Planificar una escapada enoturística en Mendoza puede parecer abrumador, especialmente cuando te enfrentás a la inmensidad de opciones disponibles en una de las regiones vitivinícolas más importantes de Latinoamérica. Cómo organizar las visitas a bodegas en Mendoza, cuántas hacer por día, en qué zonas moverse y cómo resolver los traslados sin perder experiencias valiosas son algunas de las preguntas más frecuentes.
Para responderlas, hablamos con Sofía Ruiz Cavanagh, licenciada en enología, diplomada en enoturismo y fundadora y CEO de Wineobs, la plataforma que centraliza las reservas de más de 100 bodegas en Mendoza.
Qué reservar primero: bodegas, vuelos o alojamiento
Contrario a lo que muchos piensan, la lógica de reserva es inversa. Mientras la mayoría planifica vuelo, hotel y luego experiencias, Sofía propone algo distinto: "Lo primero que haría es tratar de asegurarme la experiencia, porque el resto, alojamiento, traslado, vas a conseguir. Incluso por ahí haría al revés: primero buscar esa reserva, después buscar los vuelos".
Recomiendo primero reservas las experiencias y después buscar los vuelos
¿Por qué? Las experiencias en bodegas se agotan rápidamente, mientras que los vuelos y hoteles tienen más flexibilidad. Si tu viaje está motivado por una experiencia específica, asegurala primero y después armás el resto alrededor de ella. Para quienes viajan desde Buenos Aires esto es particularmente viable: "Es muy raro que no consigas un avión para cierta fecha", señala Sofía, lo que te da margen para moverse según la disponibilidad de las bodegas.
Traslados en Mendoza: cómo moverte entre bodegas sin arruinar la experiencia
Si hay un error recurrente entre los turistas es el de no pensar estratégicamente en los traslados. Este es, para Sofía, el problema más crítico que puede arruinar tu itinerario. La primera tentación es alquilar un auto y manejar por cuenta propia. Pero ante esto puede surgir un conflicto fundamental: si conducís, no vas a poder tomar vino. Por lo tanto, estarías perdiendo una parte fundamental de la experiencia.
El segundo problema de esta posibilidad es que muchos subestiman las distancias. "Las personas que no son de Mendoza no entienden que hasta el Valle de Uco (desde la Ciudad de Mendoza) son 150 kilómetros". Manejar por tu cuenta te expone a perderte, no tener señal y llegar tarde a experiencias pagadas.
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En ciudades grandes, las apps de transporte son prácticas. Pero en Mendoza, especialmente en las zonas de bodegas, esta opción puede ser poco confiable. "Si vas de la ciudad a la bodega, las apps de transportes funcionan muy bien, pero a la vuelta no", aclara Sofía. El verdadero problema ocurre después de una experiencia, especialmente en cenas o bodegas lejanas: "Cuando vos terminas tu experiencia y vas a la recepción de la bodega a pedir un servicio de traslado, no es tan fácil conseguirlo, sobre todo en estas zonas donde es tan largo el trayecto que por lo general no hay autos dando vueltas".
Alquilar auto, apps o chofer privado: cuál conviene para visitar bodegas
La solución preferida para nuestra experta es contratar un auto con chofer que te lleve y luego espere mientras disfrutas de tu visita. "El chofer pasa a ser como un coordinador del viaje, te lleva y no tenés que pensar mucho", algunos incluso ayudan a sincronizar horarios entre actividades.
El chofer pasa a ser como un coordinador del viaje, te lleva y no tenés que pensar mucho
Sofía enfatiza: nunca resuelvas traslados sobre la hora. Las zonas de bodegas tienen opciones limitadas. "Una demora en los traslados significa llegar tarde a tu siguiente experiencia y perderte el 50% de la visita".
Cómo organizar las visitas a bodegas por zonas geográficas
Una vez definidas tus experiencias, necesitas organizarlas geográficamente. Mendoza es extensa, y si no planificás por zonas "te la pasas andando en auto y tampoco está bueno", advierte Sofía. Agrupá dos o tres bodegas en la misma área para minimizar desplazamientos.
La clave está en agrupar dos o tres bodegas en el mismo área para minimizar desplazamientos
Wineobs tiene una función de mapa que permite filtrar bodegas por ubicación, ayudándote a planificar rutas eficientes. Esto no es solo comodidad, sino también ser realista sobre lo que puedes hacer en un día. Grandes distancias ralentizan todo: más traslado, menos disfrute, itinerario desmoronado.
Cuántas bodegas visitar por día en Mendoza
"Hay gente que dice: puedo meter cuatro en un día. Y ese es el plan de la muerte", enfatiza Sofía. ¿El motivo? Visitar bodegas es agotador, ya que no es solo probar vino: es caminar por viñedos, escuchar explicaciones sobre procesos, participar en catas, aprender sobre terroir…
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Entonces… ¿Cuál sería el número ideal? Tres, y bajo condiciones ideales. Como máximo ir a dos bodegas en la mañana, tipo 9 hs, para degustaciones. Y en la tercera sentarse a almorzar, ya que las comidas en bodegas suelen ser largas y relajadas, lo que hace que después sea difícil disfrutar de otra visita.
Lo ideal es visitar tres bodegas en un día, más no
Combinar bodegas con otras experiencias en Mendoza
Otro consejo es combinar en tu itinerario bodegas de distintos estilos. "Podés combinar la visita a una bodega reconocida con una bodega boutique o una bodega familiar". De esta manera, podés vivir experiencias que representan distintas perspectivas sobre el vino mendocino.
Sin embargo, también es aconsejado por la experta el no cerrarte en querer ir solo a bodegas, sino más bien hacer "dos días de bodega y en el medio, cortar con alguna otra actividad". Las opciones incluyen trekking, clases de cocina, degustación de aceite de oliva, rafting, cabalgatas o wellness, como un día de spa. En la sección de “experiencias” de Wineobs podés consultar más sobre este tipo de actividades.
Visitar bodegas en Mendoza con presupuesto limitado
Un error común es pensar que tener un presupuesto ajustado cierra puertas. Sofía es enfática: "El presupuesto no es limitante porque hay un montón de experiencias que son súper baratas y están copadas". Para esto, la licenciada en enología recomienda las experiencias de picnics que se llevan a cabo en jardines de ensueños, en un ambiente chill, con vino y buena gastronomía de por medio. "No porque sea barato va a ser feo. Simplemente no va a ser un menú de pasos maridaje con 14 pasos. Sino que implica disfrutar de un espacio al aire libre y no estar corriendo. No es solo precio, sino el estilo de experiencia”.
El presupuesto no es limitante porque hay un montón de experiencias que son súper baratas y están copadas
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Sofía remarca que todo lo que es picnic, platitos para compartir, experiencias a la carta más relajadas, sin timing tan rígido, es lo que más está buscando el turista hoy.
Mejor época para visitar bodegas en Mendoza
"Para mí la mejor época del año para venir a Mendoza es el otoño. Porque no hace ni tanto frío ni tanto calor, el sol está divino, las plantas empiezan a otoñar, hay colores lindos para las fotos. Es una época re linda", explica Sofía. Aunque la primavera también es excelente: "Octubre-noviembre, cuando empieza el calorcito, también es divina como media estación".
El verano presenta desafíos: "Hace mucho calor. Si haces experiencias afuera, te cocinas. Probablemente enero no sea el mes para venir". En cuanto a invierno este no debe descartarse: "Hace menos frío que en Buenos Aires por ser más seco. El sol es muy lindo".
La mejor época del año para venir a Mendoza es el otoño
Vendimia en Mendoza: qué tener en cuenta al planificar
La época de Vendimia (fines de febrero- marzo) es la más demandada. Si el tu plan es visitar la provincia en este tiempo, tené en cuenta que hay más gente, por lo que las actividades deben ser reservadas con más antelación. Los precios de estas no cambian como en la hotelería, pero el problema es la disponibilidad. Lo otro que destaca Sofía de venir durante la Vendimia es la cantidad de eventos especiales que se organizan en la provincia y en bodegas.
Tips finales para visitar bodegas en Mendoza
En cuanto a las propinas, muchas bodegas no permiten agregarlas si pagás con tarjeta. "Termina perjudicando al equipo porque para la persona que trabaja es gran parte de su sueldo". La recomendación es llevar efectivo o preguntar por un alias para transferirla.
Acerca de las compras de vino en la bodega, Sofía aconseja evitar comprar aquellas etiquetas que podés encontrar en otros lugares fuera de Mendoza. "Comprá joyitas, cosas raras que no consigas en tu ciudad", dice. Y no tengas miedo a trasladar el vino en el avión, ya que hay convenios con aerolíneas para llevar vino en el carry-on (un máximo 5 litros). "Verificá que tu aerolínea se adhiera, entonces sabes que seguro podes comprar una caja y llevarla arriba".
Hay convenios con aerolíneas para llevar el vino en el carry-on, un máximo de 5 litros
Lo que Sofía nos enseña es simple pero transformador: un viaje perfecto a Mendoza no es el que acumula más bodegas o fotos, sino el que te hace que vuelvas a casa con nuevos conocimientos y la sensación de haber vivido realmente cada momento. Con estos consejos, estás listo para armar tu próxima escapada enoturística.

