1. Roma del Abasto


En Roma del Abasto el Mundial se vive entre fútbol, vermut y tradición porteña. Abierto desde 1927, este Bar Notable mantiene intacta su esencia de esquina clásica, con una propuesta que sigue más vigente que nunca: pizza al molde, empanadas recién hechas y vermut tirado servido como ritual de bar de barrio. El clima es relajado, con pantalla cómoda para seguir el fixture y una energía bien porteña que lo convierte en un clásico de la zona.
Entre los imperdibles de la carta aparece la fugazzeta, uno de los grandes fuertes de la casa: lleva cebolla blanca, morada y de verdeo, mozzarella, queso cuartirolo porteño de El Abascay y aceite de oliva. La fugazzeta rellena también juega fuerte y ya tiene fama propia entre los habitués. Y, de postre, el clásico que nunca falla: flan mixto con dulce de leche Abascay y crema batida.
El dato: durante el Mundial van a transmitir todos los partidos y suman promos que acompañan el plan perfecto: mientras dura cada encuentro hay 2x1 en Quilmes tirada, 3x2 en porciones de pizza clásicas y Hora Vermú con vaso de La Fuerza con soda o tónica más cazuela de aceitunas a precio promocional.

























