Hay algo que pasa cuando un restaurante logra combinar buena comida con clima de barrio: se siente inmediatamente. Eso fue lo que nos pasó cuando fuimos a conocer ONO Nikkei, el restaurante de cocina peruana moderna que abrió hace unos meses en Colegiales y que ya se convirtió en uno de esos lugares a los que los vecinos vuelven una y otra vez. La propuesta es de Alfredo Sansone y Daniela Franco, una pareja que ya tenía experiencia con su primer local en Ciudad Evita y que en esta nueva sede decidió apostar fuerte: más espacio, una carta amplia y un proyecto pensado para quedarse largo rato en la mesa.
El restaurante ocupa una gran esquina del barrio y tiene ese equilibrio que funciona muy bien: moderno pero cálido. Predominan los tonos grises y negros, mesas de madera y sillones de cuero, con espejos redondos y luces regulables que crean un ambiente íntimo sin perder onda. Hay mesas adentro y también en la vereda, ideal para noches templadas. El salón tiene unos cincuenta cubiertos y cada mesa tiene su propia lámpara —detalle simple pero efectivo— que permite ajustar la luz y armar el clima perfecto para una cena tranquila.
La experiencia arranca con un otoshi de bienvenida, una mini causa peruana que abre el apetito y anticipa el estilo de la casa. A partir de ahí, la carta despliega varios clásicos peruanos con un giro contemporáneo. Probamos algunas causas, que tienen protagonismo absoluto: la limeña llega con puré suave de papa andina al ají amarillo, pollo, palta, tomate y mayonesa casera, mientras que la causa tibia con salmón grillado suma escabeche de setas y un contraste muy interesante de temperaturas. Otra versión que vale la pena es la de pulpo al olivo, intensa y bien equilibrada.
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Los ceviches también merecen un capítulo aparte. El Clásico, con pesca fresca marinada en jugo de lima, cilantro y maíz chulpi, funciona como una puerta de entrada perfecta a la cocina peruana. Pero si estás en búsqueda de algo distinto, podés probar el Nikkei, que mezcla salmón rosado con mango y miel de maracuyá. Por último, el Wasabi apuesta por una combinación más intensa y cremosa. Para quienes no pueden decidirse —¡nos pasó!— están los tríos de ceviches o causas, ideales para compartir.
Entre los platos principales hay muchas opciones tentadoras. El salmón teriyaki con quinoa salteada combina muy bien el perfil japonés con ingredientes andinos, mientras que el mero a lo macho con mariscos batayaki es más potente y sabroso. También probamos la cazuela ONO, un plato abundante con pulpo, salmón, mejillones y langostinos al curry acompañados de arroz negro. Y claro, no podía faltar el lomo saltado al pisco, un clásico peruano que acá sale jugoso y bien ejecutado.
El sushi también ocupa un lugar importante en la carta: rolls tradicionales, opciones vegetarianas, combinados premium y piezas calientes que mantienen la impronta nikkei. Además, de lunes a jueves hay sushi libre, una opción más dentro de una carta que ya convoca y mantiene el lugar lleno incluso durante la semana.
Para el final, los postres siguen la línea peruana con algunos favoritos de la casa. El suspiro nikkei es suave y dulce sin resultar pesado, mientras que la torta cinco leches o la degustación de postres son ideales para quienes quieren probar un poco de todo.
La experiencia se completa con una barra que mezcla pisco sour, cócteles clásicos y vinos argentinos, en una carta pensada para acompañar los sabores intensos de la cocina peruana.
En pocas palabras: ONO Nikkei es uno de esos restaurantes que combinan buena comida, ambiente agradable y espíritu de barrio. Es perfecto tanto para una cena tranquila como para una salida con amigos o cualquier otra excusa que nos haga seguir explorando la cocina nikkei en Buenos Aires.
Dónde: Avenida Forest 1399, Colegiales.
