1. Subestimar las distancias


Mendoza tiene una capacidad bastante particular para engañar turistas. En el mapa, todo parece relativamente cerca: una bodega acá, un restaurante allá, una escapada rápida al Valle de Uco. Pero una vez que el viaje empieza, emerge la verdadera dimensión de la provincia: rutas largas, caminos entre viñedos, montaña, tránsito de fin de semana y paisajes que obligan a frenar cada diez minutos para tomar una foto.
Muchos visitantes llegan pensando que pueden cruzar de Ciudad de Mendoza a Valle de Uco “en un rato” o combinar montaña y bodegas en una misma tarde. El problema es que Mendoza no funciona con lógica urbana. Acá las experiencias están dispersas y el traslado forma parte del viaje tanto como el destino.
Recomendación: elegir una región, bajar el ritmo y asumir que, en Mendoza, manejar entre viñedos o atravesar la cordillera también es parte del plan.



















