1. Milagros González de Killari: el desierto mendocino volcado en un lienzo


Criada en el monte, entre zorritos y liebres de una zona rural del departamento mendocino de La Paz, Milagros creció observando los paisajes que hoy protagonizan su arte. Es por eso que cualquier mendocino que se detenga frente a sus lienzos encuentra familiaridad en los cielos amplios, en la flora y fauna autóctonas y en la montaña que aparecen representadas.
Su inspiración brota de la tierra, específicamente de sus procesos, sus tiempos, los animales que la recorren y las plantas que nacen de ella. Esto se traduce en su paleta de colores, en donde cada tono busca comunicar pertenencia, memoria y respeto por el paisaje. Es así como observar su obra es, en definitiva, mirar Mendoza desde adentro, desde su raíz más silvestre.



























