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Time Out Buenos Aires | Punta del Este, un gran destino incluso en marzo.
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El encanto de Punta del Este al final del verano: una guía para marzo

Cinco highlights entre playas, arte y gastronomía para disfrutar cuando aún hace calor pero el ritmo es más relajado.

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Punta del Este puede ser un gran destino incluso al final del verano. La temporada en esta ciudad uruguaya jamás termina: como máximo cambia de ritmo, se vuelve más íntima, sofisticada y disfrutable.

Sin el vértigo del pleno verano, aparece otra cara de Punta, con más tiempo y espacio para recorrer la Península, parar en la playa, comer bien y perderse entre galerías, cafés y paseos a cielo abierto. Para muchos, le gana a su versión de diciembre y enero: con menos gente y un clima que todavía acompaña, marzo invita a redescubrir sus clásicos y a explorar otros rincones con calma.

1. The Grand Hotel

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The Grand HotelLas habitaciones de The Grand Hotel dan directo al mar.

El recorrido arranca en The Grand Hotel, ubicado justo enfrente de Playa Brava, con vistas inigualables a ese balneario oceánico famoso por su oleaje impetuoso. A las instalaciones propias de un hotel de cinco estrellas les suma amenities como pileta exterior y pileta climatizada interior, spa, salón de belleza, sala de cine, gimnasio equipado, rooftop bar, bicicletas de cortesía y hasta un club de playa, Montauk Brava.

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Tali KimelmanThe Grand Hotel mira de frente a Playa Brava.

Para comer bien no hace falta salir del hotel: basta con bajar al Lighthouse Restaurant y el Lighthouse Terrace, que ofrecen cocina internacional con productos locales, o bien ir al Lobby Bar si se busca un punto de encuentro más informal.

Dónde: Rambla Lorenzo Batlle Pacheco y Avenida del Mar (Parada 10 de la Playa Brava).

2. Los Dedos

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Mayumi Maciel - UnsplashLa escultura creada por el artista chileno Mario Irarrázabal sigue siendo un emblema de Punta del Este.

Después de hacer el check-in en el hotel y cruzarse al club de playa, se puede seguir por La Brava hacia el sur hasta cruzarse con La mano, Los dedos u Hombre emergiendo a la vida, tres formas de llamar a esta escultura de cinco dedos parcialmente sumergidos en arena, creada por el artista chileno Mario Irarrázabal en 1981. Hoy parte del Paseo de Las Américas, la obra es un símbolo de Punta del Este que sigue convocando turistas a toda hora.

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Desde Los Dedos, en pocos minutos a pie o en auto se puede entrar a la Península por Gorlero, la avenida más tradicional de Punta del Este, donde empiezan a aparecer locales, cafés y el movimiento esteño clásico.

Dónde: Km 162.500, Avenida Eduardo Víctor Haedo.

3. Península de Punta del Este

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Playa MansaPlaya Mansa, el lugar perfecto para disfrutar del atardecer como un local.

La Península es el corazón histórico de la ciudad. Acá conviven algunas de sus postales más reconocibles y una vida cotidiana que al final de la temporada se desacelera. En la avenida Gorlero, la calle 20 y sus adyacentes se concentra el movimiento comercial, con tiendas, galerías y algunos restaurantes clásicos informales que todavía sostienen el tradicional pulso de la Península.

A pocos minutos, el puerto sigue siendo uno de los puntos más activos, ideal para seguir comiendo, ver lobos marinos y, si hay suerte, presenciar la llegada de los pescadores. Bordeando la costa hacia el noroeste se llega a Playa Mansa, donde el Río de la Plata se mezcla con el océano. Es el lugar perfecto para sentarse frente al agua, mate en mano, y ver caer la tarde como lo hacen los locales.

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The Grand Hotel.Huma Rooftop Bar & Lounge, el bar del hotel con las mejores panorámicas.

La noche puede cerrarse en el Huma Rooftop Bar & Lounge, en el piso 9 de The Grand Hotel, con las mejores panorámicas del mar en todo el establecimiento.

Dónde: Centro de la Península, Calles 20 y 27; Puerto, Rambla Gral. Artigas 652; Playa Mansa, desde el Puerto hasta Punta Ballena.

4. La Barra

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Pedro Slinger - UnsplashEl aire bohemio y relajado de uno de los balnearios esteños más bellos.

Después de una noche de hotel reparadora, el itinerario invita a alejarse del centro para descubrir esos imperdibles que esperan más allá de la Península. Como, por ejemplo, La Barra, que ya es mucho más que un balneario: famoso por su ambiente bohemio-chic, es ideal para una mañana de café, galerías y concept stores.

El recorrido, que demanda entre 10 y 15 minutos en auto, comienza con una escala cafetera en alguna de las dos sedes de Borneo de la ruta 10, el eje donde se concentra lo mejor de la zona. Si nos levantamos tarde y ya es hora del almuerzo, se puede comer apenas se cruza el ondulado puente de La Barra, en las mesas de El Tesoro, ubicado dentro de un pequeño hub creativo con tienda y estudio de diseño.

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Retomando la ruta 10 hacia el sudeste, en el cruce con Alborada, está el Paseo Real de La Barra, con concept stores, talleres de arte y espacios donde los propios artistas exhiben y venden sus obras. Y, un poco más allá por la misma ruta, OH! La Barra, un paseo de compras con marcas internacionales, restaurantes y una arquitectura abierta que nos hace olvidar que estamos en un shopping. A 300 metros por la 10 se llega a Galería Sur, una de las salas de exhibición históricas de la ciudad, con arte latinoamericano moderno y contemporáneo.

Dónde: La Barra, km 160 a km 168, Ruta 10.

5. Faro de José Ignacio

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Rodrigo SoldonEsta torre de piedra es un ícono inconfundible del paisaje costero esteño.

El final perfecto es a media hora en auto, con dirección al este: el Faro de San Ignacio, la emblemática torre de piedra que fue iluminada por primera vez hace un siglo y medio. Unos 3 kilómetros antes de llegar, se puede hacer escala en el emergente barrio de La Juanita. Entre casas de arquitectos y una movida cultural en expansión, empiezan a aparecer algunos restaurantes como Tres La Juanita, que ofrece pastas y pesca, y espacios híbridos como Rizoma, que combina libros, café y cerámica. Todo enmarcado por un frondoso bosque de pinos que se divisa al fondo.

Ya al lado del faro, se puede disfrutar del atardecer en playas amplias y tranquilas, y de la gastronomía que aún funciona al final de la temporada, como Cruz Del Sur, que a sus platos de huerta orgánica les suma boutique y galería de arte. Un cierre a la altura de un destino que, incluso cuando el verano nos deja, siempre tiene algo más para mostrar.

Dónde: Ruta 10, a unos 35 km de Punta del Este.

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