Planes para redescubrir el mundo con nuevos sentidos cuando se deja de fumar
Una de las grandes ventajas de dejar de fumar es que mudamos la piel (literalmente) y nos desintoxicamos. De la misma manera que las serpientes, nuestras células van muriendo y se van replicando a distintos ritmos (a excepción de las neuronas, que prácticamente son las mismas a lo largo de toda la vida). La piel, específicamente, tarda unos 2-4 meses en renovarse completamente, y el tejido óseo puede tardar hasta 10 años.
Cuanto más nos cuidamos, mejor, porque las células que se replican tienen más calidad y nos ayudan a “construir” un cuerpo más sano. Así que, si estáis dejando de fumar, vais por buen camino. De hecho, entre las 48 y las 120 horas después de haber dejado el hábito, el olfato y el gusto mejoran y la nicotina se elimina del cuerpo. Además, tanto el tacto como la vista también se ven beneficiados, simplemente porque estaréis más sanos.
Este cambio individual tiene, además, un impacto colectivo muy relevante. De acuerdo con los informes publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que el consumo de tabaco causa anualmente, en todo el mundo, la muerte de 8 millones de personas fumadoras, a las que se añaden 1,3 millones de defunciones de personas no fumadoras por exposición al humo ambiental del tabaco.
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