Escribo desde que tengo memoria. Fotógrafa y directora de cine. Hablo de películas en un podcast. Viajar, siempre. Al menos una vez al año, veo Dirty Dancing.

Valeria Massimino

Valeria Massimino

Follow Valeria Massimino:

Articles (22)

What to Do in Caballito: A Journey Through the Heart of the Neighborhood

What to Do in Caballito: A Journey Through the Heart of the Neighborhood

Some neighborhoods are best explored with an itinerary. Others simply invite you to slow down and wander. Caballito belongs to the latter. If you're wondering what to do in Caballito, the answer often reveals itself along the way: a neighborhood bookstore, a traditional café, somewhere to enjoy a great meal, or simply another tree-lined street worth following. With its leafy avenues, historic homes, time-honored cafés and enduring sense of community, Caballito feels like a small town tucked inside Buenos Aires, where there's always something happening just a few blocks away. Located in Commune 6 and considered the geographical center of Buenos Aires, Caballito blends history, neighborhood life and an ever-growing food and cultural scene without losing its identity. Even its name tells a story. It comes from an old pulpería (country tavern) opened in 1804, whose weather vane in the shape of a little horse eventually became the symbol of the entire neighborhood. And today, just as it was then, the best way to discover Caballito is on foot.
Qué hacer en Caballito: un recorrido por la esencia del barrio

Qué hacer en Caballito: un recorrido por la esencia del barrio

Hay barrios que se recorren con un plan, y otros que invitan a bajar el ritmo y caminar. Caballito es uno de ellos. Para quienes se preguntan qué hacer en Caballito, la respuesta suele aparecer sola: una librería, un café, algo rico para comer o simplemente seguir caminando. Entre calles arboladas, casas antiguas, bares con historia y una vida de barrio que todavía resiste, Caballito parece funcionar como una pequeña ciudad dentro de la ciudad, donde siempre hay algo ocurriendo a pocas cuadras de distancia. Ubicado en la Comuna 6 y considerado el centro geográfico de la Ciudad de Buenos Aires, Caballito combina historia, vida de barrio y nuevas propuestas gastronómicas y culturales sin perder identidad. Y sí, el nombre importa. Caballito debe su nombre a una antigua pulpería inaugurada en 1804, cuya veleta con forma de caballo terminó convirtiéndose en símbolo de toda la zona. Caminarlo sigue siendo la mejor manera de descubrirlo.
There’s (plenty of) life after 70: things to do in Buenos Aires

There’s (plenty of) life after 70: things to do in Buenos Aires

There are moments in life when time feels different—slower, more intentional. After 70, a new chapter often begins: another way of seeing, learning and daring. Not because it wasn’t possible before, but because now, with more experience and less rush, everything starts to feel within reach. Beyond prejudice, curiosity has no age. It’s not about filling time, but about staying in motion. Classes, workshops, outings and gatherings: in Buenos Aires there are plenty of options for those who want to keep discovering. To get out of the house, meet people, pick up something left unfinished or simply try something new. Because starting has no age. And sometimes, it comes at just the right moment.
Hay (mucha) vida después de los 70: planes para hacer en Buenos Aires

Hay (mucha) vida después de los 70: planes para hacer en Buenos Aires

Hay momentos en la vida en los que el tiempo se vive distinto: más lento, más consciente. Después de los 70, muchas veces se abre una nueva etapa, otra forma de mirar, de aprender, de animarse. No porque antes no se pudiera, sino porque ahora, con otra experiencia y menos prisa, todo empieza a sentirse posible. Lejos de los prejuicios, la curiosidad no tiene edad. No se trata de llenar el tiempo, sino de seguir en movimiento. Clases, talleres, paseos y encuentros: en Buenos Aires hay opciones para quienes quieren seguir descubriendo. Para salir de casa, conocer gente, retomar eso que quedó pendiente o simplemente probar algo nuevo. Porque empezar no tiene edad. Y, a veces, llega en el momento justo.
Recorrido guiado: descubrí Puerto Madero sin tener que gastar

Recorrido guiado: descubrí Puerto Madero sin tener que gastar

Me gusta salir a caminar. Más todavía, salir en bicicleta. En realidad, lo importante es salir: soltar por un rato las pantallas, moverse, mirar alrededor. Redescubrir la ciudad. Perderse en calles que creía conocer y volver a mirarlas con otros ojos. Esta vez fui a Puerto Madero. Basta cruzar unas cuadras desde el centro para que algo cambie: el ruido del tráfico se apaga, el aire se abre y el agua de los diques empieza a marcar otro ritmo. A veces da la sensación de entrar en una pequeña burbuja dentro de Buenos Aires. Siempre me hace pensar en Kevin Johansen, cuando juega con el nombre del barrio: “Puerto Madero, Madero Puerto…”. En uno de sus versos dice que todos los que no son de acá quieren venir, y muchos de los que viven acá quieren escaparse. Algo de eso todavía flota en el aire. También puede interesarte: 10 proyectos gastro que revitalizan el centro porteño Puerto Madero tiene algo de postal internacional, sí, pero también es un enorme espacio público que se puede disfrutar sin gastar nada. Hay un detalle que siempre me gusta: sus calles llevan nombres de mujeres. No es casual: fue una decisión para corregir una ausencia bastante evidente en el mapa urbano. Acá, al menos, la historia también se escribe en femenino. Salí a recorrerlo con cámara en mano y sin plan. Empecé cerca del Luna Park y bajé hacia el río. En pocos minutos ya estaba en otra escena: más prolija, más ordenada, como si la ciudad respirara distinto junto al agua. Valeria Massimino Guía para desc
Guided tour: discover Puerto Madero without spending money

Guided tour: discover Puerto Madero without spending money

I like going out for walks. Even more, going out on a bike. Really, what matters is getting out: unplugging from screens for a while, moving, looking around. Rediscovering the city. Getting lost in streets I thought I knew and seeing them with fresh eyes. This time I went to Puerto Madero. You only have to cross a few blocks from downtown for something to shift: the traffic noise fades, the air opens up, and the water in the docks starts to set a different rhythm. Sometimes it feels like stepping into a small bubble within Buenos Aires. It always makes me think of Kevin Johansen, when he plays with the neighborhood’s name: “Puerto Madero, Madero Puerto…”. In one of his lines he says that everyone who isn’t from here wants to come, and many of those who live here want to leave. Something of that still lingers in the air. You might also be interested in: 10 food projects revitalizing downtown Buenos Aires Puerto Madero does have a bit of that international postcard feel, yes, but it’s also a huge public space you can enjoy without spending a cent. There’s a detail I always like: its streets are named after women. It’s not a coincidence—it was a decision meant to correct a pretty obvious absence on the city map. Here, at least, history is also written in the feminine. I set out with a camera in hand and no plan. I started near Luna Park and headed down toward the river. In just a few minutes I was in a different scene: cleaner, more orderly, as if the city breathed differently b
Qué hacer en enero en Buenos Aires: planes, cultura y aire libre

Qué hacer en enero en Buenos Aires: planes, cultura y aire libre

Enero en Buenos Aires tiene mala fama: calor, calles más tranquilas y esa sensación de que “no hay nada para hacer”. Pero spoiler alert: no es tan así. Para quienes buscan qué hacer en enero en Buenos Aires, el mes es una oportunidad perfecta para redescubrir la ciudad desde otro ritmo. Mientras algunos se van, llegan turistas, los barrios bajan un cambio y aparecen planes culturales, paseos al aire libre y experiencias que durante el año pasan desapercibidas. Buenos Aires se vuelve más liviana, más caminable y (si sabés dónde mirar) sorprendentemente activa. Buscar lo tradicional y, al mismo tiempo, algo distinto: la ciudad siempre ofrece sorpresas. Todo se vive como en un trance, un limbo; enero funciona como un paréntesis. Incluso escapando un poco de la rutina, todo parece fluir mejor. Sea lo que sea que busques, la ciudad tiene algo listo para vos este enero. QUÉ HACER EN BUENOS AIRES EN ENERO
What to Do in Buenos Aires in January: Plans, Culture, and the Outdoors

What to Do in Buenos Aires in January: Plans, Culture, and the Outdoors

January in Buenos Aires has a bad reputation: heat, quieter streets, and that feeling that “there’s nothing to do.” But spoiler alert: that’s not really the case. For those wondering what to do in Buenos Aires in January, the month is actually a perfect opportunity to rediscover the city at a different pace. While some people leave, tourists arrive, neighborhoods slow down, and cultural plans, outdoor strolls, and experiences that often go unnoticed during the year start to emerge. Buenos Aires becomes lighter, more walkable, and—if you know where to look—surprisingly active. Looking for something traditional and, at the same time, something different: the city always has surprises in store. Everything feels a bit like a trance, a limbo; January works as a pause. Even stepping slightly outside routine, everything seems to flow better. Whatever you’re looking for, the city has something ready for you this January.
Love Hotels: From Secret Hideouts to Premium Experiences

Love Hotels: From Secret Hideouts to Premium Experiences

Love hotels are still alive and constantly evolving: spaces designed to escape the routine, for a night (or just a few hours), where everything revolves around the moment. What were once almost clandestine hideouts have now become sought-after experiences featuring design, style, and even luxury. They’re chosen by long-term couples looking for a different escape, fleeting romances, and curious young people in search of “Instagrammable” corners. The concept is updating itself: from the encounter to pleasure, every detail counts. Where were “telos” invented? The story begins in 1936, when Argentina’s National Prophylaxis Law 12,331 banned brothels in the country. A year later, these “lodgings” for intimate encounters emerged, quickly becoming a refuge for couples who needed privacy—whether because of infidelity, lack of space at home, or simply the thrill of intimacy outside the routine. Over time, the term amoblada (which many grandmothers still remember) gave way to telo, a hallmark of Buenos Aires slang. Today, far from secrecy, love hotels blend tradition with premium experiences: themed suites, jacuzzis overlooking the city, private pools, and state-of-the-art technology. A Buenos Aires classic that, in 2025, confirms that desire is eternal—even if the settings change. As psychoanalyst Esther Perel wrote: “Love enjoys knowing everything about you; desire needs mystery.” Here are 10 of the best love hotels to explore in the city’s hottest corners.
Hoteles alojamiento: del refugio secreto a la experiencia premium

Hoteles alojamiento: del refugio secreto a la experiencia premium

Los hoteles alojamiento siguen vivos y en constante reinvención: espacios pensados para escapar de la rutina, por una noche (o unas horas), donde todo se concentra en el momento. De refugios casi clandestinos pasaron a convertirse en experiencias buscadas, con diseño, estilo y hasta lujo. Los eligen parejas de años que buscan un respiro distinto, romances fugaces y también jóvenes curiosos que buscan rincones “instagrameables”. La propuesta se actualiza: del encuentro al placer, cada detalle suma. ¿Dónde se inventaron los telos? La historia comienza en 1936, cuando la Ley Nacional 12.331 de Profilaxis prohibió el funcionamiento de prostíbulos en Argentina. Un año después surgieron estas “posadas” para encuentros íntimos, que pronto se convirtieron en refugio de parejas que necesitaban privacidad: por infidelidad, por falta de espacio en casa o simplemente por el placer de vivir la intimidad fuera de la rutina. Con el tiempo, el término “amoblada”, (que muchas abuelas aún recuerdan), dio paso al “telo”, marca registrada del lunfardo porteño. Hoy, lejos de la clandestinidad, los hoteles alojamiento combinan tradición con experiencias premium: suites temáticas, jacuzzis con vista urbana, piletas privadas y tecnología de última generación. Un clásico porteño que, en 2025, confirma que el deseo es eterno, aunque los escenarios cambien. Como escribió la psicoanalista Esther Perel: “El amor disfruta de saberlo todo sobre ti; el deseo necesita misterio”. Te recomendamos 10 de los mej
Experiencias eróticas en Buenos Aires para activar el deseo

Experiencias eróticas en Buenos Aires para activar el deseo

Buenos Aires no duerme, pero sí fantasea. Entre el scroll infinito y los planes de siempre, lo difícil no es salir… sino animarse a descubrir algo distinto. En tiempos que empujan a la desconexión, regalarse espacios para reconectar con el cuerpo, las emociones y una verdad propia, libre de máscaras y de expectativas ajenas, es un acto revolucionario y sanador. Esta guía no viene con recetas ni clichés románticos. Aquí se trata de juego, placer, deseo y curiosidad. Solo, sola, en compañía, con varios… Lo que importa no es con quién, sino cómo se siente. EN TIME OUT LIVE DESCUBRIMOS MÁS LUGARES HOT EN LA CIUDAD, ¡NO TE LOS PIERDAS! Desde clubes swingers y masajes tántricos hasta cenas sensoriales, shows eróticos, cine XXX y rincones de juego elegante, estas son 10 formas de salir del loop y redescubrir el deseo. Porque, como dijo Lacan, “el deseo nunca se satisface del todo”. Y ahí está su potencia.
Videoclubes en Buenos Aires: los que siguen vivos en la era del streaming

Videoclubes en Buenos Aires: los que siguen vivos en la era del streaming

Hubo un tiempo en que ver una película requería algo más que un simple click. No existía el streaming, no había celulares y mucho menos algoritmos que sugirieran “lo que te podría gustar”. Para ver cine, había que salir a buscarlo. LARGA VIDA A LOS VIDEOCLUBES: CÓMO ES SER DUEÑO DE UNO DE LOS POCOS QUE QUEDAN EN LA CIUDAD Ir al videoclub era una experiencia en sí misma: una salida, un ritual, casi una cacería cinéfila. Había que caminar hasta ese local iluminado, a veces con carteles de neón, empujar la puerta y encontrarse con estanterías repletas de cajitas plásticas. Dentro estaba el tesoro: un DVD que contenía la película. Y antes, en los años 80, un VHS. Era la época de la videocasetera, de ajustar el tracking, de soñar con tener tu propio reproductor. El ritual comenzaba haciéndote socio, te daban una tarjeta plástica con tu nombre y eso ya estaba buenísimo. Alquilar no era comprar: te llevabas la película por 24, 48 o 72 horas. Si no la devolvías a tiempo, o peor, sin rebobinar, había recargo. Era parte del juego. Estaban los videoclubes de barrio, con pósters gastados que empapelaban las paredes, y dueños que conocían cada título; con ellos podías hablar de cine por horas. Luego llegó la gran cadena: Blockbuster, que aterrizó en Argentina en 1995 con la promesa de una experiencia más “cinematográfica”: góndolas interminables, golosinas y pochoclos para completar la noche. Era mágico recorrer sus pasillos, leer contraportadas, debatir entre una de terror o la última de