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Domaine Elena de Mendoza
Domaine Elena de Mendoza

Vinos NoLo: la tendencia del vino sin alcohol y bajo alcohol

El vino sin alcohol y de baja graduación deja de ser una rareza para convertirse en una nueva forma de disfrutar la copa: más consciente, más flexible y cada vez más presente en bodegas, restaurantes y mesas argentinas.

Federico Juarros
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Hasta hace no tanto, hablar de vino sin alcohol sonaba a contradicción. Hoy, en cambio, forma parte de una conversación global que atraviesa la gastronomía, la cultura y las nuevas formas de socializar. Los vinos NoLo —sin alcohol o de baja graduación— dejaron de ser una rareza para convertirse en una tendencia en expansión dentro del mundo del vino, cada vez más presente en cartas de restaurantes, ferias especializadas y góndolas bien curadas. No se trata de eliminar el vino de la mesa, sino de sumar opciones: beber menos, beber mejor o elegir cuándo sí y cuándo no, sin resignar el ritual de la copa, el brindis ni el placer de compartir: disfrutar sigue siendo central, aunque ya no necesariamente ligado al alcohol.

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Domaine Elena

Vino sin alcohol: cómo se mantiene el ritual sin la graduación

En este nuevo contexto, el vino sin alcohol ofrece algo clave: pertenecer al momento. Copas, brindis, maridajes, sobremesa, charla. Todo eso sigue ahí. En mercados como Europa y Estados Unidos, grandes bodegas tradicionales ya desarrollan líneas específicas, invierten en tecnología de desalcoholización y trabajan perfiles sensoriales cada vez más cuidadosos. La categoría todavía es joven, pero avanza rápido: mejor sabor, más identidad y menos sensación de “producto funcional”.

Por qué cada vez más personas eligen vinos sin alcohol o de baja graduación

El auge NoLo se explica por varios factores: la Generación Z bebe menos alcohol que cualquier otra antes que ella, el consumo moderado empieza a ser cuestionado y gana terreno una forma de disfrutar que no resigna claridad, energía ni rendimiento al día siguiente (sí, también hablamos de la resaca).

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Finca Flichman

Eso no quita que el vino sin alcohol siga generando resistencia, sobre todo entre los más tradicionales. La crítica suele apuntar al sabor: el alcohol aporta cuerpo, textura y persistencia, y su ausencia se nota. A eso se suman debates sobre denominación, identidad y una pregunta incómoda que flota en el aire: ¿hasta qué punto sigue siendo vino?

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Pero, como pasó antes con los cafés de especialidad, las cervezas artesanales o la coctelería sin alcohol, el tiempo y la calidad suelen ordenar la discusión.

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Domaine Elena

¿El vino sin alcohol llegó para quedarse?

Probablemente un poco de ambas. Algunas etiquetas desaparecerán, otras llegarán para quedarse. Pero el cambio de hábito parece ir más allá de una moda. El vino NoLo no viene a reemplazar al vino de siempre, sino a convivir con él, a sumar momentos posibles y ofrecer alternativas sin renunciar al placer.

Y en una provincia como Mendoza, donde el vino es identidad, paisaje y cultura, la pregunta no es si el NoLo existe, sino cómo se hace, con qué criterio y con qué honestidad.

Mendoza y el vino sin alcohol: cómo una región tradicional se adapta al cambio

El vino sin alcohol no pide permiso: avanza, incomoda, se equivoca, mejora y vuelve a intentar, como toda transformación cultural. Tal vez ahí esté lo más interesante: no en discutir si es vino o no, sino en lo que dice de nosotros, de cómo queremos brindar hoy y del lugar que ocupa el disfrute en nuestras vidas.

Aunque en Argentina —y especialmente en Mendoza— el mercado todavía está en desarrollo, algunas bodegas ya se adelantaron y forman parte activa de este cambio. Acá, una selección de ocho etiquetas sin alcohol, de baja graduación y propuestas afines que dialogan de lleno con el espíritu NoLo.

8 vinos mendocinos sin alcohol (o con baja graduación)

1. Nieto Senetiner 0% Brut de Nieto Senetiner

La bodega lanza Nieto Senetiner 0% Brut, el único y verdadero espumante sin alcohol de Argentina. Un espumante 100% vino y 0% alcohol, elaborado con uvas Pinot Noir del Valle de Uco, fiel al espíritu innovador característico de Nieto Senetiner. Un producto sin aromatizantes ni saborizantes y con solo 15 calorías por copa, busca preservar el carácter y la identidad de los espumantes de la bodega. Elaborado a partir de uvas Pinot Noir del Valle de Uco, este espumante 0% adquiere el distintivo tono asalmonado y característica elegancia de la bodega.

El dato: detrás del espumante 0.0% de Nieto Senetiner hay un trabajo enológico pensado desde el origen: Santiago Mayorga y Roberto González combinan innovación y experiencia en una misma copa.

2. Chardonnay Bajo Alcohol de Finca Flichman

El Chardonnay Bajo Alcohol de Finca Flichman (9%) propone una forma más liviana y relajada de disfrutar el vino, sin resignar frescura ni identidad. Aromático y sutil, combina notas frutales delicadas con un toque de mineralidad que lo vuelve refrescante y fácil de tomar, ideal para cualquier momento del día. Un blanco pensado para quienes buscan una copa más liviana, versátil y contemporánea, donde el equilibrio está en el centro de la experiencia.

El dato: Finca Flichman no es cualquier bodega mendocina: es una de las más antiguas de Argentina, fundada en 1910, que supo adaptarse a más de un siglo de cambios sin perder su identidad.

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3. LoCa Malbec – Domaine Bousquet

De color violeta intenso. Intensos aromas de frutas rojas y negras, cuerpo ligero y afrutado.este Malbec de Domaine Bousquet  con tan solo 9,5% de alcohol, se elabora con uvas de viñedos orgánicos certificados en el Valle de Uco, cosechadas de forma temprana y fermentadas con levaduras naturales.

El dato: además de su bajo contenido calórico y alcohólico, LoCa es vegano, sin gluten, sin sulfitos y con certificación de agricultura regenerativa.

4. Crios Sustentia Chardonnay – Susana Balbo Wines

Crios Sustentia Chardonnay es un blanco mendocino que entiende el momento: fresco, elegante y con apenas 8,9% de alcohol, nace de una cosecha temprana en el Valle de Uco que reduce naturalmente el azúcar de la uva y logra un perfil más liviano, con menos calorías pero sin perder carácter. De acidez equilibrada y bien refrescante, se disfruta mejor bien frío, acompaña platos livianos y encaja perfecto en nuevas formas de beber. Además, forma parte de Sustentia, la sub-línea de Críos enfocada en sostenibilidad, viticultura ecológica e innovación, donde el disfrute consciente no es una consigna sino una práctica real.

El dato: Susana Balbo Wines, los blancos y rosados representan hasta el 40% del portfolio, más del doble del promedio nacional.

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5. Domaine Elena de Mendoza – Catena Zapata

El futuro del vino también se escribe desde la ciencia. Tras dos años de investigación, Catena Zapata presenta Domaine Elena de Mendoza, una línea premium que explora nuevos territorios con vinos sin alcohol y de baja graduación elaborados a partir de verjus, el jugo sin fermentar de uvas verdes de Chardonnay del Valle de Uco. La propuesta incluye dos bebidas gasificadas sin alcohol, infusionadas con botánicos, y dos espumosos de apenas 7%, Uco Mineral y Uco Stones, que combinan verjus con Chardonnay seco. Aromáticos, elegantes y equilibrados, abren una nueva manera de pensar y disfrutar el vino sin resignar experiencia ni sofisticación.

El dato:  el uso del verjus —inusual en la vitivinicultura argentina— permite bajar el azúcar, el alcohol y las calorías, sin sacrificar complejidad que caracteriza los vinos de esta bodega.

6. Wine Not de Bodega Andeluna

Andeluna Wine Not, uno de los pocos y primeros Malbecs de baja graduación (9,5%) del mercado, nace en los viñedos del Valle de Uco, desafía la tradición de la cepa con una cosecha temprana y mínima intervención que prioriza frescura y fruta vibrante, reflejando cómo una bodega de montaña con más de 70 hectáreas propias mira hacia nuevas formas de beber sin perder terroir ni estilo.

El dato: también cuentan con el Andeluna 1300 Torrontés Dulce Natural, elaborado con uvas del Valle de Uco provenientes de un antiguo parral, este vino tiene solo 6,5% de alcohol.

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7. Aquí estamos todos locos Sauvignon Blanc de Bodega Niven

El Sauvignon Blanc de Bodegas Niven, nacido en Pareditas, en el extremo sur del Valle de Uco, es una apuesta personal del enólogo por los vinos de bajo alcohol, lograda a partir de vendimia temprana, maceración y fermentación con pieles y crianza en concreto, un combo que potencia su frescura, acidez vibrante y ligereza sin resignar carácter ni complejidad, ideal para disfrutar en días cálidos y entender cómo el clima frío y los suelos austeros de la zona pueden dar vinos livianos pero con personalidad propia.

8. El Mirador Ancellotta Malbec de Bodega Mauricio Lorca

Este inusual Ancellotta Malbec de Bodega Mauricio Lorca de su línea El Mirador -con apenas 9,5% de alcohol y fruto de una cosecha temprana de viñedos históricos del Este mendocino- es un tinto fresco y frutado que rompe con la lógica de graduaciones altas, mostrando cómo una bodega que recupera cepas antiguas puede traducirlas en un vino ligero y lleno de personalidad sin perder la conexión con su terruño. Un varietal poco convencional dentro del consumo local, pero que se merece un lugar dentro de las próximas etiquetas a descubrir.

El dato: Mauricio Lorca es uno de los enólogos que más temprano apostó por rescatar varietales poco comunes en Mendoza, como la Ancellotta, trabajando con viñedos antiguos del Este y producciones chicas.

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