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10 pueblos con menos de 400 habitantes para conocer en la Argentina

En estos lugares el tiempo no cuenta: la idea es disfrutar de la calma y captar el encanto de su historia y sus sabores.

Carola Cinto
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En un país de distancias infinitas y paisajes tan diversos como cautivantes, todavía existen rincones donde el tiempo parece detenerse. Lejos del ritmo acelerado de las grandes ciudades, estos pueblos de la Argentina con menos de 400 habitantes invitan a reconectar con lo esencial: la naturaleza, la historia y las tradiciones. Calles de tierra, almacenes de campo, estaciones de tren que guardan memoria y una hospitalidad genuina son parte del encanto de estos destinos ideales para una escapada distinta, donde la tranquilidad es la verdadera protagonista.

1. Vagues, provincia de Buenos Aires

Esta lista comienza con un destino que probablemente comparte características con todo el resto: entorno natural, experiencia rural y un paseo que garantiza tranquilidad y desconexión. Ubicado a siete kilómetros de San Antonio de Areco, es un pueblo ligado al tren: su estación data de 1894 y era el punto donde se unían los ferrocarriles que venían de Luján con los de Retiro. Hoy funciona como Centro de Interpretación Ferroviaria y puede visitarse para conocer su historia. Si hablamos de cantidad de habitantes, este lugar tiene menos de 90 y su magia está en disfrutar las caminatas por sus calles de tierra, los mates bajo sus árboles y la comida criolla en uno de sus pocos restaurantes.

El dato: para los amantes de los trenes Los Vagones de Areco es un planazo. Se trata de un hospedaje rural que usa coches antiguos reciclados como habitaciones, que ofrece pensión completa.

Dónde: para llegar desde Ciudad de Buenos Aires, hay que tomar la RN 8 y, una vez allí, seguir las indicaciones hasta llegar a Vagues.

2. Ascochinga, Córdoba

Si bien sus habitantes no superan los 400, este pequeño pueblo de las Sierras Chicas de Córdoba recibió entre sus visitantes a John F. y Jackie Kennedy. Se dice que ambos eran muy amigos de los Cárcano, una familia muy reconocida de la provincia, que era propietaria de una estancia que aún hoy existe en este rincón cordobés.

Una visita a este lugar tiene que incluir la Iglesia del Sagrado Corazón, de estilo neogótico –donde se puede observar una placa que conmemora la visita del ex presidente de los Estados Unidos–; Tres Cascadas, un lugar para hacer trekking y disfrutar de sus saltos de agua; y Estancia La Paz, el lugar que eligió Julio Argentino Roca como su residencia. Hoy es un lugar de 500 hectáreas con campo de golf, alojamiento y restaurante.

El dato: el pueblo también tiene una reserva natural de 3.300 hectáreas donde se puede hacer senderismo y disfrutar a la orilla del río Carapé.

Cómo llegar: desde Córdoba Capital se debe tomar la RN 9 hasta Jesús María y luego la ruta E66 hasta Ascochinga. El recorrido dura una hora y 15 minutos.

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3. Aarón Castellanos, Santa Fe

Es uno de los tantos destinos argentinos que fueron nominados por la ONU a Best Tourism Villages. Con menos de 400 habitantes, este lugar atrae por su tranquilidad y por dos joyitas arquitectónicas que resaltan ante el resto de sus construcciones: sus dos iglesias y conventos de estilo europeo.

La Iglesia Cristo Redentor data de 1923 y se destaca por una nave coronada con una torre de 35 metros de altura. Cuenta con tres altares de mármol tallado y un púlpito de roble traído de Francia.

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El 80% de la población de Aarón Castellanos se dedica a la pesca de pejerrey y de carpa.

El dato: el pueblo le debe su nombre al padre de Mercedes Castellanos de Anchorena, su fundadora.

Dónde: está ubicado al sur de Santa Fe. Desde la Ciudad de Buenos Aires, se debe tomar la RN 7 hacia el noroeste bonaerense, en dirección a Leandro N. Alem, por 393 kilómetros hasta el ingreso a Aarón Castellanos.

4. Yavi, Jujuy

Tiene más metros sobre el nivel del mar que habitantes. Ubicado en medio de la Puna jujeña –a 3.400 metros sobre el nivel del mar– Yavi es una verdadera gema histórica del norte del país. Ubicado a la vera del Camino Real –que unía el Río de la Plata con el Alto Perú– fue el lugar donde funcionó el único marquesado que hubo en el país.

De esa época se conservan dos construcciones: la iglesia Nuestra Señora del Rosario y San Francisco de Asís, y el museo. La primera conserva en su altar imágenes de la Virgen y del santo laminadas en oro. Justo enfrente está la “Casa del Marqués” por donde pasaron Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan Manuel de Pueyrredón.

El dato: el pueblito conserva sus calles de tierra, sus casas de adobe y su encanto silencioso. Hay hosterías y casas de familia para hospedarse.

Dónde: para llegar es necesario tomar un vuelo desde Buenos Aires hasta San Salvador de Jujuy. Desde allí se debe conducir 300 kilómetros por la RN9 hasta Yavi.

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5. La Posta, Córdoba

El protagonista de este pueblito es, sin dudas, su algarrobo histórico ubicado en medio de una de sus calles laterales. Es Monumento Histórico Comunal y se cree que era utilizado como punto de descanso por el ejército que transitaba por el Camino de las Tropas. El pueblo tiene alrededor de 400 habitantes y es el destino ideal para probar humita, asado con cuero o arrope de tuna.

Si bien nació con la creación del ferrocarril, tuvo un antecedente a dos kilómetros de su ubicación actual en un asentamiento cercano, hoy prácticamente abandonado, llamado Cañada Honda. Allí se conserva la iglesia con su campanario y dos construcciones antiguas.

El dato: está ubicado sobre la RP 32 que lleva hacia Miramar de Ansenuza, la localidad cordobesa famosa por sus flamencos y su laguna salada.

Dónde: desde Buenos Aires se debe tomar la RN 9 hasta James Craik y, desde allí, continuar por la RN 19 hasta Río Primero. Luego continuar por la RP 10 y, finalmente, tomar la RP 32. Son 788 kilómetros hasta La Posta.

6. Colonia San Miguel, provincia de Buenos Aires

Ubicado en el partido de Olavarría, este pueblo fue fundado por Alemanes del Volga que llegaron a América a partir de 1878. Uno de sus principales atractivos es su balneario a orillas del arroyo Nievas y su Camping Municipal donde, cada febrero, se celebra la Fiesta del Camping.

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Entre sus atractivos se encuentra el Museo Municipal “Miguel Stoessel Müller”, donde se puede conocer la historia del pueblo a través de diferentes objetos que pertenecían a los pobladores del lugar; y la Iglesia San Miguel Arcángel, que data de 1883.

El dato: cada abril celebran el Día del Alemán del Volga con gastronomía y bailes alusivos.

Dónde: para llegar se debe tomar la RN 3 en dirección a Olavarría. Colonia San Miguel está a unos 351 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires.

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7. Los Ángeles, Catamarca

Su nombre podría ser un guiño directo a un lugar ruidoso, lleno de flashes y estrellas que decoran las veredas pero, para muchos por fortuna, es todo lo contrario. No llega a los 400 habitantes ni tampoco la señal telefónica. Sus visitantes, antes de conocerlo, deben cumplir un último desafío: cruzar la Cuesta de Los Ángeles, un camino que serpentea entre precipicios y rocas.

El lugar fue fundado por los españoles en 1644 y ellos fueron los que le dieron uno de sus símbolos: los nogales, que se aprecian en todo el pueblo. El río Los Ángeles es uno de sus principales atractivos y desde donde nacen senderos para conocer la Sierra de Ambato.

El dato: la mayoría de los vecinos fabrica dulces, mermeladas caseras y nueces en todas sus formas, ideales para probar un poquito de los sabores de Los Ángeles.

Dónde: para llegar desde Buenos Aires es recomendable volar hasta San Fernando del Valle o hasta Córdoba. Desde la capital de la provincia hay que tomar la RN 38 en dirección a Miradores y, desde allí, agarrar la RP 33 hasta el pueblo. Son unos 40 kilómetros.

8. La Carolina, San Luis

Elegido en 2023 como uno de los Best Tourism Villages de la ONU, este pueblito minero es hoy uno de los destinos favoritos en San Luis. No tiene más de 300 habitantes y está ubicado a los pies del cerro Tomolasta. La historia de este lugar está marcada por la minería y, particularmente, por la extracción de oro. Entre sus construcciones se pueden encontrar túneles y antiguas minas.

A esto se suma su río Amarillo, curso de aguas doradas famoso por su historia minera y por la posibilidad de buscar ese mineral. También se destacan el Museo de la Poesía, que funciona en la ex casa de Juan Crisóstomo Lafinur (poeta y filósofo puntano de relevancia), y la gruta de Inti Huasi, un yacimiento prehistórico que se puede recorrer a través de pasarelas.

El dato: La Carolina es hoy un pueblo que se transforma en peatonal en temporada alta, lo que lo hace ideal para recorrer caminando o en bici.

Dónde: desde Capital se puede llegar por la RN 7 en dirección a Villa Mercedes. Luego se debe tomar la RP 9 hasta La Carolina. En total son unos 850 kilómetros.

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9. San Clemente, Córdoba

Es el destino ideal para una escapada improvisada desde Córdoba o para los que disfrutan de paseos simples: un libro en una tarde soleada a orillas del río sin demasiadas pretensiones. El gran atractivo de este lugar es el agua, ya que está rodeado de ríos y arroyos. Según el último censo, el pueblo no llega a los 200 habitantes, pero en verano suele ser muy elegido para escapar de la ciudad.

También se pueden visitar la Capilla Nuestra Señora de la Merced, que data de 1947; y el Parque Nacional La Quebrada del Condorito, que está a unos 50 minutos de este pueblo y tiene varios senderos.

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El dato: no podés despedirte de San Clemente sin visitar el Córdoba Trucha Club, institución de pesca deportiva de truchas con un dique especialmente preparado, que cría miles de estos peces y además ofrece platos gastronómicos de excelente calidad con pesca del día.

Dónde: desde la Ciudad de Buenos Aires se debe tomar la RN 9 hasta Río Segundo y, una vez allí, desviarse por la RP C45 rodeando Alta Gracia para, finalmente, tomar la RP E96 hasta Falda del Carmen. El tramo final es un camino asfaltado de montaña.

10. Carlos Beguerie, provincia de Buenos Aires

Al igual que varios pueblos de esta lista, Carlos Beguerie también nació gracias al tren y tuvo su época dorada por su explotación agrícola-ganadera y su producción láctea proveniente de sus estancias. En 1961 el pueblo quedó prácticamente deshabitado y, gracias al turismo, revivió. Hoy cuenta con alojamientos, almacenes de barrio y hasta una Oficina de Turismo que ofrece visitas guiadas.

El pueblo no tiene más de 400 habitantes y uno de sus lugares imperdibles es La Yunta, un almacén de campo de más de 114 años, que fue uno de los impulsores del resurgimiento turístico del destino.

El dato: si te querés hospedar en este lugar, El Rebusque es una buena opción. Es una casa antigua del pueblo que fue refaccionada y que llama la atención por su fachada: está cubierta de murales hechos con pedacitos de azulejos.

Dónde: desde Buenos Aires hay que tomar la autopista Ezeiza - Cañuelas hasta Lobos y continuar por la RP 205 hacia Roque Pérez. Son 140 kilómetros.

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