Hay días en Buenos Aires en los que el cielo parece darle la razón a Antonella Punzino. “Tengo la teoría de que desde que se murió el Indio Solari no salió nunca más el sol”. La frase aparece casi como una presentación involuntaria: música, observación y una mirada que encuentra algo para contar aun en las situaciones más cotidianas.
Anto nació en San Martín, un departamento del este mendocino, y hoy vive y trabaja en Buenos Aires haciendo aquello que alguna vez imaginó mientras jugaba de niña: entrevistar personas, contar historias y hacerlo, siempre, con canciones sonando de fondo. Es periodista, productora, está al frente de Filo Música, crea contenidos para sus redes y la lista podría seguir con varias líneas más.
Su convicción de dedicarse a los medios de comunicación estuvo desde siempre, como también su admiración por Lalo Mir y Mario Pergolini, dos de sus referentes, con quienes hoy se cruza casi a diario en la oficina de Filo News.
Una chica, un grabador y la radio
El primer recuerdo de Anto relacionado con la comunicación tiene un grabador como protagonista. En su casa siempre se escuchaba radio y ella encontraba una manera propia de ser parte: grababa programas y después imitaba lo que escuchaba, grabándose en la misma cinta. También jugaba a ser conductora como Susana Giménez y entrevistaba a su familia. Todo quedaba registrado en cassettes. “No dejaba hablar a nadie”, recuerda entre risas y nostalgia.
Era un juego de niña, pero había algo ahí que ya parecía bastante serio. Al crecer, miraba el noticiero porque le gustaba la idea de contar las noticias, aunque algo del formato no terminaba de convencerla. Hasta que apareció CQC y descubrió que eso sí le gustaba. “Era disruptivo y distinto para la época, rompían la formalidad en el discurso y yo me quedaba ‘wow’, decía ‘eso quiero hacer’”.
Si el programa de Pergolini fue una referencia para entender qué clase de comunicación le interesaba, Lalo Mir fue fundamental para descubrir qué quería hacer con la música. “Gracias a él pude entender que más allá del mero entretenimiento y de las canciones, había un artista. Veía Encuentro en el Estudio y me fascinaba su manera de preguntar, de conocer y de darle lugar a las emociones”, comparte la comunicadora de 34 años.
Los caminos de la vida hicieron que aquel asombro de la infancia tuviera una curiosa continuidad. Hoy trabaja en Filo News, el medio de Pergolini, “quizás alguna vez le comente de todas las veces que lo veía en la tele, pero no de cholula sino desde la admiración que le tengo”.
Y en Filo Música, codo a codo con Mir, la escena se vuelve todavía más curiosa: “Soy colega, compañera de Lalo, no me entra en la cabeza”, exclama. A él sí le contó de su admiración desde niña.
Mendoza, la primera escuela mediática
El juego de grabarse hablando ante una radio le dio el indicio claro de estudiar la Licenciatura en Comunicación Social y dedicarse a los medios. Desde el segundo año comenzó a buscar prácticas porque tenía una certeza: el periodismo también se aprende haciendo.
Su primer trabajo fue en Radio LVDiez, con apenas 19 años. Empezó como cronista y después sumó tareas de edición, redacción de boletines y todo lo que apareciera. Al tiempo pasó por Grupo América y fue pasante de Radio Montecristo, donde la música ocupaba casi el 100% de la programación. Allí aprendió a auto-operarse porque estaba sola y debía resolver distintos roles. Después llegaron la televisión, el diario en papel y otras radios informativas, con locuciones y columnas propias.
La práctica le dio experiencia, sí, pero también la posibilidad de probar formatos, géneros y descubrir qué parte del oficio disfrutaba más. “Yo empecé en radio, me fascina y creo que es el verdadero primer amor”.
Con 25 años y mucha experiencia en su valija, emprendió el viaje a Buenos Aires porque era su anhelo. “Fue muy acertado mudarme con un camino ya recorrido, con herramientas y un carácter más formado”, comenta Anto, que desde hace siete años vive en la ciudad y regresa a Mendoza de visita.
Pero el recorrido no terminó con la mudanza. Su perfil integral siguió siendo una de sus principales herramientas. “Tenés que saber hacer de todo para estar en estos espacios y yo siempre he sido curiosa”, cuenta y suma: “Además soy obsesiva con el trabajo”.
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De la política a la música: encontrar otra forma de contar
Apenas instalada en la Ciudad de la Furia, la política fue el escenario donde puso a prueba buena parte de las herramientas que había construido en Mendoza. Co-condujo un noticiero nacional dentro de un programa federal de la Tv Pública, escribió en Diario Con Vos y participó en el Canal de la Ciudad como columnista de sociedad.
En paralelo, desde 2020 trabajaba en Filo, un medio que ya seguía desde Mendoza y al que había llegado con la ilusión de formar parte. Allí se “sentía en Disney”. Julio Leiva -quien le hizo la primera entrevista laboral- encontró en ella esa capacidad de moverse entre distintos roles y formatos. Y le pidió que nunca perdiera su “modo Anto” de contar las cosas ni la tonada mendocina ya que ese conjunto era su diferencial.
Pero la experiencia directa en el ámbito político terminó mostrándole que ese no era el lugar donde quería quedarse. “Siempre tuve compromiso político pero me di cuenta que quedaba afectada, no tenía el temple necesario”.
No abandonó la mirada que había construido allí, sino que encontró otra manera de ponerla en práctica. Comenzó a preguntarse por qué no podía dedicarse 100% a la música, si esa era su pasión. Y la respuesta apareció casi como una conversación consigo misma: “En Filo yo empecé con género en la sección sociedad y con música y llegó un momento en que dije ‘pará, amo esto, ¿por qué no puedo darle una mirada sociocultural y política?’ Ahí tomé la decisión y cambié el rumbo”.
La música podía ser, entonces, otra forma de hablar de la sociedad, de las personas y de una época. Una expresión artística que le permitía reunir todo aquello que ya le interesaba del periodismo.
Desde entonces conduce Filo Música, realiza entrevistas entre vinilos y copas de vino, hace coberturas de shows y recitales, es productora en Futurock -la radio de Julia Mengolini-, crea contenidos para redes y participa de proyectos que la incentivan a crecer, como la conducción del streaming del Cosquín Rock para Disney junto a Bebe Contepomi. “Yo me crié viendo La Viola y ahora verme conduciendo con Bebe fue irreal. Otro wow”.
La forma Punzino de hacer periodismo
Anto tiene una idea bastante precisa del lugar que quiere ocupar frente a un entrevistado. “Yo no soy la estrella en la nota, la estrella es la otra persona”, afirma. Su objetivo es ser una herramienta entre el público y el artista: escuchar, preguntar y encontrar la manera de que aparezcan esa historia, ese dato de color o ese carisma que solo el cara a cara permite. “A mí no me importa figurar, priorizo a la persona y no a las primicias, eso es lo que vengo construyendo y no es negociable”, refuerza.
En tiempos de scroll infinito, esa decisión también implica una manera de producir contenidos. Piensa y repiensa los guiones, incluso cuando una pieza dura apenas un minuto y medio. “Yo no traiciono, priorizo el contenido, no lo vendo a los clickbait ni a las visualizaciones. Sé que si quiero crecer en redes hay que darle de comer todos los días. Yo, si voy a decir algo, voy a dar comida nutritiva y no chatarra, como decía el Flaco Spinetta. Voy a ofrecerte contenido pensado y chequeado”.
La frase del músico no aparece por casualidad. Anto entiende que cada formato tiene sus propias reglas, pero que ninguna debería obligarla a resignar aquello que considera esencial. “Cada medio, cada formato, tiene su propio lenguaje y para mí lo interesante, si trabajás en medios de comunicación, es cómo lo vas a hablar”.
Quizás esa sea una de las claves para entender por qué hoy puede moverse entre la televisión, la radio, las redes, la producción y la música sin sentir que tiene que elegir una sola cosa.
Momentos grabados en su memoria
La música también le regaló encuentros que quedan atesorados. Uno de los más importantes fue una entrevista con Benito Cerati en Estudios Unísono, la casa donde Gustavo Cerati grabó sus últimos discos. “Soy fan de Gustavo”, cuenta.
La conversación fue mucho más allá de la promoción de un disco. Aparecieron recuerdos del líder de Soda Stereo, de cuando grababan juntos, y también una conversación profunda sobre la vida personal del joven. Anto recuerda que se generó un espacio de “profundidad y sensibilidad” que la emocionó.
Quizás por eso dice que la humildad y la predisposición de los artistas son dos de las cosas que más valora cuando entrevista. Le interesa ese momento en que el personaje deja de ser solamente el nombre que aparece en una pantalla y se convierte en alguien dispuesto a compartir una parte de su historia.
Con la bandera de Mendoza en alto
Antonela sigue mirando con especial atención lo que ocurre en la escena musical de su provincia natal. Habla del semillero indie que creció durante más de una década y de cómo las bandas locales fueron rompiendo la barrera geográfica.
Menciona a Mi Amigo Invencible, Gauchito Club y Alejo Kia. Y cuando habla de Usted Señálemelo y de que será telonero de Foo Fighters, no duda: “Se me infla el pecho de orgullo”. Hay otra marca de Mendoza que permanece, está en su celular y es que conserva el código de área de su ciudad natal "y no pienso cambiarlo", comparte entre risas.
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Anto escucha música desde que se levanta hasta que se acuesta, aunque con los años también aprendió a disfrutar del silencio y de la lectura. Cerati, Charly, Divididos y Spinetta no pueden faltar en su lista, como tampoco Bowie y The Beatles.
Buenos Aires le permitió vivir recitales de todo tipo, conocer artistas y estar cerca de un mundo que durante años había mirado desde lejos. Si bien todavía queda un deseo dando vueltas, uno que curiosamente devuelve la historia al principio: “Tengo muchas ganas de hacer radio per se. Me gusta mucho”.
La radio fue su primer juego y también su primer amor. Quizás por eso, después de tantos formatos, ciudades y escenarios, la historia de Anto Punzino todavía tiene algo de aquella niña que se grababa en un cassette y no dejaba hablar a nadie. Solo que ahora encontró otra manera de hacer preguntas, de escuchar las respuestas y de dejar que la música siga sonando de fondo.
Ping Pong
- Un restaurante de Mendoza: República, la mejor tortilla de papa de todas
- Un bar para ir a compartir un cóctel cuando volves de visita: La Central Vermutería
- Un lugar para ir: El Parque General San Martín y la montaña, donde no tenga señal
- Una comida que extrañes: La lasaña y los canelones que hace mi mamá. No hay semana que no me los acuerde y me lamenté
- Un vino: Siempre Cabernet Franc
- Una canción: Río Babel, Gustavo Cerati
- Un disco: Bocanada, Gustavo Cerati

