofrece picadas con charcutería propia, platos de bodegón bien porteños, sándwiches, desayunos y meriendas, junto a tragos de autor y cerveza de bodega. Todo con un piano que le pone clima a cada momento.

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El dato: tienen pastrón de elaboración propia y unos 15 sándwiches para elegir.

Dónde: Chile 502, San Telmo.

10. Ciro

Ciro combina una amplia terraza con una carta donde los sándwiches son protagonistas. En sus locales de Palermo y Puerto Madero, la propuesta pone el foco en los panes de elaboración propia —desde focaccias hasta paninis de masa madre—, como base para combinaciones pensadas para resaltar el sabor de cada ingrediente. Entre las opciones más destacadas aparece el tostado Ciro, preparado con focaccia de la casa, tomates cherry, jamón cocido natural y queso danbo fundido.

Se suman cornettos rellenos, disponibles en versiones de jamón crudo, rúcula y queso o de mozzarella, tomates secos, albahaca y oliva, ideales para quienes buscan una alternativa más ligera. También sobresalen combinaciones más intensas como la focaccia rellena de mortadella, pesto y stracciatella, o la de 3 formaggi, y clásicos porteños, con lomito o milanesa.

El dato: suma café de especialidad, jugos naturales y aperitivos como Aperol Spritz o Carpano Rosso, con vermut dulce y soda o tónica.

Dónde: Pierina Dealessi 1350, Puerto Madero; Guatemala 4798, Palermo.

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11. Chori Star

En Chori Star, los sándwiches se elaboran a partir de carnes seleccionadas y cocciones prolongadas que buscan potenciar la terneza y concentrar el sabor. Combinaciones como el chori de bacon y cheddar —chorizo premium, salsa cheddar, cebolla morada, bacon crocante y queso— o el de provoleta y morrones, con vegetales asados y cherrys confitados, abren la carta.

El menú también incluye sándwiches de ternera desmechada, cocida a fuego lento durante horas, en versiones clásicas o con provoleta. Se sirven con mayonesa de la casa, hojas verdes y vegetales frescos que terminan de completar cada bocado. También se suman opciones como la bondiola desmenuzada con provoleta y los sándwiches de pollo grillado o de bacon y cheddar, que siguen la misma lógica de construcción.

El dato: todos los sándwiches llegan con papas fritas doradas y crocantes, de exterior firme e interior suave, en una propuesta ágil con foco en el producto.

Dónde: San Justo Shopping, Av. Brig. Gral. Juan Manuel de Rosas 3910, San Justo; Parque Avellaneda Shopping, Autopista Dr. Ricardo Balbín, km 9, Salida Acceso Sudeste, Sarandí.

12. Molina

Molina ya suma más de diez sucursales en la Ciudad y el conurbano. Nacido en 2018 en Liniers, el proyecto recupera el ritual del café de barrio, con mostrador cercano y café bien hecho como sello. Entre los sándwiches de la casa aparecen dos clásicos de perfil contundente.

El Sánguche Club combina pollo, panceta, lomito, queso, lechuga, tomate y alioli en pan brioche, en una versión bien cargada y de impronta clásica. El de bondiola, en tanto, se prepara braseado a la cerveza y miel, con pickles de cebolla morada y queso tybo, también servido en brioche, en una combinación que equilibra lo dulce, lo ácido y lo ahumado.

El dato: Molina se adapta a cada barrio con ventanitas take away para el café al paso y salones pensados para quedarse, charlar o trabajar en un ambiente relajado.

Dónde: Floresta, Saavedra, Colegiales, Cid Emperador, Sáenz Peña (Tres de Febrero), Flores, Villa Pueyrredón, Parque Chacabuco, Villa del Parque

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