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Rubén Darré | La Bochería
Rubén Darré

Matcha en Buenos Aires: dónde probarlo en cafés, pastelerías y heladerías

De Flores a Villa Devoto y Belgrano, los bares, cafeterías y restaurantes se suman al universo verde con opciones dulces, cocktails y propuestas originales.

Pilar Padula
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Matcha en Buenos Aires: una guía para descubrir distintas formas de probar el té verde japonés, desde bebidas y pastelería hasta helados y cócteles. El matcha ya no es patrimonio exclusivo de la taza de té. En Buenos Aires, este polvo de origen japonés se convirtió en un ingrediente que aparece cada vez más en propuestas dulces y bebidas, desde una cookie o una torta hasta un helado, un latte o un cóctel.

Su color verde intenso y su sabor particular lo volvieron protagonista de una nueva generación de preparaciones que exploran distintas maneras de incorporarlo. El recorrido va de Flores a Palermo, con paradas en Villa Devoto, Belgrano y también algunos puntos de Zona Norte. Hay opciones para quienes recién se animan a probarlo y otras para los fanáticos que buscan nuevas formas de consumirlo. Una guía para recorrer el universo matcha y descubrir dónde probarlo en Buenos Aires.

1. Lab Sucré

Lab Sucré nació de la mezcla de tres mundos: la formación de Paola Chang en pastelería francesa, su experiencia trabajando en Francia y Corea y sus raíces asiáticas. El resultado es una propuesta que combina técnica con sabores, ingredientes y texturas orientales, que enamoran al paladar argentino. Y el matcha está ahí desde el comienzo.

La idea de Paola fue llevar este té verde japonés más allá de la taza y probar qué podía pasar cuando entraba en la pastelería. Una de las primeras combinaciones fue con chocolate, un sabor mucho más familiar para quienes todavía no conocían el matcha. La fórmula funcionó y hoy aparece en distintas preparaciones de la casa.

El dato: para quienes todavía no se animaron a probar el té verde, su torta Vert combina bizcocho de matcha, ganache de chocolate y mousse de chocolate blanco y matcha.

Dónde: Av. Avellaneda 1932, Flores.

2. La Bochería

En pleno Colegiales, La Bochería sorprende con una carta de helados que se anima a salir de los sabores de siempre. Detrás del proyecto está Rubén Darré, maestro heladero que desde 2008 participa en la Coppa del Mondo della Gelateria, en Rimini, Italia. Su experiencia se afianza en una carta con combinaciones que buscan sorprender, como yogurt con dátiles, pistacho con ricota y rhum o PopKorn, preparado con pochoclos orgánicos, caramelo artesanal y pochoclos crocantes.

Entre tantas opciones, también hay lugar para el matcha porque en la heladería se une con menta natural. Tal como explica su creador, primero se infusionan hojas de menta fresca en leche fría durante 24 horas y después se suma el té verde japonés. El resultado es un helado de perfil herbal, fresco y de color natural, muy diferente a los sabores de menta más conocidos.

El dato: la barra central recrea el espacio de trabajo de las competencias internacionales de helado y los bancos, el lugar del jurado. Así, el que evalúa los helados es el cliente.

Dónde: Vidal 1418, Colegiales.

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3. Koko Bao Bar

Koko Bao Bar es un espacio de cocina asiática que hizo de los baos uno de sus grandes protagonistas. En su local de Palermo, además de los clásicos de la casa, hay una carta de cocktails de autor que lleva el matcha más allá de la taza de té.

Se trata del Mucho Matcha, un trago preparado con vodka, matcha, jugo de ananá, almíbar de jengibre y lima. Una mezcla que cruza el sabor herbal del té verde con el dulzor de la fruta, el picante del jengibre y el toque cítrico de la lima.

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El dato: recomiendan un bao picante o agridulce, que contraste bien con el perfil fresco y cítrico del trago.

Dónde: Arévalo 1501, Palermo.

4. Mochi

Mochi nació cuando uno de sus creadores empezó a tomar matcha como reemplazo del café y terminó descubriendo todo un universo alrededor de la bebida. Así surgió la idea de abrir en Belgrano una cafetería donde el matcha fuera protagonista, pero que también funcionara como un lugar al que se puede ir todos los días. La carta incluye café de especialidad y, por supuesto, muchas formas de disfrutar el té verde.

Hay matcha lattes, limonadas, naranjadas y mocktails, pero también una buena variedad de cosas ricas para acompañarlos como cookies, barritas y postres. Las combinaciones van desde las más golosas, con chocolate blanco, caramelo o pistacho, hasta otras más frescas con frutas y cítricos. Y para los que no quieren elegir entre café y matcha, está el dirty matcha, que combina los dos.

El dato: el alfajor es una de las golosinas favoritas de los argentinos y en Mochi también se consigue en versión matcha.

Dónde: Migueletes 1226, Belgrano.

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5. Toki Moment

Después de 40 años como nutricionista, la mamá de los creadores de Toki Moment decidió cumplir un viejo sueño de abrir una cafetería. Hija de japoneses, creció con su cultura muy presente en su vida y no dudó en llevarla al proyecto. De esta manera, inauguró un espacio de impronta oriental en Buenos Aires, con una propuesta que busca acercar sus sabores y tradiciones al público porteño.

El matcha estuvo desde el comienzo, tanto en las bebidas como en la pastelería. Para quienes todavía no se animan a probarlo solo, ofrecen, por ejemplo, un matcha latte con vainilla, mientras que en la parte dulce aparece en preparaciones como el matcha roll y las cookies. La idea es combinar su sabor característico con ingredientes y sabores familiares para que todos puedan sumarse al universo verde.

El dato: el matcha Roll es un arrollado de matcha con crema de chocolate blanco y anko, la tradicional pasta dulce de poroto azuki.

Dónde: Marcelo T. de Alvear 664, Retiro.

6. Grau

Con el chef peruano Raúl Zorrilla Porta al frente, el restaurante lleva los sabores de la costa peruana al corazón del Abasto. La cevichería abrió sus puertas en mayo de este año con una carta que reúne ceviches, causas, tiraditos, pescados y platos de herencia familiar, con una mirada actual y mucho protagonismo del producto fresco.

Entre los postres aparece una combinación que sorprende, el suspiro limeño con matcha. El clásico peruano, preparado con leche evaporada, leche condensada y yemas de huevo, suma el toque amargo del té verde y se completa con merengue de claras y un toque de limón. Una versión que juega con el contraste entre lo dulce, lo herbal y lo cítrico.

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El dato: en Grau los pescados frescos se exhiben en una pecera refrigerada y el cliente puede elegir cuál quiere comer y cómo prepararlo.

Dónde: Guardia Vieja 3372, Abasto.

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7. Wagashi

Cuando el sushi todavía empezaba a hacerse conocido en Buenos Aires, Wagashi Pastelería apostó por mostrar el lado dulce de la cultura japonesa. Hace más de 15 años que trabajan con ingredientes tradicionales como mochi, azuki y matcha, y fueron una de las propuestas pioneras en acercar la pastelería japonesa a la ciudad.

El matcha está presente en distintas preparaciones, siempre buscando equilibrar su sabor intenso con otros ingredientes. Hay cheesecake de matcha con corazón de dulce de frutilla y crema de frutillas, cookies de té verde japonés bañadas en chocolate blanco y decoradas con frutos secos y sésamo tostado, y también un bombón de masa de arroz relleno de matcha y chocolate blanco.

El dato: además del matcha, podés acompañar los dulces con genmaicha, un té verde japonés combinado con arroz tostado que tiene un sabor suave y ligeramente tostado.

Dónde: Paraná 571, Tribunales.

8. Neko

El Nipón de Neko combina matcha, maracuyá y lima en un mocktail fresco, cítrico y frutal, creado para acompañar su propuesta de cocina nikkei moderna y sushi 100% gluten free. Según cuentan, el matcha aparece hacia el final del trago, con sus notas características de té verde, y suma profundidad a una bebida de perfil tropical.

Para acompañarlo, una buena opción es recorrer la carta de sushi de la casa. Entre los nigiris se puede elegir el Yakiniku, de trucha y mango flameado con salsa yakiniku, chili jam y coco tostado, o probar la variedad de noritacos y handrolls, como el de vieiras con manteca thai y spicy de maracuyá.

El dato: el nombre Neko significa “gato” en japonés y está inspirado en la historia de un animal viajero que recorrió distintas cocinas asiáticas.

Dónde: Mercedes 3940, Villa Devoto; Velasco 471, Villa Crespo; La Pampa 1395, Belgrano.

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9. Alchemy

Con más de una década de trayectoria en Palermo, Alchemy se caracteriza por una carta de helados que combina sabores clásicos con opciones menos convencionales. Entre ellas aparece el matcha, disponible en formato de bocha, con el sabor vegetal e intenso característico de este té verde japonés.

La propuesta también incluye sabores inspirados en cócteles, como Espresso Martini y Cynar Julep, además de otras combinaciones pensadas para quienes buscan salir de los gustos tradicionales. Así, el matcha se suma a una heladería donde experimentar con nuevos sabores forma parte de la propuesta.

Dato: Alchemy es un verdadero laboratorio de helados, con una carta que incorpora en sus sabores distintas bebidas alcohólicas.

Dónde: Humboldt 1923, Palermo.

10. Zulu Haus

Zulu Haus funciona en una casona de más de un siglo en una calle tranquila y arbolada de La Lucila. El espacio combina café de especialidad, cocina artesanal y pastelería, con una ambientación de inspiración japonesa. Entre sus opciones aparece el matcha, tanto en bebidas como en preparaciones dulces.

El matcha latte se sirve cremoso y con el sabor vegetal característico del té verde, y puede acompañarse con un bocadito de lima elaborado con biscuit de matcha, ganache de lima y un centro de arándanos. La combinación reúne el dulzor de la pastelería con la acidez de la lima y las notas intensas del matcha.

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El dato: elaboran de manera artesanal buena parte de los productos que utilizan en su carta, como panes, mermeladas, yogures, encurtidos y salsas.

Dónde: Salvador Debenedetti 635, La Lucila.

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11. Ciro

Con espíritu italiano y una carta pensada para todo el día, Ciro tiene opciones que van desde un muy súper completo y pastelería hasta café de especialidad y helado. Abrió sus puertas en Puerto Madero y después sumó un segundo local en Palermo, manteniendo una propuesta inspirada en Molfetta, la ciudad italiana de donde proviene la familia que dio origen a la marca.

Dentro de su carta de cafés apareció también el matcha latte, disponible en versión caliente, y el ice matcha latte, para quienes prefieren tomarlo frío. Dos alternativas para salir del clásico café y probar el matcha en una preparación diferente.

El dato: el matcha latte se puede acompañar con alguna de las porciones XL de torta, pensadas para compartir, o con la pastelería artesanal de inspiración italiana de la casa.

Dónde: Pierina Dealessi 1350, Puerto Madero; Guatemala 4798, Palermo.

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