1. Dos Escudos (Las Cañitas y otras locaciones)


Desde 1920, Dos Escudos ocupa un lugar propio en la historia gastronómica porteña. Lo que empezó como una confitería tradicional se convirtió, con el paso de las décadas, en uno de esos nombres que aparecen una y otra vez cuando se habla de panadería clásica en Buenos Aires. Hoy mantiene esa combinación de oficio, materias primas y producción cotidiana, pero con una propuesta que se fue ampliando con los años.
Acá conviven las facturas y los panes de siempre con una pastelería más contemporánea: desde una Red Velvet hasta masas finas, budines y tortas. Y si hay un rubro en el que Dos Escudos juega fuerte es el salado: sus sándwiches de miga son uno de los grandes clásicos de la casa. Además, tienen una particularidad bastante difícil de encontrar: pan dulce durante todo el año.
El dato: los sándwiches de miga son uno de los grandes clásicos de la casa. Entre las opciones dulces, también se destacan las masas, las facturas y la torta Rogel.
Dónde: Juncal 905, Retiro; Montevideo 1690, Recoleta; San Benito de Palermo 1695, Palermo; Pedro Goyena 508, Caballito; Arribeños 2321, Belgrano.





















