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Mundial gastro en Buenos Aires: dónde comer en los países del fixture

De salchichas alemanas a tacos que te transportan a un puesto de Ciudad de México. Guía de restaurantes internacionales para alentar desde la mesa.

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El Mundial de fútbol es la excusa ideal para conocer más sobre la gastronomía de esos países que vemos durante dos meses por TV. Buenos Aires es una ciudad que históricamente tiene representantes de la mayoría de las colectividades. Sin embargo, es necesaria una curaduría para encontrar esas joyitas ocultas que nos hacen viajar a diferentes partes del mundo. La Copa del Mundo va a pasar, pero este listado va a quedar.

Entre cierres y aperturas, el mapa culinario porteño se reconfigura de forma constante: mientras algunas selecciones perdieron su representación gastronómica en el país (como Bélgica, Canadá o Noruega), otras obligaron a duplicar las recomendaciones debido al furor de su escena local, como Corea y Japón. A su vez, las corrientes migratorias más recientes abrieron nuevos e indispensables espacios para explorar (como los casos sudamericanos de Colombia, Ecuador y Paraguay). A preparar los cubiertos y salir a recorrer los mejores restaurantes internacionales en Buenos Aires para jugar tu propio fixture sibarita.

1. Alemania

A pesar de ser uno de los clásicos adversarios de Argentina por las finales vividas, no hay mucho vínculo entre la gastronomía alemana y Buenos Aires. Un emblema de esta cocina para saldar esa deuda es un clásico del Microcentro, Extrawurst. En su menú se despliega una variada selección de bratwurst (las icónicas salchichas alemanas) acompañadas por la típica ensalada de papas, repollo y chucrut. Si son varios, mejor pedir una degustación para probar un poco de cada una. Atentos a la tienda online para comprar las salchichas y hacerlas asadas en casa.

Extrawurst

Tres Sargentos 427, Retiro.

2. Brasil

Una eterna rivalidad futbolística y una profunda pasión nos unen con Brasil. Sin embargo, en Buenos Aires todavía conocemos poco de su gastronomía. Esa cruza de saberes portugueses, criollos y africanos le da matices y colores a una cocina injustamente relegada. Roberto Menezes Mathias, el alma máter de Robertinho Food, se convirtió en su mayor divulgador local y aconseja la feijoada como el plato emblema para debutar en sus mesas. Otra opción que te teletransporta directo a tierras paulistas es la coxinha, esa maravillosa masa frita rellena de pollo desmechado que es una delicia.

Robertinho Food

Ciudad de la Paz 2130, Locales 24 y 25 en Mercado de Belgrano.

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3. Colombia

Así como en el fútbol la selección colombiana siempre se destaca por el buen pie de sus jugadores, su gastronomía brilla por la abundancia, el color y la calidez de sus raíces caribeñas y andinas. Gracias a sus olas migratorias, ya se puede conseguir en Buenos Aires una buena muestra de su cocina. En Los Guaduales, el punto de encuentro por excelencia de su comunidad, la gran protagonista es la bandeja paisa: un despliegue descomunal de arroz, porotos, carne, chicharrón crocante, huevo frito y plátano maduro. Para arrancar, no fallan sus tostones bien crujientes ni las arepas de maíz, ideales para acompañar con una cerveza helada o con un jugo de lulo, fruta parecida por dentro a un tomate y por fuera a un caqui o una pequeña naranja.

Los Guaduales

Uruguay 943, Retiro.

4. Corea

La coreana tal vez es la cocina de colectividad que más creció en el último tiempo. Pasó de estar casi exclusivamente en el Bajo Flores a dispersarse por toda la ciudad. La riqueza y variedad de esta gastronomía es tan amplia que es difícil acotarla a una recomendación y para eso ya hay una guía en Time Out. Para entender el furor por el K-fried chicken, el punto de partida puede ser Maniko: su pollo frito extra crocante es tierno por dentro y bañado en salsas agridulces o picantes por fuera. Para vivir la experiencia tradicional, es ideal Biwon, un templo que ofrece el clásico banchan (esos pequeños platitos de acompañamiento que colman la mesa) y parrilla coreana para cocinar en el momento. El broche para este circuito es Gurum Café, perfecto para coronar con pastelería asiática y café de especialidad.

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Maniko

Pasaje Ruperto Godoy 733, Flores.

Bi won

Junín 548, Retiro.

Café Gurum

Concordia 559 2°, Floresta.

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5. Ecuador

Una selección que se proyecta como la revelación sudamericana amerita mencionar dos lugares diferentes de su gastronomía en Buenos Aires. Por un lado, un restaurante dedicado a su icono nacional, cuya carta de presentación es el ceviche. En La Cevichería lo preparan de manera espectacular: hay que ir por la trilogía de la casa y concentrarse especialmente en el Jipijapa, cuya base de salsa de maní es un viaje de ida. Para cuando aprieta el frío y hacen falta platos de cuchara, la posta es Sazón de Mamá. Ahí preparan un encebollado (guiso de pescado con mandioca y cebolla) que levanta muertos, además de clásicos contundentes como el hornado o la tradicional fanesca.

La Cevichería

Serrano 971, Villa Crespo.

Sazón de Mamá

Av. Pueyrredón 659, Balvanera.

6. Egipto

Buenos Aires tiene tradición de cocina de Medio Oriente con varios clásicos. Pero El Egipcio es la primera parrilla con foco en la cocina de El Cairo. Atendida por sus dueños, en este local el fuego manda: podés encontrar desde el tradicional kofta al plato (esos fierritos de carne picada sutilmente especiada) hasta el shish taouk (brochettes de pollo marinado) o sus icónicas costillas de cordero. La mesa se completa con hummus, mutabal (crema de berenjenas ahumadas) y shawarma, todo potenciado con especias traídas directamente desde Egipto.

El Egipcio

Palestina 1107, Villa Crespo.

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7. España

Es, por lejos, el rival más complejo de encasillar debido a la enorme diversidad de las cocinas ibéricas en Buenos Aires. Si buscamos el norte y la tradición vasca, Iñaki es el delantero que no falla, con una propuesta que sigue creciendo de la mano del chef Matías Cucco, y donde destacan arroces, pulpos y tortillas. En materia catalana, El Casal es el gran bastión de San Telmo gracias a su impecable socarrat y a un cochinillo crujiente que se corta con el borde de un plato a puro show. Y para viajar al corazón de la península, resulta imposible obviar a El Burladero, célebre por su fideuá de frutos de mar y sus untuosos callos a la madrileña.

Iñaki

Posadas 1052, Retiro.

El Casal

Chacabuco 863, San Telmo.

El Burladero

Uriburu 1488, Recoleta.

8. Estados Unidos

El restaurante elegido rinde honores a Nueva Orleáns, la ciudad culturalmente más rica de los Estados Unidos en materia de cocina criolla. NOLA hace foco en la gastronomía cajún, un estilo que puede sonar exótico pero que comparte el mismo ADN de nuestros bodegones: sabores rústicos, picantes, potentes y reconfortantes. Sin embargo, el servicio y el salón remite más a un estilo street food. El pase obligado es el gumbo, un estofado espeso y especiado a base de chorizo, pollo o mariscos que se sirve con arroz. Su pollo fritoen canasta o en sándwich— es de los mejores de la ciudad, ideal para ser acompañado por cualquiera de sus salsas caseras.

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NOLA

Gorriti 4389, Palermo.

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9. Francia

Primero, hay que reconocer la jerarquía histórica de la gastronomía gala. Segundo, Francia. Obviando rivalidades mundialistas, Brasserie La Petanque se mantiene como el gran embajador de la cocina tradicional en Monserrat, en un salón que siempre desborda alegría gracias a su anfitrión, Pascal Meyer. Con los primeros fríos porteños, es un mandato absoluto acodarse en su barra por una soupe a l’oignon (sopa de cebolla gratinada). Tampoco fallan sus clásicos: el pâté en croûte, un humeante boeuf bourguignon o el tierno confit de pato.

Brasserie La Petanque

Defensa 596, Monserrat.

10. Inglaterra

No hace falta viajar a Londres para entender el idilio británico con el curry, un romance nacido del colonialismo que hoy es parte de su identidad cotidiana. En Mash British Curry House la experiencia es total: un local íntimo de estética sutilmente vintage donde el gran embajador es el chicken tikka masala (trozos de pollo marinados en yogur y especias con una salsa cremosa de tomate). También brillan versiones más complejas, como el aromático massaman o el picante beef panang, de impronta malaya. Al tener pocas mesas, reservar es una obligación.

Mash British Curry

Defensa 1338, San Telmo.

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11. Japón

Japón es de esos equipos que siempre amenazan con dar la sorpresa en la cancha, pero en las mesas porteñas ya no es una promesa: es una consagrada realidad. Al ser una cocina tan vasta, el desglose exige especialidades. En el terreno del ramen y los takoyaki (esas adictivas bolitas callejeras de pulpo), la aguja la mueve Mirutaki con su magnética estética animé. Si el antojo es de yakitoris, la meca de los brochettes al carbón es Tori Tori. Para el sushi, dejando de lado los exclusivos omakase, la mejor relación precio-calidad de la ciudad la tiene el clásico comedor Nikkai Shokudo. Y, como jugador de último momento, Enso sobresale en Villa Urquiza combinando el formato de izakaya (taberna japonesa) con una reconfortante comfort food.

Mirutaki

Carranza 2339, Palermo.

Tori Tori

Ecuador 1175, Recoleta.

Nikkai Shokudo

Av. Independencia 732, San Telmo.

Enso

Holmberg 2248, Villa Urquiza.

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12. México

Si la Argentina saca chapa con sus Copas del Mundo, México puede hacer lo propio con una gastronomía declarada Patrimonio de la Humanidad. Aunque abundan las opciones en la ciudad, Taquería Díaz brilla por su carácter estrictamente artesanal, su obsesión por el taco callejero y una ambientación que te teletransporta directo a una cantina de Ciudad de México. Acá no solo se despacha comida: se milita la cultura mexicana. El gran trofeo de la casa es el taco de suadero (una joya de cocción lenta difícil de hallar en Buenos Aires), que compite cabeza a cabeza con el clásico al pastor y alternativas contemporáneas como el de boniato a la plancha o el de coliflor crocante.

Taquería Díaz

Av. Monroe 3915, Villa Urquiza.

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13. Paraguay

Un pueblo aguerrido dentro de la cancha y sumamente noble en sus cocinas. A pesar de su cercanía, la gastronomía guaraní suele quedar relegada al ámbito hogareño, pero es una caja de sorpresas con una devoción absoluta por el maíz y la mandioca. El gran estandarte de esta identidad en Buenos Aires es Karu. En sus vitrinas conviven ejecuciones perfectas de los clásicos del mostrador: la sopa paraguaya y el chipa guazú. Sin embargo, para sumergirse por completo en su cultura hay que animarse a sus platos de fondo: el glorioso vorí vorí (un caldo espeso de gallina con esferas de maíz y queso) o el payagua mascada, una imbatible croqueta de mandioca y carne picada bien sazonada.

Karu

Constitución 2733, San Cristóbal.

14. Portugal

La escena porteña le debe una disculpa a Portugal: durante décadas llamamos platos “a la portuguesa” a preparaciones que poco tienen que ver con la verdadera cocina lusa. Lo más cercano que existe actualmente es Amo Resto, un típico bodegón barrial ubicado en El Club Portugués de Caballito. Aquí se pueden encontrar unos bolinhos de bacalhau y el clásico pastel de Belém en medio de un menú ecléctico que incluye pastas, milanesas y arroces.

Amo Restaurante

Av. Pedro Goyena 1468, Caballito.

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15. Suecia / Noruega

La gastronomía escandinava merecía su lugar en este fixture: sus selecciones prometen solidez y la escena local resguarda un secreto dorado. En el clásico Club Sueco, la experiencia definitiva es el smörgåsbord: un imponente buffet libre en el que los fanáticos del salmón (marinado, ahumado o en arenques) entran en éxtasis puro. Tras el cierre del recordado restaurante Sál, la cocina noruega se quedó sin embajada física fija en la ciudad y es difícil rastrear un auténtico Fårikål (el emblemático guiso invernal de cordero y repollo). ¿La salvación? Quedarse atento a las redes de la Embajada de Noruega, que suele activar pop-ups y ferias gastronómicas durante el año.

Club Sueco

Azopardo 1428, San Telmo.

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16. Suiza

Mucho antes de que la tendencia de calentar media horma de queso, rasparla y chorrearla sobre papas inundara Instagram, un local apostó por ese ritual suizo desde el día cero. Una década después, Je Suis Raclette ya es un clásico indiscutido dentro del Mercado de San Telmo. Más allá del magnético despliegue de queso fundido, vale la pena explorar su carta: se destaca la ternera a la Zúrich (delicadas tiras de carne con salsa cremosa de champiñones y vino blanco) y la original rosti pizza, que utiliza una base de papa rallada crujiente. Para el cierre, la fondue de chocolate corona el viaje helvético.

Je Suis Raclette

Bolívar 954, Mercado de San Telmo.

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