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Hogarth | Café frío, sorbetes y amigos: el nuevo ritual que se comparte entre hielo, charla y verano.
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Café frío: cómo prepararlo en casa y los mejores tips

De nicho de especialidad a consumo cotidiano: cómo se prepara, por qué crece y qué cambia al tomarlo con hielo.

Soledad Vallejos
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El café frío dejó de ser patrimonio de las cafeterías de especialidad y este verano terminó de consolidarse como parte de la rutina diaria. Se prepara en casa, se sirve en un vaso alto con hielo, se toma en una plaza o se comparte en la previa de un encuentro. No reemplaza el café caliente: lo flexibiliza, amplía su mapa de posibilidades y, además, le abre la puerta a nuevos paladares.

En los últimos años, el boom del café de especialidad multiplicó barras, tostadores y nuevos spots en casi todos los barrios. La ciudad se llenó de espresso bien calibrado y granos de origen. Esa sofisticación educó el paladar. Y lo que empezó como experiencia de barra se trasladó al ámbito hogareño. En esta nota, te contamos cómo preparar café frío en casa

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NespressoIced Black con leche: hielo abundante y una versión fría que ya es parte del día a día.

Hay algo evidente: cada vez más gente tiene claro cómo le gusta su café, invierte en una buena máquina, prueba variedades y, cuando llega el calor, decide armar su versión helada en casa antes de salir. Dentro de esta tendencia, Nespresso viene desarrollando desde hace varios años distintas variedades pensadas para servirse frías, y cada verano suma nuevas ediciones. Podés conseguir todas sus opciones de café frío en la tienda online de Nespresso.

La apuesta no es sólo estacional sino que responde a una transformación más profunda en la relación con el café, que dejó de estar atado a un horario fijo para volverse más flexible, más portátil y más integrado a la rutina urbana.

Freddo Delicato, Freddo Intenso o Coconut Vanilla Over Ice son nombres que confirman que el café frío dejó de ser un recurso para combatir el calor. En Nespresso, hoy es una categoría en sí misma, con variedades pensadas específicamente para tomarse heladas. Hay perfiles más frutales y ligeros para quienes buscan frescura, versiones más intensas y tostadas que sostienen carácter aun cuando el hielo se derrite, y combinaciones como Coconut Vanilla, en la que las suaves notas acarameladas de cafés latinoamericanos se combinan con el sabor a coco y a vainilla, para darle al verano un guiño dulce y aromático. 

Aunque el café frío todavía tiene camino por recorrer, su preparación empieza a sofisticarse. El coffee corner ya no es novedad, pero ahora conviven en ese mismo espacio los accesorios tradicionales con otros pensados para versiones heladas. En esa línea, Nespresso suma piezas de diseño, desde los vasos de Receta Barista hasta los térmicos para llevar. Pero, sin dudas, las cubeteras de colores se roban todas las miradas. Con sus nueve cubos de hielo, de 30 g cada uno, son ideales para enfriar la bebida pero sin diluir rápido ni alterar el equilibrio del café.

En reuniones de trabajo o en brindis por la noche

El café frío encaja en la vida urbana por una razón simple: acompaña sin exigir. Se puede tomar caminando, en el subte o en un banco a la sombra. Es compatible con la rutina actual, atravesada por la búsqueda de pequeños momentos de disfrute en medio del ajetreo. Un buen café helado puede ser la mejor compañía en el comienzo tranquilo o agitado de una mañana, largas conversaciones con amigos, un aperitivo a la tardecita y también el brindis de la noche, en forma de Espresso Martini.

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Para los que disfrutan de rastrear el origen y las tradiciones de lo que consumen, el café frío también tiene historia. Y aunque para algunos pueda parecer una novedad asociada a las redes sociales y a los vasos transparentes llenos de hielo, su recorrido es mucho más antiguo. “A muchos les sorprendería saber que se sirve hace más de un siglo”, señala Camila Carpanetti, Coffee Ambassador de Nespresso Argentina, al mencionar los registros de una bebida llamada Mazagran, una preparación de café con agua fría y azúcar originaria de Argelia a mediados del siglo XIX, que los soldados franceses tomaban para refrescarse. En Portugal, agrega la experta, todavía se sirve con un toque de limón y ron. Lo que actualmente cambió no es la idea, sugiere Carpanetti, sino el contexto. Hoy el café frío no es una curiosidad exótica; es una respuesta concreta a días de calor y a una ciudad que se vive de un lado a otro.

A muchos les sorprendería saber que el café helado se sirve hace más de un siglo.
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NespressoColección Summer de Nespresso, pensada para servirse fría y sostener intensidad.

Del mostrador a la cocina de casa

Si el boom de las cafeterías instaló el estándar, el siguiente paso es replicarlo en casa, con la convicción de poder hacerlo uno mismo sin depender de horarios ni filas. “En Nespresso llevamos casi diez años ofreciendo novedades para el café helado, que fueron generando cada vez más interés y curiosidad. Cuando nos sorprenden los primeros días cálidos, empiezan a preguntar sobre nuestras variedades de edición limitada de verano”, cuenta Carpanetti. Sin embargo, lo que más frena, dice, no es la falta de máquina ni de vasos: es la idea de que no va a salir bien. “Los consumidores pueden ver el café helado como algo difícil de preparar, o consideran que no resultará un buen sabor o no se verá tan lindo como lo preparan en redes sociales”.

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NespressoRecetas paso a paso y combinaciones simples para replicar en casa sin equipamiento profesional.

La respuesta, insiste, es simplificar. “Nuestra propuesta es que tengas el café adecuado para una receta exquisita, fácil de preparar”, asegura. Pero, ¿qué cambia cuando el café se toma frío? La parte menos visible del café helado es que no se trata sólo de volcar un espresso sobre hielo. En frío, el café se comporta distinto.

“Hay dos elementos que hacen mucha diferencia sensorial entre el café caliente y el helado —explica Carpanetti—. Uno es que cuanto más baja sea la temperatura de la bebida, más difícil será que el aroma de ese café se libere, y el otro es que hay mucha más agua en la taza por el derretimiento del hielo, así que necesitamos cafés con más cuerpo, más cremosos e intensos”.

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Por eso, las variedades desarrolladas por Nespresso para café frío contemplan esa pérdida aromática y la dilución, y están calibradas en origen, molienda y tueste para sostener intensidad, incluso a temperaturas heladas. Sin embargo, advierte Carpanetti, también se puede usar para preparar esta bebida fría una cápsula diseñada para café caliente. 

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NespressoVariedades de verano con intensidad, cuerpo y mucho aroma.

Cómo preparar café frío en casa

“El error más común es creer que es difícil, que no va a salir bien cuando lo preparamos”, señala Carpanetti. Sus recomendaciones son concretas: elegir un café adecuado, “fresco, con perfiles aromáticos frutales o balanceados”, respetar proporciones y “siempre agregar mucho, mucho hielo”. También es clave arrancar con una receta guía según el método de extracción. Si el favorito es el americano, el cappuccino o el latte, por ejemplo, hay que buscar su versión helada y ajustar desde ahí.

En esa transición del mostrador a la cocina, la cápsula funciona como atajo. “Te da simplicidad en elegir el café perfecto para tu taza, suave o intenso, lo que te deja más tiempo para jugar con otros ingredientes, o simplemente agregar hielo”, resume la Coffee Ambassador de la marca.

Porque si el boom de especialidad instaló la exigencia, el café frío instauró la libertad: tomarlo donde quieras, como quieras y a la temperatura que mejor dialogue con el momento del día.

Tips rápidos para que el café frío salga bien

  • Mucho hielo, siempre. El error clásico es poner dos cubitos “para no aguar”: ocurre lo contrario. Poco hielo se derrite rápido y se diluye más.

  • Pensá en cuerpo e intensidad. En frío, el café “se esconde”. Si vas a sumar tónica, leche o jarabes, necesitás que el café se sienta.

  • Cuidá el orden de armado. Jarabe + hielo primero; luego tónica o leche; y el café al final para preservar capas y aroma.

  • Usá vaso o mug térmico si lo llevás. Ayuda a sostener temperatura y textura (sobre todo si hay leche fría espumada).

  • Empezá por una receta guía y ajustá. Primero replicar, después personalizar.

Mini recetario para hacer en casa (ideal “para llevar”)

1) Café & tónica con menta (refrescante, cítrico)

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NespressoUna combinación liviana para cuando sube la temperatura.

Café sugerido: Ristretto / Arpeggio / Livanto

Ingredientes

  • 1 pump de jarabe de azúcar (7 g); 40 ml de café (ristretto); 90 g de hielo (3 cubitos de 30 g); 90 g de agua tónica; menta fresca

Paso a paso: En un vaso, colocá el hielo y el jarabe de azúcar. Sumá una parte de la tónica y mezclá. Agregá el resto de la tónica. Extraé el café (40 ml) sobre los ingredientes. Terminá con una ramita de menta para más aroma.

2) Iced Latte Macchiato (cremoso, fácil, look “café de barra”)

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NespressoUn café irresistible a los ojos y al paladar.

Café sugerido: Ristretto / Arpeggio / Livanto

Ingredientes

  • 40 ml de café; 90 g de hielo (ideal 3-4 cubitos); 80 ml de leche entera o descremada

Paso a paso: En un vaso, colocá el hielo. Espumá la leche fría (si tenés Aeroccino, usá la opción de espuma fría). Volcá la leche espumada sobre el hielo. Extraé el café (40 ml) por encima.

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