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Chuchú | Pollo
Chuchú

10 restaurantes con pollo, la proteína del momento que vuelve a las cartas porteñas

Hasta hace no tanto, salir a comer pollo podría sonar aburrido. Hoy, es la vedette de los restaurantes de Buenos Aires.

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A veces, la gastronomía porteña se sube a ciertas modas. Emplatados, técnicas, productos con los que los cocineros se obsesionan. Hay varios ejemplos: el halloumi, los tomates quemados, el hummus, las gírgolas. Observando los menús de la ciudad, hoy puede identificarse un nuevo actor estrella. Uno que, en realidad, no es nuevo, sino que regresa: el pollo.

Proteína noble y cotidiana, era (y sigue siendo) habitual encontrarla en los restaurantes tradicionales. Pero, hasta hace poco, resultaba una figurita difícil dentro de la gastronomía contemporánea. ¿Poco fashion? Tal vez. ¿Aburrida? A veces. En el último año empezó a hacerse notar: primero como una rareza, luego como un obligado.

Entre la pesca y el ojo de bife, hoy el pollo se yergue orgulloso. Pechuga, pata o muslo. Frito, en sopas, asado. De mil y una maneras, estos son diez lugares para celebrar el comeback del ave.

1. Mon Poulet

Es imposible hablar de pollo en Buenos Aires sin nombrar a Mon Poulet, la rotisería franco-argentina del célebre y querido Christophe Krywonis. Hay tartas, ensaladas y otros platos, claro; pero la estrella absoluta es el pollito asado.

Utilizan aves pequeñas, de primerísima calidad, aquellas que no pierden volumen al cocinarse. Se cuecen al spiedo, con carbón y leña, para darle un toque ahumado. Una pintada con manteca de hierbas y a la mesa. El plan es comerlo con la mano, acompañado de papas crocantes.

El dato: el poulet rôti es un emblema de la cocina francesa. Y la versión de Christophe –aún en su simpleza– es una de las mejores representaciones que hay en nuestra ciudad.

Dónde: Av. Federico Lacroze 1724, Palermo.

2. Mambo

La cocina de Santiago Pérez es actual y canchera, pero la nostalgia está siempre presente en su inspiración. El joven chef vuelve constantemente a aquellos sabores de infancia, a la comida rica con la que creció. Entre los platos estrellas de Mambo se encuentra el arroz con pollo, a su manera. Pechuga a la parrilla –jugosa, especiada, dorada– con arroz crocante, demi glace, endivias y shichimi (un blend de especias japo). Un hit familiar traído al hoy.

El dato: además de una gran selección de vinos, de la barra de Mambo salen algunos cócteles de autor pensados para comer. Están muy bien.

Dónde: Malabia 820, Villa Crespo.

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3. Felisa

Siguiendo el hilo de la nostalgia, un clásico de bodegón argentino aparece en una de las cartas más nuevas de la ciudad. Felisa es la parrilla del momento en Colegiales, y de la cocina dirigida por el jovencísimo Gianlucca Zago (¡con sólo 25 años!) sale un pollo al verdeo que se consagró rápidamente como insignia de la casa.

Cocido a la parrilla, sin ningún tipo de apuro, sale bien jugoso –tanto carne blanca como oscura– con salsa al verdeo, demi profunda y mostaza antigua que corta con tanta abundancia grasa. Arriba, rulitos de verdeo fresco.

El dato: la carta de vinos por Valentina Litman incluye opciones del mundo por copa que vale la pena probar.

Dónde: Zapiola 1353, Colegiales.

4. Chuchú

Chuchú es el nuevo y simpático restaurante de Facundo Kelemen al lado del Museo Nacional Ferroviario en Retiro. Su carta es larga, bien variada, con clásicos de la cocina porteña bien hechos. Entre los ítems del menú, el pollo aparece no una sino cuatro veces.

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En cuartos, a la parrilla o con salsa de champiñones; en milanesa crocante o en un sándwich contundente de ensalada Caesar en pan focaccia.

El dato: encontrar dónde estacionar en el Centro puede ser una pesadilla, pero en Chuchú tienen valet parking.

Dónde: Avenida del Libertador 405, Retiro.

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5. Ness

En Ness, uno de los imperdibles del nuevo circuito gastronómico porteño, Leo Lanussol trabaja las materias primas con mucha sutileza: algo de brasa, salsas con profundidad, fermentos y hierbas.

Su pollo a la naranja es uno de los favoritos indiscutidos. Es raro ver que alguna mesa no lo pida. Cuartos traseros a la parrilla, piel crocante con quemado perfecto, salsa de naranja dulzona que no empalaga. Recomendamos fuertemente acompañarlo con una ensalada de berros. Golazo.

El dato: Ness tiene un bar de vinos en la entrada, ideal para esperar a que se libere alguna mesa o para visitar exclusivamente, picoteando algo por menos plata.

Dónde: Grecia 3691, Núñez.

6. Casa Cavia

Félix Babini es el nuevo chef de Casa Cavia y puso la mítica cocina patas para arriba, con un menú interesantísimo que vale la pena conocer. Entre los platos más abundantes se encuentra el pollo baby asado, entero, asado y laqueado, bien dorado. Lo acompañan unas zanahorias tatemadas y un puré de zanahorias.

La idea es empezar con cubiertos, pero terminar con la mano. Sí, aún en esa mansión tan elegante. A chuparse los dedos (literalmente).

El dato: la barra de Cavia tiene una selección de cócteles sin alcohol que cautivan hasta a los más bebedores.

Dónde: Cavia 2985, Palermo.

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7. Anafe

Todo bien con las versiones asadas o a la parrilla, pero a veces uno necesita algo más goloso. Y ahí aparecen los amigos de Anafe con su pollo frito perfecto, que cura cualquier antojo. Empezó como un especial de fines de semana al mediodía, pero fue tan adorado por su público que Mica Najmanovich y Nico Arcucci tuvieron que dejarlo fijo en el menú.

Crocante como él solo, con un glaseado algo dulce, algo picantito, muy delicioso. Difícil no querer una segunda porción: pídanla, acá no se juzga.

El dato: Anafe se mudó a dos cuadras de su icónico local sobre Virrey Avilés. No se confundan.

Dónde: Virrey Avilés 3383, Colegiales.

8. Niño Gordo

El pato Pekín es uno de los platos más icónicos de la cocina china. También de la asiática en general, punto. Germán Sitz y Pedro Peña, las mentes detrás de Niño Gordo, se inspiraron en él para crear su pollo Pekín: asado, laqueado, terminado en la parrilla. Como una oda a la rotisería porteña, sale con ensalada rusa pero en versión japo (si mezclamos, mezclemos bien). Una delicia multicultural.

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El dato: todo el restaurante es una obra de arte, pero sentarse en la barra, rodeado de fuegos y juguetes (¡sí!) es una experiencia imperdible.

Dónde: Thames 1810, Palermo.

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9. Hong Kong Style

Siguiendo con la cocina asiática, nos vamos a Belgrano, al restaurante del cancherísimo Walter Lui. En Hong Kong Style hay un par de opciones que utilizan el ave en cuestión, pero una de ellas resulta ideal para los días de frío que se avecinan: el pollo borracho taiwanés.

Una cazuela suculenta a las tres copas (una de vino de arroz, otra de salsa de soja, una última de aceite de sésamo), con ajo caramelizado, mucho jengibre y albahaca. Mojar arroz blanco en el juguito que queda es menester, considérense avisados.

El dato: la tortilla de nabo puede no sonar tan atractiva para los argentinos, pero es una de las mejores entradas de la casa.

Dónde: Montañeses 2574, Belgrano.

10. Farid

Para cerrar, otro mítico plato étnico en el que la proteína cambia y pasa a ser pollo. En la nueva carta de Farid, el restaurante con sabores de Medio Oriente de Malcom Lancioni, el shawarma ahora es de ave.

Carne especiada, piel que se convierte en una suerte de chicharrón, tomates asados y verduras frescas. Lo acompaña su clásica salsita de yogurt, claro. Sumarle una porción de chips de papa es un planazo.

El dato: Malcom es fanático de las burbujas y armó una muy linda selección de espumosos nacionales para maridar.

Dónde: Fernández de Enciso 3791, Villa Devoto.

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