1. Lab Sucré


Lab Sucré nació de la mezcla de tres mundos: la formación de Paola Chang en pastelería francesa, su experiencia trabajando en Francia y Corea y sus raíces asiáticas. El resultado es una propuesta que combina técnica con sabores, ingredientes y texturas orientales, que enamoran al paladar argentino. Y el matcha está ahí desde el comienzo.
La idea de Paola fue llevar este té verde japonés más allá de la taza y probar qué podía pasar cuando entraba en la pastelería. Una de las primeras combinaciones fue con chocolate, un sabor mucho más familiar para quienes todavía no conocían el matcha. La fórmula funcionó y hoy aparece en distintas preparaciones de la casa.
El dato: para quienes todavía no se animaron a probar el té verde, su torta Vert combina bizcocho de matcha, ganache de chocolate y mousse de chocolate blanco y matcha.
Dónde: Av. Avellaneda 1932, Flores.





















