1. El Ateneo Grand Splendid


Entrar a El Ateneo Grand Splendid —antiguo cine-teatro reconvertido en una de las librerías más emblemáticas de Sudamérica— es sumergirse en la historia cultural porteña. Apenas cruzás la puerta, el espacio adquiere otra dimensión: donde antes había butacas, hoy hay estanterías repletas de libros, y el antiguo escenario da lugar al café de Havanna donde podés sentarte y contemplar la sala en toda su magnitud. Allí se exhibe el mural Salve Aurora Argentina, inspirado en El jardín de las delicias, que cobra vida con mapping, sonido y luz una vez por hora.
En el tercer nivel, con una vista privilegiada, se encuentra Café Bruto. Arriba, la cúpula pintada por Nazareno Orlandi; abajo, una perspectiva única de toda la sala de El Ateneo Grand Splendid.
El dato: en el tercer piso podés vivir la Experiencia Grand Splendid: un recorrido inmersivo por la historia del teatro —con Carlos Gardel como protagonista— que culmina con una vista a la cúpula y acceso a las antiguas bambalinas.
Dónde: Av. Sta. Fe 1860.



















