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Tribu Eco Beach | Francisco Álvarez
Tribu Eco Beach

Escapadas románticas en Buenos Aires: 10 lugares para disfrutar

Hoteles, bosque, mar, campo y lujo: diez ideas para salir de la rutina y cambiar de aire.

Valeria Massimino
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A veces no hace falta irse demasiado lejos. Una escapada puede ser esa pausa necesaria para salir de la rutina, cambiar de paisaje y hacer espacio para algo distinto. Y no hablamos solamente de parejas que recién empiezan. También de quienes llevan años compartiendo la vida y para quienes cambiar de escenario, cada tanto, puede ser una buena manera de volver a conectar.

Dormir en otro lugar, comer tranquilos, caminar sin horarios y tener tiempo para estar juntos sin que todo gire alrededor de lo que hay que hacer después. A veces, simplemente, hacer las valijas, aunque sea por un par de días, puede ser una buena idea. Y la ciencia tiene algunas razones para respaldarlo.

Un metaanálisis publicado en 2025 en el Journal of Applied Psychology, que reunió 32 estudios de nueve países, encontró que las vacaciones pueden favorecer el bienestar, especialmente cuando ayudan a tomar distancia de las obligaciones cotidianas. Y hay un dato especialmente interesante para las parejas, encontró que compartir experiencias nuevas e interesantes durante un viaje puede favorecer la pasión, la intimidad y la satisfacción en la relación. No hace falta cruzar un océano para conseguirlo. A veces alcanza con manejar un rato, apagar el celular y cambiar de aire.

1. Cabañas Chic en Sierra de los Padres

Sierras, verde, tranquilidad y el mar a solo media hora. En Sierra de los Padres, Cabañas Chic propone una escapada que permite combinar dos planes en un mismo viaje: descansar rodeados de naturaleza y, cuando pinta, acercarse a Mar del Plata para cambiar de paisaje.

Alejandra Gardenal y Sergio Herrlein están detrás de Cabañas Chic y pensaron el lugar especialmente para quienes buscan unos días de tranquilidad en pareja. “Lo lindo de Sierra de los Padres es que estás en un lugar muy tranquilo, rodeado de naturaleza y mucho verde, y a la vez a solo media hora de Mar del Plata. Podés escaparte, descansar y disfrutar de la tranquilidad, pero si en algún momento tenés ganas de ciudad, tenés toda la oferta de Mar del Plata a pocos minutos”, cuenta Alejandra.

El complejo tiene dos cabañas pensadas exclusivamente para parejas: Bambú y Cascada. Están dentro del mismo predio y buscan mantener una escala pequeña para preservar la privacidad: nunca hay más de cuatro personas alojadas al mismo tiempo, salvo alguna excepción, como parejas que viajan con un bebé.

Para hacer la estadía todavía más especial, ofrecen distintas propuestas que pueden sumarse a la reserva, desde champagne y picadas hasta vinos y otros detalles personalizados. Hay algunos combos ya armados, pero también la posibilidad de adaptarlos a cada pareja y presupuesto.

Cabañas Chic recibe parejas que llegan para celebrar aniversarios, cumpleaños o incluso para hacer una propuesta de casamiento. “Nos han pedido preparar la habitación con rosas, notas personales y detalles para sorprender a la otra persona. Recibir después esos mensajes de agradecimiento es muy emocionante”, dice Alejandra.

También suelen lanzar promociones para fechas especiales, como el Día de los Enamorados, y durante algunos meses del año en los que las parejas aprovechan para hacer una escapada de fin de semana.

El dato: en las cabañas, además del alojamiento tradicional, ofrecen distintos adicionales para que cada huésped pueda armar la experiencia a su gusto. Pueden elegir venir con o sin desayuno, sumar masajes, o pedir una ambientación romántica con pétalos de rosas, globos u otros detalles especiales.

Dónde: Calle Elsa 191 y Calle Walter 66, Sierra De Los Padres.

2. Tribu Eco Beach

Si la idea es desconectarse de la rutina y tener unos días para dos, Tribu Eco Beach propone una estadía pensada alrededor de la calma, la privacidad y el contacto con la naturaleza. El complejo cuenta con apenas ocho cabañas para dos personas y es exclusivo para adultos, un detalle que marca buena parte de la experiencia: menos gente, más silencio y espacios pensados para disfrutar sin apuro.

Las cabañas, de estética boho e inspirada en la naturaleza, buscan generar ese clima cálido que invita a quedarse un rato más. “Nuestro mayor diferencial es brindar una experiencia de descanso, privacidad y conexión con el entorno, algo poco común y difícil de encontrar en la zona”, cuentan.

Para sumar a la estadía hay un Pack Romántico, desayunos especiales y pequeños detalles para sorprender a la pareja. También se pueden reservar sesiones de masajes y participar de una cata de vinos, una propuesta que combina vinos seleccionados, gastronomía y un ambiente íntimo.

Y si aparece el deseo de salir a tomar algo, a apenas dos cuadras está Wanika, un bar de inspiración hawaiana con cócteles Tiki. La zona también ofrece restaurantes, cafeterías, heladerías y locales de indumentaria, decoración y emprendimientos para recorrer caminando. Para una escapada de fin de semana, desde Tribu Eco Beach recomiendan reservar con al menos diez días de anticipación.

El dato: en verano, uno de los atractivos es la piscina de arena, diseñada para recrear el efecto de una playa, con jacuzzi integrado y cascada de agua. Un buen plan para pasar la tarde sin necesidad de salir de la cabaña.

Dónde: Agustina de Aragón 4190, Francisco Álvarez, Buenos Aires.

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3. Wyndham Nordelta

A pocos kilómetros de Buenos Aires, Wyndham Nordelta propone cambiar de escenario sin hacer un viaje largo: dormir frente a la bahía, desayunar sin apuro y pasar unas horas entre spa, gastronomía y agua.

Para parejas, el hotel propone una Escapada Romántica que incluye una noche para dos en habitación Superior, desayuno buffet o room service, acceso al W Spa y una mini pâtisserie con espumante. El spa tiene piscina climatizada indoor/outdoor, hidromasaje, cascadas cervicales, sauna seco y húmedo y una terraza con solárium. La experiencia puede continuar alrededor de la mesa. Bahía Resto, frente al agua, ofrece los sábados el Té de la Bahía, con pastelería artesanal, mini sándwiches, dulces e infusiones para compartir durante la tarde.

Y hay algo que ayuda a entender por qué Nordelta funciona como destino de escapada: ya no es simplemente un barrio cerrado. Con 27 barrios, colegios, restaurantes, cine, centro médico, hotel, golf y una vida propia alrededor de sus lagos y del río Luján, funciona casi como una ciudad dentro de la ciudad.

Pero quizás su mayor ventaja sea justamente la cercanía. No hace falta esperar varios días libres para salir de la rutina: a veces una noche alcanza para cambiar de paisaje, bajar el ritmo y recuperar un poco de tiempo para estar juntos.

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El dato: la escapada romántica está disponible los viernes y sábados, excepto fechas especiales.

Dónde: Avenida del Puerto 240, Rincón de Milberg, Bahía Grande Nordelta.

4. Costa Cariló

Hay lugares que invitan a bajar un cambio apenas pisas. Cariló es uno de ellos. Entre bosques de pinos, calles arboladas y el mar a pocos pasos, tiene ese aire de refugio que lo hace único. La combinación de naturaleza, playa y médanos le da una identidad particular y lo convierte en un destino que funciona muy bien durante todo el año.

En ese paisaje, Costa Cariló está ubicado en primera línea de playa y propone una estadía pensada para descansar de verdad. Para conectar desde otro lugar. Entre el aroma de los pinos, el aire del mar y el bosque alrededor, es fácil olvidarse del reloj y dejarse llevar.

La mañana empieza de la mejor manera con el desayuno, puede llegar a la habitación y después queda elegir qué hacer con el día. Una caminata junto al mar, perderse un rato entre los árboles o quedarse en el spa. Hay piscina cubierta climatizada, hidromasaje, ducha escocesa y gimnasio, además de masajes y tratamientos faciales.

A pocos minutos, el centro comercial se abre paso entre el bosque con una buena oferta de cafés y propuestas gastronómicas para resolver el almuerzo, la merienda o una cena sin necesidad de subirse al auto.

Pero el verdadero atractivo está en el paisaje: el bosque de un lado y el mar del otro. Esa combinación hace que todo parezca suceder más lento. Volver de la playa, meterse en la piscina climatizada y no tener nada urgente que hacer. Para una escapada de a dos, no hace falta mucho más.

El dato: las habitaciones están equipadas para hacer que la estadía sea cómoda y autónoma, con heladera, microondas, TV. Además de batas y toallas y amenities de baño.

Dónde: Albatros 20, Cariló, Provincia de Buenos Aires.

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5. Dormir en un castillo en La Calendaria

A una hora y veinte de Buenos Aires, en el partido de Lobos, La Candelaria es de esos lugares a los que siempre dan ganas de volver. Tiene más de 180 años de historia, un castillo neogótico construido en 1840 y 100 hectáreas de parque, con jardines diseñados por Carlos Thays y árboles centenarios.

Pero hay algo más: podés elegir cómo vivir la estancia. Dormir en el propio castillo, en una de sus suites de inspiración francesa, o buscar más privacidad entre los árboles. La novedad son los Lodges del Bosque, pequeñas casas de diseño, estilo tiny house, escondidas entre la vegetación. Una propuesta más íntima, para despertarse literalmente en medio del paisaje.

Durante la estadía hay mucho para hacer sin necesidad de seguir un programa. Caminar por el parque, perderse entre los jardines, recorrer el castillo, la iglesia, disfrutar de la piscina o acercarse a las caballerizas son parte de la experiencia. Y para quienes buscan bajar aún más el ritmo, siempre queda el placer simple de sentarse bajo un árbol con un mate, leer un libro o salir a recorrer el predio en bicicleta. Los fines de semana, además, suelen sumar espectáculos folclóricos y demostraciones de destrezas gauchas.

La propuesta gastronómica sigue el mismo espíritu. El restaurante combina cocina de campo argentina con una estética polo chic, productos de estación y opciones vegetarianas y aptas para celíacos.

La Candelaria tiene esa rara capacidad de sorprender incluso cuando uno cree que ya sabe con qué se va a encontrar: un castillo, un bosque, caballos, historia y ahora también pequeños refugios entre los árboles.

El dato: además del castillo, vale la pena detenerse en los detalles. Techos altos, torres, galerías y ornamentos originales conviven en una arquitectura que conserva el espíritu de las grandes residencias de campo del siglo XIX. No sorprende que sea uno de los lugares más elegidos para celebrar bodas y eventos especiales.

Dónde: Ruta Nacional 205, kilómetro 114,5, en la ciudad de Lobos.

6. La Bamba De Areco Relais & Chateaux

A unos 120 kilómetros de Buenos Aires, cerca de San Antonio de Areco, La Bamba es una de esas escapadas en las que el paisaje y la historia forman parte de la experiencia. Una de las estancias más antiguas de la Argentina, restaurada y convertida en hotel boutique, conserva el espíritu del campo bonaerense mientras suma gastronomía, confort y una propuesta pensada para bajar el ritmo.

Su historia comienza en 1830, cuando funcionaba como una de las postas del antiguo Camino Real, la ruta que conectaba Buenos Aires con el norte del país. El edificio principal, la antigua torre de vigía, las caballerizas —hoy convertidas en La Pulpería— y su parque forman parte de un conjunto que permite imaginar cómo era la vida en estas tierras hace casi dos siglos.

La experiencia combina gastronomía, tradiciones gauchas y actividades ecuestres. Pero quizás el mayor atractivo sea algo más difícil de poner en un itinerario: la sensación de llegar a una casa con siglos de historias y, por unos días, olvidarse del reloj. Al frente de la cocina está Jessica Carolina Vera, cuya propuesta dialoga con el campo y las tradiciones argentinas. "Mi cocina se comunica con la tierra y las tradiciones argentinas. Trabajamos al ritmo que marca la naturaleza junto a productores locales. Nos basamos en la excelencia técnica con un toque sofisticado", cuenta la chef.

Con apenas once habitaciones y suites, La Bamba apuesta por una elegancia serena, con pisos de madera, muebles coloniales, obras de arte y textiles locales. No hay televisores ni teléfonos en las habitaciones, una decisión que acá tiene bastante sentido: hay caballos, campo, buena comida y tiempo para conversar. La Bamba también tiene su costado cinematográfico: allí se filmó la película Camila, uno de los clásicos del cine argentino, lo que suma un atractivo extra para quienes disfrutan de la historia y el arte. Es un destino ideal para parejas, ya que ofrece un marco de mucha paz y conexión. Además, es la única estancia de la región reconocida por Relais & Châteaux, el estándar más alto de hospitalidad a nivel mundial, algo que confirma el nivel de excelencia de la propuesta.

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El dato: si querés vivir Areco en uno de sus momentos más tradicionales, la primera semana de noviembre coincide con la Fiesta de la Tradición, cuando la ciudad recibe a miles de gauchos de distintas partes del país. Hay desfiles ecuestres, jineteadas, música, danzas folklóricas y artesanías. Una buena excusa para sumar a la escapada algo más que descanso.

Dónde: Ruta 31 Km 7.5, San Antonio de Areco, Pcia. de Buenos Aires.

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7. Four Seasons Hotel Buenos Aires

Hay hoteles que ya son parte de la historia de una ciudad y a los que siempre es un placer volver -o conocer al menos una vez-. Four Seasons Hotel Buenos Aires es uno de ellos: un clásico de Recoleta que combina la elegancia de la histórica Mansión Álzaga Unzué con un servicio cuidado hasta el último detalle. Y para una escapada en pareja, siempre hay una buena excusa para quedarse.

La propuesta gastronómica es uno de sus grandes atractivos. Elena, reconocida por la Guía Michelin, atraviesa su temporada de trufa, el “oro negro”, con platos creados especialmente alrededor de este ingrediente. Pony Line suma coctelería de autor y su hamburguesa insignia, mientras que Nuestro Secreto, la parrilla argentina gourmet del hotel, invita a una cena tranquila, de esas que se alargan hasta altas horas. El gimnasio, equipado con tecnología de última generación, tiene vistas a la piscina y a la histórica Mansión Álzaga Unzué.

El dato: las habitaciones y suites, entre las más amplias de Buenos Aires, tienen vistas abiertas. En las suites, además, espera una amenidad de vino argentino para brindar desde el primer momento.

Dónde: Posadas 1086, Recoleta.

8. Jardín Escondido by Coppola

En pleno Palermo Soho, detrás de una puerta, aparece un pequeño oasis que tiene además una historia de película. Francis Ford Coppola se alojó en esta casa durante el rodaje de Tetro y quedó tan fascinado con el lugar que decidió convertirlo en un hotel boutique.

Son apenas siete habitaciones, distribuidas en distintos ambientes de la casa y bautizadas personalmente por el director. Una de ellas es la Superior Cortázar, inspirada en el escritor argentino. Pero la verdadera joya está afuera: un jardín de tres niveles, frondoso y silencioso, que parece alejarse varios kilómetros del ruido de Palermo. Hay piscina, reposeras y rincones para quedarse sin apuro. En el interior, una videoteca reúne la filmografía de Coppola y películas que el elenco de Tetro le regaló durante el rodaje.

Jardín Escondido está con una amplia variedad de esculturas, ponchos, y fotos oriundas del norte argentino las cuales fueron seleccionadas personalmente por Francis Ford Coppola y su esposa, la reconocida artista y documentalista Eleanor Coppola.

El dato: otro detalle para los que disfrutan dormir un poco más: el desayuno es a la carta y se sirve hasta las 14. Una pequeña rareza en la ciudad y, quizás, una de las mejores formas de empezar el día en este escondite cinematográfico.

Dónde: Gorriti 4746, Palermo.

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9. Careyes Apart Spa en Mar de las Pampas

En medio del bosque de Mar de las Pampas y a pocos pasos del mar, Careyes Apart Spa combina naturaleza, playa y esa comodidad de tener todo resuelto. El complejo ocupa un predio de 4.150 m 2, a unos 300 metros del centro comercial y con salida exclusiva a la playa. Mar de las Pampas viene construyendo desde hace años una identidad propia: bosque, mar y gastronomía que sorprende. La Suite Playa, pensada especialmente para parejas y ubicada en el sector más cercano al mar, es una pequeña burbuja de la que cuesta tener ganas de salir. Los departamentos y suites cuentan con cocina, aire acondicionado, TV, chimenea y parrilla.

Para el momento de relax hay spa con pileta climatizada in-out, jacuzzi, sauna seco y húmedo y servicio de masajes. El desayuno buffet es uno de sus puntos fuertes, con opciones especiales que cambian día a día. También hay restaurante a la carta, bar en el parque y, durante el verano, se suma Sushi Club.

Para parejas tienen una propuesta de dos noches para dos en Suite Playa, que incluye desayuno buffet, espumante de bienvenida, circuito de spa exclusivo, cena de tres pasos con bebida y copa de vino, piscina climatizada cubierta y late check-out hasta las 16 horas. Mar de las Pampas conserva ese algo difícil de explicar que invita a resetearse: caminar entre los árboles, respirar aire de mar y terminar el día sin demasiados planes.

El dato: en el sector del bosque también hay cabañas más amplias y aptas para mascotas.

Dónde: Delfín entre Virazón y A. Storni, Mar de las Pampas.

10. Palacio Duhau – Park Hyatt Buenos Aires

Veinte años después de abrir sus puertas en Recoleta, Palacio Duhau – Park Hyatt Buenos Aires mantiene intacto su carácter y su lugar especial dentro de la hotelería porteña. Para celebrar este aniversario, el palacio propone una experiencia pensada especialmente para residentes argentinos, que combina alojamiento, gastronomía y bienestar.

Para una escapada en pareja, Ahín Wellness & Spa suma Ritual Aromas & Sabores, una experiencia pensada para disfrutar sin apuro: un masaje de 60 minutos con aromaterapia para dos, un almuerzo en uno de los restaurantes del Palacio y una selección de productos de Afflora para continuar el ritual en casa.

Y si el lujo también está en llevarse algo de esa pequeña burbuja a casa, el aniversario se extiende a Duhau Pâtisserie con una colección especial por los 20 años del hotel. Hay blends de Tealosophy creados por Inés Berton (incluidos los dos originales del Palacio y una nueva infusión), un espumante de Bodega Zuccardi desarrollado especialmente para la celebración, un gin creado junto a Apóstoles e inspirado en los paneles de Oak Bar, macarons pintados a mano y velas aromáticas.

No es una escapada para hacer muchas cosas. Es, justamente, una invitación a hacer menos. Dormir en un palacio, entregarse al spa, comer rico y dejar que Buenos Aires siga su curso del otro lado de la puerta. Una inversión en placer, quizás, para recordar que a veces también hace falta regalarse una pausa.

El dato: el Pack 20° Aniversario incluye una noche para dos personas, desayuno buffet, acceso a Ahín Wellness & Spa, late check-out, estacionamiento y el tradicional Sunday Brunch, una de las propuestas gastronómicas más reconocidas del hotel.

Dónde: Avenida Alvear 1661, Recoleta.

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