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Las obras recomendadas de la cartelera teatral de Madrid: teatro, musicales, danza, circo...

Las obras recomendadas de la cartelera teatral de Madrid: teatro, musicales, danza, circo...

Los teatros de Madrid acogen los espectáculos más importantes del panorama español. Desde grandes musicales hasta representaciones independientes, desde los teatros más bonitos de Madrid, las representaciones del Centro Danza Matadero, monólogos, la cartelera de capital está en constante renovación. Para que no te pierdas nada, hemos seleccionado los espectáculos que debes ver en la capital. Horarios, precios, sinopsis… ¡entérate de todo! RECOMENDADO: Las mejores exposiciones de la ciudad  
El teatro que veremos este año en Madrid: obras imprescindibles de la temporada 26/27

El teatro que veremos este año en Madrid: obras imprescindibles de la temporada 26/27

Hay temporadas que se anuncian y otras que se intuyen. Esta, la 26/27, es de las segundas: basta mirar la cartelera que empieza a asomar en los escenarios de Madrid para entender que viene cargada. Hay un texto norteamericano que ya es de culto antes de pisar suelo español, hay danza que ladra literalmente sobre el escenario, hay autoficción, cabaret, teatro foro con adolescentes y hasta un accidente aéreo convertido en dramaturgia coral. Ni rastro de temporada de transición. Hemos ido espigando estrenos, reposiciones y visitas de compañías internacionales que aterrizan en Teatros Canal, el Centro Dramático Nacional, el Teatro de La Abadía y Nave 10 entre septiembre de 2026 y junio de 2027. Van ordenados por fecha de estreno, así que también sirve como agenda para ir marcando el calendario.   RECOMENDADO: Las mejores obras de la cartelera de teatro, danza y comedia de Madrid Clica aquí si quieres más información sobre nuestros estándares editoriales y nuestras directrices éticas para crear este contenido.
Mejores festivales de teatro para una escapada cultural por España este verano

Mejores festivales de teatro para una escapada cultural por España este verano

Hay veranos en los que el teatro parece salir de los edificios porque dentro ya no cabe. No por exceso de público, aunque ojalá fuera siempre por eso, sino porque ciertas palabras necesitan piedra antigua, aire caliente, campanas lejos, murallas, plazas y esa oscuridad azulada de julio que hace que todo parezca un poco más serio. Este 2026, la ruta teatral española vuelve a proponer algo más que una agenda de festivales. Propone una manera de mirar el país: desde sus ruinas, sus patios, sus castillos, sus ciudades monumentales y esos escenarios al aire libre en los que un verso bien dicho puede cortar la respiración. El conjunto de estos siete festivales dibuja un verano teatral generoso, ambicioso y, por momentos, muy emocionante. Almagro custodia el verso barroco con una mezcla de respeto y curiosidad. Olmedo lo acerca al oído. Escenario Patrimonio convierte la comunidad en mapa sensible. Escenas de Verano recuerda que la cultura también se construye desde la cercanía. Peñíscola mira al clásico desde una roca frente al mar. Olite le da un aire de cuento inquieto. Mérida se sienta sobre la piedra romana y vuelve a preguntarnos por el destino.  RECOMENDADO: Festivales de pequeño formato para una escapada musical en plena naturaleza
Chilescénicas 2026: el nuevo festival de teatro que une dos continentes

Chilescénicas 2026: el nuevo festival de teatro que une dos continentes

Hay obras que se quedan dentro durante años. A mí me ocurrió en octubre de 2021 con 'Hilda Peña', cuando se presentó en la sala Nueve Norte. Salí con esa sensación rara de haber visto algo verdadero. Sin alardes. Sin humo. Un texto preciso, doloroso, lleno de humanidad, sostenido por una interpretación que entendía que la emoción funciona mejor sin adornos. Desde entonces he pensado muchas veces que aquella pieza merecía seguir viajando, encontrar otros públicos, otras ciudades y otras conversaciones. Por eso la llegada de Chilescénicas 2026, primera edición de un festival dedicado a la creación escénica chilena contemporánea en Madrid, tiene algo de buena noticia y de justicia poética. Del 7 al 30 de mayo, las salas Nave 73 y El Umbral de Primavera acogerán cinco propuestas (cuatro teatrales y una de danza/performance) además de un taller impartido por Ramón Griffero, una figura capital del teatro iberoamericano reciente. El proyecto que no nace desde el escaparate institucional sino desde la necesidad El festival está impulsado por Jéssica Huerta y Ricardo Goñi, artistas chilenos afincados en Madrid que conocen bien lo que supone crear lejos del lugar de origen. Y quizá ahí está una de las claves del proyecto que no nace desde el escaparate institucional sino desde la necesidad. La necesidad de generar comunidad, de dar espacio a dramaturgias poco visibles aquí y de conectar escenas que comparten idioma pero no siempre circuitos. Madrid presume, con razón, de cartelera amp
Teatralia 2026: las obras imprescindibles del festival de teatro infantil

Teatralia 2026: las obras imprescindibles del festival de teatro infantil

Hay festivales que nacen con una idea clara y otros que se van encontrando a sí mismos con el tiempo. En el caso de Teatralia, probablemente han ocurrido ambas cosas. Lo que empezó hace tres décadas como una apuesta de la Comunidad de Madrid por acercar las artes escénicas a la infancia y la juventud se ha convertido, con los años, en una referencia internacional para las artes escénicas dirigidas a todos los públicos. Este 2026 el Festival Internacional de Artes Escénicas para Todos los Públicos de la Comunidad de Madrid celebra su trigésima edición y lo hace con una programación que, de alguna manera, resume su historia: diversidad de lenguajes, una fuerte presencia internacional y una curiosidad constante por las nuevas formas escénicas. Del 6 al 29 de marzo, 29 compañías procedentes de 11 países presentarán 30 espectáculos repartidos entre la capital y 17 municipios de la región. El teatro para la infancia y la juventud puede ser también un territorio de riesgo, de belleza y de experimentación En tres décadas, por Teatralia han pasado casi 400 compañías extranjeras y más de 300 españolas, se han presentado alrededor de mil espectáculos y se han celebrado más de seis mil funciones en cerca de un centenar de espacios escénicos. Son cifras que impresionan, sí, pero lo verdaderamente significativo es otra cosa: la sensación, compartida por muchos espectadores que crecieron con el festival, de que el teatro para la infancia y la juventud puede ser también un territorio de rie
Festival Riesgo 2026: seis maneras de entender el circo

Festival Riesgo 2026: seis maneras de entender el circo

Del 12 de febrero al 1 de marzo, los Teatros del Canal vuelven a convertirse en un territorio fértil para el circo contemporáneo con la II edición de Riesgo, un festival joven, apenas va por su segundo asalto, pero con una idea muy clara de lo que quiere ser. No tanto una muestra de "lo mejor del circo actual" (esa frase ya nos la sabemos), sino un espacio donde el circo se cruza sin complejos con otras disciplinas, se contamina de teatro, danza, música, pensamiento, y se atreve a mirar de frente sus propias contradicciones. Riesgo se consolida este año como una apuesta decidida por un público juvenil y adulto, dispuesto a dejarse sacudir. Un público que no busca necesariamente el aplauso fácil ni el virtuosismo vacío, sino experiencias que se sostengan desde el cuerpo, la imagen y la inteligencia. Un festival que crece hacia dentro Si la primera edición funcionó como una especie de carta de presentación, esta segunda entrega afina el tiro. "Queríamos profundizar", explica su directora artística Eva Luna García-Mauriño, "ver cómo el circo se construye hoy desde la hibridación, cómo dialoga con otras artes y cómo ese cruce genera nuevas dramaturgias". Y eso se nota en una programación que no se dispersa: seis espectáculos de cinco países (España, Bélgica, Francia, Suiza y Canadá), todos con una identidad muy marcada, que basculan entre lo íntimo y lo expansivo, entre la crudeza y la adrenalina. Hay algo común a todas las propuestas: el deseo de contar. No de exhibir destreza,
Guía de artes escénicas para 2026: más de 10 títulos de teatro, danza o circo que veremos

Guía de artes escénicas para 2026: más de 10 títulos de teatro, danza o circo que veremos

Hay años en los que las artes escénicas parecen alinearse para ofrecernos algo más que programación: una especie de cartografía emocional de nuestro tiempo. 2026 es uno de esos años. En Madrid se asoman a la temporada estrenos de grandes nombres, versiones esperadísimas, revisiones de textos fundamentales, retornos míticos, ópera contemporánea, danza radical y pequeñas joyas capaces de sacudirnos como solo el teatro vivo puede hacerlo. De Lorca a Unamuno, pasando por el multiverso de Nick Payne, la mirada radical de La Zaranda, el circo contemporáneo expansivo de Oriol Pla, la sensibilidad de Alberto Conejero, la primera ópera de Nao Albet y Marcel Borràs o la poesía escénica de Romina Paula, 2026 se presenta como un año imprescindible para quien disfrute del teatro como lugar de pensamiento, emoción y memoria. Aquí va una selección de lo que no queremos perdernos, pieza a pieza, para que puedas planificar tu calendario cultural con tiempo (y sin quedarte sin entradas, que con varios de estos títulos será difícil). RECOMENDADO: Todos los espectáculos que tienes que ver en Madrid: teatro, musicales, danza, circo... Clica aquí si quieres más información sobre nuestros estándares editoriales y nuestras directrices éticas para crear este contenido.

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Entra con cuidado y quédate a bailar

Entra con cuidado y quédate a bailar

A Ede ya la conocíamos como cantante. Lo interesante es que ella parece empeñada en que nos acostumbremos a verla también como creadora escénica. 'Entra con cuidado y quédate a bailar' nace alrededor de 'Fieralinda', su segundo disco, pero la propuesta no quiere limitarse a llevar esas canciones a un escenario. Ede comparte dirección con Celso Giménez, fundador de La Tristura, y juntos plantean un concierto en el que música, dramaturgia, cuerpo y espacio juegan en el mismo terreno. Hay algo especialmente pertinente en la idea de partida. Ede reivindica la posibilidad de estar en una misma habitación y compartir un tiempo con otras personas, sin recurrir a las pantallas. Escuchar música, sí, pero también mirar, estar, esperar. Su trayectoria explica bastante bien esta deriva. Tiene formación en teatro musical y danza y ha colaborado con artistas como Xoel López, Ismael Serrano o Club del Río. En 2025 publicó 'Fieralinda', un trabajo dividido en dos partes que juega con dos registros muy diferentes, lo electrónico y lo acústico. Después de meses de pruebas y de gira, el proyecto llega al festival como estreno absoluto. Y nos interesa precisamente porque parece estar buscando qué puede ser un concierto cuando quienes están encima y quienes están debajo del escenario comparten algo más que hora y espacio.
The Forest

The Forest

Hay temas que parecen pedir solemnidad y, sin embargo, agradecen muchísimo una mirada que se permita el humor. 'The Forest' habla de la muerte de los padres, de la enfermedad, de la pérdida y de esas heridas familiares que nunca terminan de cerrarse. Pero lo hace desde un lugar que parece bastante más incómodo y, por eso mismo, más humano. La pieza reúne a la bailarina y coreógrafa italiana Cristiana Morganti y al director argentino Claudio Tolcachir. Dos artistas procedentes de lenguajes distintos que construyen juntos una obra donde teatro y danza dejan de competir por el espacio. Morganti, que fue bailarina de la compañía de Pina Bausch, aporta una relación con el cuerpo muy particular. Tolcachir, fundador de Timbre 4 y habitual del Festival de Otoño, lleva al proyecto su capacidad para observar las relaciones familiares sin maquillarlas demasiado. En escena, Morganti comparte espacio con la actriz Lisa Lippi Pagliai. Las dos se mueven por un paisaje escénico que tiene algo de cuento y algo de pesadilla, mientras aparecen recuerdos, personajes y situaciones que hablan de lo que significa perder a quienes nos han enseñado a estar en el mundo. Nos atrae especialmente esa combinación. Porque hablar de la muerte desde la escena no tiene por qué conducir siempre al silencio y la solemnidad. A veces una carcajada inesperada dice bastante más sobre el dolor que un largo monólogo.
Un Hamlet de moins

Un Hamlet de moins

Hay que tener bastante descaro para enfrentarse otra vez a 'Hamlet'. La obra lleva más de cuatro siglos siendo interpretada, revisada, deformada y discutida. El Théâtre des 13 vents de Montpellier decide meterse precisamente ahí, en ese lugar en el que ya parece que todo está dicho. 'Un Hamlet de moins', creado por Nathalie Garraud y Olivier Saccomano, coloca en el centro a cuatro jóvenes atrapados dentro de la obra de Shakespeare: Hamlet, Horacio, Ofelia y Laertes. Todos cargan con las expectativas de sus padres, de su reino y, de paso, de quienes los observamos desde la butaca. La obra se pregunta qué significa ser visto, juzgado y evaluado. También habla de las imágenes, del miedo, del olvido y de esa capacidad tan contemporánea de borrar determinadas historias para construir un presente más cómodo. Garraud y Saccomano llevan años trabajando juntos en un teatro que cruza creación y pensamiento político. No parece que su objetivo sea rendir pleitesía al clásico. Más bien, utilizarlo como material de discusión. Y quizá esa sea la mejor manera de volver a Shakespeare. No preguntarnos qué quiso decir hace cuatro siglos, sino qué nos está molestando de él ahora.
Mi madre y el dinero

Mi madre y el dinero

Hay historias familiares que empiezan hablando de una persona y terminan contando muchas más cosas de las que parecía que iban a contar. Es lo que ocurre con 'Mi madre y el dinero', del mexicano Anacarsis Ramos. Su protagonista es Josefina Orlaineta, su madre, que consiguió su primer trabajo en Campeche cuando tenía cinco años y que a lo largo de seis décadas llegó a desempeñar más de cuarenta trabajos entre México y España. Ramos parte de sus conversaciones con ella para reconstruir una vida atravesada por la precariedad, la migración, el trabajo y las transformaciones de Campeche. El petróleo aparece como promesa de prosperidad y también como parte de un modelo económico que dejó importantes consecuencias sociales y medioambientales. Pero la pieza no parece querer convertir a Josefina en una simple representante de una tesis política. Lo interesante está precisamente en que el relato nace de una relación íntima. Madre e hijo comparten escenario y, con ellos, aparecen los recuerdos, los negocios familiares, las dificultades económicas y las decisiones que se toman cuando las opciones son pocas. Ramos trabaja habitualmente desde la ironía y la crítica social. Aquí tiene además una materia especialmente poderosa, su propia memoria. Nos gustan las obras documentales cuando consiguen hacer algo más que contar una historia real. Cuando consiguen que, mientras escuchamos la historia de alguien que quizá vive muy lejos de nosotros, empecemos a reconocer algo de nuestra propia famil
PESSOA - Since I’ve Been Me

PESSOA - Since I’ve Been Me

Poner a Robert Wilson al frente de la primera gran cita del Festival de Otoño es una forma bastante clara de decir qué clase de teatro quiere defender esta edición. Wilson murió en 2025, pero su influencia sigue estando por todas partes. Quien haya visto alguno de sus montajes sabe que entrar en su universo implica aceptar otras reglas. La luz pesa tanto como la palabra, el movimiento parece medido con regla y el tiempo adquiere una dimensión distinta. No es un teatro que tenga demasiada prisa por explicarse. En 'PESSOA - Since I’ve Been Me', Wilson se acerca a Fernando Pessoa y a sus heterónimos, esos otros yo que el escritor portugués convirtió en una de las grandes cuestiones de su literatura. Álvaro de Campos, Alberto Caeiro y Ricardo Reis aparecen en una dramaturgia construida a partir de sus textos y de una puesta en escena que juega con la repetición, la fragmentación y la imagen. Y aquí hay un nombre que hace que la cita resulte todavía más apetecible: María de Medeiros, actriz y cantante que encabeza el elenco seleccionado por el propio Wilson. Será un estreno en España y también una despedida. La oportunidad de ver una creación póstuma de uno de los grandes renovadores de la escena contemporánea tiene un peso especial. Pero más allá de la dimensión histórica, hay una pregunta que nos interesa todavía más: qué ocurre cuando la poesía de Pessoa se encuentra con el lenguaje visual de Wilson.
Contra Antígona

Contra Antígona

Si hay algo que nos gusta de 'Contra Antígona' antes incluso de verla es que se atreve a tocar una pieza de museo y preguntar quién ha decidido que había que mirarla siempre de la misma manera. Andrea Jiménez lleva varios años revisando los clásicos desde lugares poco complacientes. Después de 'Casting Lear', reconocida con un Max en 2025, se mete ahora con Antígona junto a la dramaturga argentina Victoria Szpunberg, Premio Nacional de Literatura Dramática en 2025. La operación tiene una particularidad que puede cambiar por completo cada función: catorce personas del público serán invitadas a formar parte del coro griego. Y de repente la pregunta deja de ser solamente qué hacemos con Antígona. También importa qué hacemos nosotros cuando estamos delante de un conflicto. El coro, que tantas veces queda reducido a una presencia casi decorativa en las versiones contemporáneas, recupera aquí una posición central. Eso convierte 'Contra Antígona' en una propuesta participativa, pero también política. Jiménez parece interesada en desmontar esa tendencia a convertir a los personajes trágicos en héroes intocables y en preguntarnos qué ocurre cuando una comunidad tiene que tomar posición. Además, habrá algo que el teatro siempre agradece: un poco de incertidumbre. Nunca sabremos exactamente quién estará dentro de ese coro
Deserto

Deserto

Hay algo muy estimulante en que un creador brasileño se acerque a Roberto Bolaño, un escritor chileno cuya vida estuvo marcada también por México y España. El mapa ya empieza a contar una historia antes de que empiece la función. En 'Deserto', Luiz Felipe Reis no intenta convertir una novela de Bolaño en teatro, toma fragmentos de su obra, entrevistas, recuerdos y materiales diversos y los desmonta para construir una pieza propia. El actor Rodrigo Bolzan se enfrenta a ese material desde el escenario mientras aparecen música, vídeo, imagen y 'performance'. Bolaño está presente, pero no necesariamente de la manera que esperamos. Y eso es lo que más nos interesa de la propuesta. Reis trabaja habitualmente en esa zona donde el teatro se cruza con la investigación, el ensayo y el audiovisual. Su acercamiento al escritor parece seguir la misma lógica: abrir el material literario, manipularlo y ver qué aparece dentro. Bolaño hablaba mucho de escritores, de viajes, de desapariciones, de memoria y de la propia imposibilidad de atrapar una historia del todo. Llevar ese universo al escenario desde Brasil puede ser una buena manera de volver a mirarlo con cierta distancia. Y quizá descubrir algo que ya estaba allí.
Un tiro cada uno

Un tiro cada uno

Esta es una de esas obras que probablemente nos va a hacer mirar la hora de otra manera. 'Un tiro cada uno', de Laura Sbdar y Consuelo Iturraspe, parte de un caso real de violación y feminicidio ocurrido en Argentina y se pregunta qué hay detrás de una violencia que a menudo se presenta como un hecho aislado. La historia comienza con tres jóvenes que entrenan al baloncesto en un club de Bahía Blanca. Al día siguiente tienen el último partido del campeonato. Esa noche invitan a Rocío, una adolescente que trabaja en el club. Lo que sucede después es una violación y un asesinato. Las autoras toman ese caso como punto de partida para investigar los mecanismos de la violencia machista y, especialmente, de una determinada forma de masculinidad. La decisión escénica más potente está en el reparto: tres actrices interpretan a los tres agresores. El cambio de género permite tomar distancia, observar los comportamientos y poner el foco en los códigos que sostienen esa violencia en lugar de convertir a los agresores en personajes que podamos mirar desde una falsa distancia de seguridad. Sbdar e Iturraspe fundaron la compañía Las Rosas en 2022 y llegan al Festival de Otoño con una pieza que trabaja sobre hechos reales, pero que evita convertirlos en espectáculo. Puede ser una función difícil. Seguramente tiene que serlo. Hay asuntos que el teatro no puede resolver y que tampoco debería intentar suavizar. A veces su función consiste, simplemente, en colocarnos delante de aquello que prefe
Los locos de Valencia

Los locos de Valencia

3 out of 5 stars
Hay algo casi programático en encontrarse un corazón proyectado por los focos sobre el telón de la Sala Verde de Teatros del Canal. Es lo primero que recibe al espectador que se acerca a 'Los locos de Valencia', la propuesta de Pepa Pedroche a partir de la versión de José Luis Alonso de Santos sobre la comedia de Lope de Vega. Un corazón como aviso, como bienvenida y, quizá, como diagnóstico. Porque aquí el amor tiene mucho de enfermedad y la cordura, como pronto descubriremos, tampoco parece un territorio demasiado seguro. Con esta función estreno mi temporada teatral 2026/27 y reconozco que, después del verano, se agradece entrar en una sala y encontrarse con una comedia que no exige al espectador llegar con las pilas puestas. Yo, de vacaciones, poco o nada, pero precisamente por eso agradezco especialmente una propuesta fresca, juguetona y divertida. 'Los locos de Valencia' puede ser una buena manera de regresar al teatro después del paréntesis estival, cuando todavía cuesta asumir que septiembre ya está aquí. Y más si, como ocurre en esta función, hablamos de amor. La acción nos lleva hasta el patio del Hospital de Inocentes de Valencia, un espacio de reclusión que Lope convierte en territorio de enredos amorosos y delirios varios. Allí llega Floriano, que se hace pasar por loco para escapar de la justicia, y allí está también Elvira, refugiada después de haber sido engañada y abandonada. Lo que sigue es una sucesión de encuentros, equívocos y pasiones en la que resulta c
Ópera & Zarzuela Dreams

Ópera & Zarzuela Dreams

4 out of 5 stars
Hay pocas cosas más castizas que pasar agosto en Madrid y regalarse una zarzuela. Bueno, quizá hacerlo en Gran Vía, con la ciudad medio vacía y el aire acondicionado del teatro como aliado imprescindible. Este verano, el Teatro Rialto acoge 'Ópera & Zarzuela Dreams', una propuesta que reúne en una misma función algunas de las páginas más populares de la lírica y que tiene, sobre todo, una vocación muy clara: conseguir que quien nunca se ha acercado a la ópera o la zarzuela no sienta que ha entrado en un territorio reservado para iniciados. Lo pienso y no puedo evitar acordarme de mi primera zarzuela. Era adolescente y mi madre, que siempre ha sido una enamorada del género, quiso llevarme al Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria a ver 'La verbena de la Paloma'. Yo, que por aquel entonces tenía la soberbia suficiente para creer que sabía perfectamente qué cosas podían gustarme y cuáles no, me enfadé bastante. ¿Zarzuela? ¿En serio? Mi prejuicio era enorme, aquello me parecía un espectáculo aburrido, antiguo y destinado a gente mayor. Menuda sorpresa me llevé. Desde entonces procuro volver a la zarzuela al menos una vez al año. Aquel día, sin saberlo, mi madre me abrió una puerta que ha terminado llevándome muy lejos. Si tuviera que buscar un culpable de mi amor por las artes escénicas, probablemente tendría que señalarla a ella y a aquella 'Verbena de la Paloma'. Quizá por eso entiendo especialmente bien la intención de 'Ópera & Zarzuela Dreams'. La estructura es sen
Juana la Loca

Juana la Loca

4 out of 5 stars
Hay figuras históricas que parecen condenadas a regresar una y otra vez al escenario. Juana I de Castilla es una de ellas. Quizá porque su biografía contiene todos los ingredientes de la gran tragedia clásica, quizá porque todavía seguimos preguntándonos cuánto hubo de locura y cuánto de interés político en el relato que la historia construyó sobre ella. La propuesta que Pepe Cibrián presenta en Teatros Luchana no pretende resolver ese dilema. Prefiere acercarse a la mujer antes que al mito, escuchar su voz cuando ya casi nadie está dispuesto a hacerlo y de esta forma invitar al espectador a entrar en la intimidad de una mujer cuya historia ha quedado reducida, demasiadas veces, a un adjetivo. La función arranca en los últimos momentos de la reina, encerrada en Tordesillas después de décadas de aislamiento. Apenas unos elementos ocupan el escenario. Un viejo trono, unas telas, algunas joyas convertidas casi en vestigios de otra vida. Es suficiente. A partir de ahí comienza un viaje por la memoria de Juana I de Castilla que prescinde del relato histórico convencional para acercarse a algo mucho más interesante, la fragilidad de una mujer a la que casi todos decidieron explicar sin escucharla. Quizá por eso una sale pensando menos en la reina y más en la persona. Nicolás Pérez Costa entra en escena y consigue algo que no resulta tan frecuente como debería: hacer que olvidemos el mecanismo teatral. Al cabo de unos minutos deja de importar que haya un solo actor. Empiezan a apare
Los Miserables

Los Miserables

4 out of 5 stars
Hay musicales que forman parte de la memoria colectiva incluso antes de verlos. 'Los Miserables' es uno de ellos. Da igual si has visto la película, si conoces la novela de Victor Hugo o si simplemente has escuchado alguna de sus canciones. Es uno de esos títulos que llevan décadas formando parte del imaginario colectivo y eso hace que una entre al Teatro Apolo con cierta cautela. Cuando una obra carga con tanto prestigio, siempre existe la duda de si el montaje estará a la altura de todo lo que una espera. En mi caso, esa duda desapareció bastante pronto. Hay un momento, al principio de la función, en el que dejé de intentar entender cómo estaba hecha para empezar, sencillamente, a vivirla. Me hizo gracia porque soy de las que, cuando va al teatro, no puede evitar fijarse en los detalles: cómo entra una escenografía, de dónde nace un cambio de luz o cómo resuelven un movimiento especialmente complejo. Aquí aguanté ese impulso apenas unos minutos. Después ya estaba completamente dentro de la historia. La producción dirigida por Víctor Conde consigue algo aparentemente sencillo, hacer que una maquinaria inmensa desaparezca. Todo fluye con una naturalidad asombrosa. Los cambios de escena llegan sin estridencias, la iluminación transforma los espacios casi sin que seas consciente y el ritmo nunca pierde el pulso. Hay espectáculos donde una termina admirando el mecanismo; aquí acabé olvidándome de él. Y creo que ese es el mejor elogio que puedo hacerle. Mientras avanzaba la histo

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Un teatro de Gran Vía esconde 20 obras maestras para descubrir lo mejor de la ópera y la zarzuela en un sólo espectáculo: nuestra recomendación escénica en un Madrid vacío

Un teatro de Gran Vía esconde 20 obras maestras para descubrir lo mejor de la ópera y la zarzuela en un sólo espectáculo: nuestra recomendación escénica en un Madrid vacío

Hay pocas cosas más castizas que pasar agosto en Madrid y regalarse una zarzuela. Bueno, quizá hacerlo en Gran Vía, con la ciudad medio vacía y el aire acondicionado del teatro como aliado imprescindible. Este verano, el Teatro Rialto acoge Ópera & Zarzuela Dreams, una propuesta que reúne en una misma función algunas de las páginas más populares de la lírica y que tiene, sobre todo, una vocación muy clara: conseguir que quien nunca se ha acercado a la ópera o la zarzuela no sienta que ha entrado en un territorio reservado para iniciados. Lo pienso y no puedo evitar acordarme de mi primera zarzuela. Era adolescente y mi madre, que siempre ha sido una enamorada del género, quiso llevarme al Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria a ver La verbena de la Paloma. Yo, que por aquel entonces tenía la soberbia suficiente para creer que sabía perfectamente qué cosas podían gustarme y cuáles no, me enfadé bastante. ¿Zarzuela? ¿En serio? Mi prejuicio era enorme, aquello me parecía un espectáculo aburrido, antiguo y destinado a gente mayor. Menuda sorpresa me llevé. Desde entonces procuro volver a la zarzuela al menos una vez al año. Aquel día, sin saberlo, mi madre me abrió una puerta que ha terminado llevándome muy lejos. Si tuviera que buscar un culpable de mi amor por las artes escénicas, probablemente tendría que señalarla a ella y a aquella Verbena de la Paloma. Quizá por eso entiendo especialmente bien la intención de Ópera & Zarzuela Dreams. La estructura es sencilla. U
Hemos visto ‘Los Miserables’, el legendario musical regresa en septiembre a Madrid: "Hay un momento, al principio de la función, en el que dejé de intentar entender cómo estaba hecha para empezar, sencillamente, a vivirla"

Hemos visto ‘Los Miserables’, el legendario musical regresa en septiembre a Madrid: "Hay un momento, al principio de la función, en el que dejé de intentar entender cómo estaba hecha para empezar, sencillamente, a vivirla"

Hay musicales que forman parte de la memoria colectiva incluso antes de verlos. 'Los Miserables' es uno de ellos. Da igual si has visto la película, si conoces la novela de Victor Hugo o si simplemente has escuchado alguna de sus canciones. Es uno de esos títulos que llevan décadas formando parte del imaginario colectivo y eso hace que una entre al Teatro Apolo con cierta cautela. Cuando una obra carga con tanto prestigio, siempre existe la duda de si el montaje estará a la altura de todo lo que una espera. En mi caso, esa duda desapareció bastante pronto. Hay un momento, al principio de la función, en el que dejé de intentar entender cómo estaba hecha para empezar, sencillamente, a vivirla. Me hizo gracia porque soy de las que, cuando va al teatro, no puede evitar fijarse en los detalles: cómo entra una escenografía, de dónde nace un cambio de luz o cómo resuelven un movimiento especialmente complejo. Aquí aguanté ese impulso apenas unos minutos. Después ya estaba completamente dentro de la historia. Danny KaanEscena del musical Los Miserables   La producción dirigida por Víctor Conde consigue algo aparentemente sencillo, hacer que una maquinaria inmensa desaparezca. Todo fluye con una naturalidad asombrosa. Los cambios de escena llegan sin estridencias, la iluminación transforma los espacios casi sin que seas consciente y el ritmo nunca pierde el pulso. Hay espectáculos donde una termina admirando el mecanismo; aquí acabé olvidándome de él. Y creo que ese es el mejor elog