Festival Riesgo 2026: seis maneras de entender el circo
Del 12 de febrero al 1 de marzo, los Teatros del Canal vuelven a convertirse en un territorio fértil para el circo contemporáneo con la II edición de Riesgo, un festival joven, apenas va por su segundo asalto, pero con una idea muy clara de lo que quiere ser. No tanto una muestra de "lo mejor del circo actual" (esa frase ya nos la sabemos), sino un espacio donde el circo se cruza sin complejos con otras disciplinas, se contamina de teatro, danza, música, pensamiento, y se atreve a mirar de frente sus propias contradicciones. Riesgo se consolida este año como una apuesta decidida por un público juvenil y adulto, dispuesto a dejarse sacudir. Un público que no busca necesariamente el aplauso fácil ni el virtuosismo vacío, sino experiencias que se sostengan desde el cuerpo, la imagen y la inteligencia.
Un festival que crece hacia dentro
Si la primera edición funcionó como una especie de carta de presentación, esta segunda entrega afina el tiro. "Queríamos profundizar", explica su directora artística Eva Luna García-Mauriño, "ver cómo el circo se construye hoy desde la hibridación, cómo dialoga con otras artes y cómo ese cruce genera nuevas dramaturgias". Y eso se nota en una programación que no se dispersa: seis espectáculos de cinco países (España, Bélgica, Francia, Suiza y Canadá), todos con una identidad muy marcada, que basculan entre lo íntimo y lo expansivo, entre la crudeza y la adrenalina. Hay algo común a todas las propuestas: el deseo de contar. No de exhibir destreza,