1. Moshu Café


Hay lugares donde pedir “algo dulce” es una decisión imposible porque la vitrina juega con ventaja. En Moshu, todo empezó en Saavedra en 2017, con elaboración propia, café de especialidad, brunch y una colección de tortas que, desde el comienzo, se convirtió en sello de la casa. La Red Velvet Cake es su estrella indiscutida. Hoy cuenta con dos locales: el original, sobre el boulevard de Saavedra, y Moshu Treehouse, en Palermo, un espacio rodeado de vegetación y con una arquitectura protagonista, pensado para quedarse a comer, tomar un café o alargar el brunch.
Entre las tortas, la Mon Limón es una de las creaciones más especiales de la casa. Es una cheesecake estilo New York, elaborada con una mezcla especial de quesos crema y una base de galleta propia, cubierta con curd de limón y terminada con merengue italiano. El resultado combina cremosidad, acidez, frescura y distintas texturas en cada bocado.
La propuesta también incluye la Forest Cake, una cheesecake cremosa y frutal con coulis de frutos del bosque, y la Cheese & Oreo, la alternativa más golosa, que combina cheesecake, galletitas Oreo y dulce de leche. Todas siguen una de las premisas de Moshu: porciones generosas. Los cheesecakes se ofrecen en formato mini cake de unos 350 gramos, ideal para compartir entre dos o comer en solitario si el antojo lo pide, mientras que la torta entera se realiza por encargo y rinde entre seis y ocho porciones.
El dato: Moshu también está detrás de Jornal, su bakery moderno y all day deli café. Si sos fan de las cheesecakes, vale la pena probar allí la Tarta Vasca, una suerte de hermana del cheesecake, cremosa en el centro y con su característica superficie tostada.
Dónde: Moldes 3802, Saavedra.















